64 Fábulas cortas con valores para niños 

¿Qué es una fábula? Pues se trata de un cuento más o menos breve en el que se aporta algún tipo de enseñanza moral en forma de moraleja. Normalmente los protagonistas son animales, hecho que aporta una visión muy particular, pues al alejar la situación del entorno humano, paradójicamente se hace más evidente la idea que se quiere transmitir. A pesar de ser narraciones cortas, como buenos relatos constan de introducción, nudo y desenlace.

Algunos de los escritores de fábulas más conocidos y respetados fueron Esopo, Samaniego, Tomás de Iriarte, Rafael Pombo o La Fontaine (encontrarás una pequeña biografía de todos ellos al final de esta página), si bien algunos escritores más modernos como Teresa Méndez o Dani Alcalà también se han dedicado a este noble género, pensado para niños y no tan niños, pues aborda conceptos atemporales y universales.

A continuación encontrarás algunas de las que a nosotros nos gustan. Puedes compartirlas y comentarlas, así que...¡A disfrutar!

Nota: Si quieres ver otro tipo de cuentos, puedes encontrarlos en el menú clasificados por categorías, como cuentos infantiles, fantásticos o de hadas, por ejemplo.

EL LOBO Y LOS PASTORES CENANDO

Un lobo que se encontraba cerca de una casa vio como allí se estaba cocinando un cordero. Se acercó a los pastores que preparaban la cena y exclamó:
- ¡Menudo escándalo se formaría si hiciese yo lo que ustedes!

Moraleja: Que el ladrón pretenda equipararse al propietario es un insulto es sí mismo.

Autor de la

fábula

: Esopo

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EL ESCORPIÓN Y EL CIEMPIÉS

Un escorpión, al que se le había caído el aguijón, estaba siendo ridiculizado por un ciempiés.
- Jaja, vaya escorpión - decía el ciempiés -, sin aguijón y sin veneno, ¿qué vas a hacer ahora contra mí, insultarme?
En estas que el escorpión se acercó al ciempiés, lo agarró con sus pinzas y se lo llevó a la boca.

Moraleja: No subestimes al que te quiere hacer daño.

Autor de la

fábula

: Dani Alcalà

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LA TELA DE ARAÑA

Sobre una frágil rosa
fabricaba una Araña cierto día
su tela portentosa,
y cuenta que decía,
con su trabajo ufana:
- Ya decidida estoy: desde mañana
me he de poner aquí de centinela,
y como tengo industria y maña y brío,
no pasará jamás junto a mi tela
ni un sólo moscardón que no haga mío.

Dando entonces rugidos llegó el Viento,
y arrebató violento
hojas, tela, proyectos y esperanzas.

Moraleja: Así también su dicha de repente
desvanecerse ve con honda pena
aquel que sobre arena
va a fabricar palacios imprudentemente.

Autor de la

fábula

: José Rosas Moreno

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EL GUSANO DE SEDA Y LA ARAÑA

Trabajando un gusano su capullo,
la araña, que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:
«¿Qué dice de mi tela el señor gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
y ya estará acabada a mediodía.
¡Mire qué sutil es, mire qué bella!...»
El gusano, con sorna, respondía:
«¡Usted tiene razón; así sale ella!»

Moraleja: Se ha de considerar la calidad de la obra, y no el tiempo que se ha tardado en hacerla.

Autor de la

fábula

: Tomás de Iriarte

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LOS MICROBIOS

Un pequeño microbio se encontró con otro y le preguntó:
- Oye, ¿de dónde vienes?
- Uf - replicó el segundo microbio - llevo todo el día caminando, ¿ves aquél armario?. Pues allí estaba ayer.
- ¿Pero que dices - contestó - si seguimos estando en el armario?

Moraleja: El esfuerzo, al igual que las distancias, los tamaños y el tiempo, son relativos. Lo que a nosotros nos parece mucho a otros puede parecerles poco, y viceversa.

Autor de la

fábula

: Dani Alcalà

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EL DROMEDARIO Y EL CAMELLO

¡Válgame Dios, qué veo!
- un camello decía a un dromedario -;
tú eres en el desierto necesario,
más la verdad, amigo, estás muy feo
con esa singular, alta joroba,
más grande que una alcoba.

¡Y el que así se burlaba y se reía,
dos jorobas magníficas tenía!

Moraleja: Hombres hay que no encuentran nada bueno,
que aunque son de defectos un acopio,
la paja miran en el ojo ajeno,
y la viga jamás ven el propio.

Autor de la

fábula

: José Rosas Moreno

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EL RATONCILLO IGNORANTE

Un ratoncito pequeño,
sin malicia todavía,
al despertar de su sueño,
se sentó en su cuarto un día.

Delante del agujero
sentado un gatito estaba
y con tono zalamero
así al ratoncito hablaba:

- Sal, querido ratoncillo,
que te quiero acariciar,
te traigo un dulce exquisito
que te voy a regalar.

- Tengo un azúcar muy buena,
miel y nueces deliciosas...
si sales, a boca llena
podrás comer de mil cosas.

El ratoncillo ignorante
del agujero salió;
y don gato en el instante
a mi ratón devoró.

Autor de la

fábula

: José Rosas Moreno

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LA MARRANA PERIPUESTA

Viénele a un mono la chusca idea
De ornar con flores a una marrana,
Y ella al mirarse ya tan galana,
Envanecida se contonea.

Y a cuantos mira grúñeles: ¡ea!
¡paso a la venus! ¡todos atrás!
¡ah! dijo el zorro: siempre eres fea;
pero adornada: ¡mil veces más!

Autor de la

fábula

: Rafael Pombo

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LAS COTORRAS Y EL ZORRO

Más de cien cotorras
haciendo gran ruido,
a robar volaban
a cierto sembrío.

El que lo cuidaba
no estaba muy listo;
pero acudió luego,
porque oyó los gritos;
y ni un grano cogen
los animalitos.

Si son muy salvajes,
- impaciente dijo
un zorro que estaba
por allí escondido -:
Yo robo mis pollos
pero despacito;
los gritos despiertan
al fiero enemigo;
solo con silencio
se logra buen tiro.

Dijo bien el zorro,
y yo también lo digo.

Autor de la

fábula

: Mariano Melgar

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LA FUENTE DEL GRANJERO Y EL INGENIOSO BIRBAL

Una vez hubo un hombre que vendió su fuente a un granjero. Al día siguiente, cuando el granjero fue a sacar agua de la fuente, el hombre le dijo al granjero que no podía, porque según él, le había vendido la fuente, pero no el agua que corría por ella.

El granjero, muy triste, fue a visitar al Emperador, para ver si podía resolver su problema.

El emperador llamó a su vez a Birbal, su consejero de confianza. Le expusieron el caso y pensaron una solución. Entonces hicieron llamar al hombre que vendió su fuente.

Birbal le preguntó: "¿Por qué no dejas sacar el agua de la fuente al granjero?."

Y este le contestó: "Porque le vendí la fuente, más no el agua. No tiene derecho sobre ella".

"Ah, ya entiendo" - replicó Birbal -. "Entonces si el agua es tuya y la fuente es suya, no tienes derecho a mantenerla en su propiedad, así que o sacas el agua de la fuente de inmediato, o le pagas un alquiler al granjero".

El hombre entendió que su truco no había funcionado, así que dejó que el granjero utilizase la fuente sin problemas.

Moraleja: No intentes engañar, acabarás pagando por ello tarde o temprano.

Autor de la

fábula

: Cuento tradicional de la India

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Desde el 51 hasta el 60 de un total de 64 Fábulas cortas con valores para niños

En Yavendrás nos esforzamos por traerte el mejor contenido para cada sección. Nuestras fábulas cortas están seleccionadas con el máximo cariño, de forma que transmitan valores, sean entretenidas e incluso te saquen una sonrisa. Ya sea para contárselas a tu hijo, o bien para ti, para que pases un rato distendido y agradable. Puedes votar por tus favoritas y comentarlas para así decirnos en qué podemos mejorar; si te han gustado tal cual están, si quitarías algo... De momento tratamos en la medida de lo posible de añadir una imagen y un sonido a la fábula para hacerla más entrañable. Esperamos que las disfrutes y vuelvas pronto.

Te recordamos que además de estas fábulas cortas, también tenemos otros tipos de cuentos:

Cuentos cortos: Clásicos, modernos, con moraleja, divertidos... Pero ante todo, cortos.
Infantiles: Para que se duerma tu pequeño escuchando tu voz.

A continuación puedes encontrar una breve biografía de los más famosos escritores de fábulas:

Esopo: Es probablemente el fabulista más conocido de todos los tiempos, aunque no el primero, ya que se considera que este género literario nació en Oriente, probablemente en la India. Vivió en la antigua Grecia, alrededor del siglo sexto antes de Cristo, y sus obras eran bien conocidas por los grandes filósofos de su tiempo, como Platón o Aristóteles, quienes le consideraban un maestro. Demetrio de Falero recopiló su obra, pero desgraciadamente se perdió, aunque gracias a la llamada "Augustana", que fue un libro escrito posteriormente por un autor anónimo, pudieron salvarse de la posible desaparición que implica una tradición oral más frágil que la escrita. Las enseñanzas morales de Esopo siguen de actualidad hoy en día, por tratarse de conceptos universales muchos de ellos, y por tanto no ligados a una cultura o forma de pensar pasajera. Su estudio no es obligatorio en las escuelas, por lo que su conservación pasa seguro por las manos de aquellos padres que les siguen contando cuentos a sus hijos antes de irse a dormir.

Jean de la Fontaine: Este francés del siglo XVII fue uno de los muchos escritores que se inspiraron leyendo a Esopo, hasta el punto que adaptó las fábulas de este a los tiempos modernos, manteniendo los mensajes morales pero dando su propia visión de la vida y la sociedad. Otros referentes para él fueron Babrio y Gayo Julio Fedro, fabulistas griego y romano respectivamente, aunque su obra no se limita a este género, y escribió además poesía y alguna novela. Falleció a los 73 años de edad dejando una extensa obra a sus espaldas; sobretodo sus famosos 12 libros de fábulas.

Félix María Samaniego: Se trata probablemente del más claro exponente del género nacido en España. Pertenece al siglo XVIII, y destaca especialmente por escribirlas en verso. Al igual que La Fontaine, fue autor de algunos cuentos eróticos, motivo por el que, junto a otros textos más o menos en contra de la Iglesia, fue perseguido por la Inquisición, aunque pudo salvar la vida gracias a que, al ser de buena familia, poseía buenos contactos. Su obra capital son las "Fábulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Bascongado", que fueron repartidas en 9 libros. La principal diferencia con respecto a Esopo, es que deja de lado la inocencia de este para dotar a sus obras de un punto más mordaz, destinado a criticar sutilmente a la sociedad de su época, con la que no compartía muchas de sus actitudes, especialmente en lo que a religiosidad y política se refiere. "La paloma", "El perro y el cocodrilo", "La zorra y las uvas" o "La gallina de los huevos de oro" son algunas de sus obras más recordadas.

Tomás de Iriarte: También español y contemporáneo a Samaniego, publicó sus fábulas justamente un año después que este lo hiciese, y se originó entre ellos una cierta controversia porque Iriarte argumentaba que las suyas eran las únicas enteramente originales, dando a entender que tanto las de su compatriota como las de La Fontaine o incluso las de Esopo u otros incluían partes de cuentos tradicionales y leyendas heredadas y transmitidas durante siglos a través de la transmisión oral. Tomás de Iriarte practicó otro tipo de artes, incluida la música pero también la poesía, y de hecho la mayoría de sus fábulas están escritas precisamente en verso, como por ejemplo "El gusano de seda y la araña", "El oso, la mona y el cerdo" o "La abeja y los zánganos".
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