27 Cuentos breves 

LA OBRA PERFECTA

Enviado por experimento  

La Obra Perfecta

Musuko no kaze, que era aficionado al arte y a los libros recorrió el mundo y las galerías de todos los museos buscando la obra perfecta, el cuadro perfecto.
Al cabo de una vida y al final de un largo pasillo, Musuko encontró lo que buscaba. Allí había junto a grandes obras pictóricas lo que parecía un cuadro vacío.
Musuko concluyó con sabiduría que la obra perfecta siempre está por hacerse.
No! Sentenció con firmeza y dulzura la encargada del sector.
Lo que usted tiene delante, es un espejo.

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HUMO - KOVIZ

Enviado por koviz  

Los santos dirán que soy un pecador por utilizar la iglesia como un hotel, y ni siquiera regresé para confesarme; mi pena estaba elevada al cubo, ni obligado entraré más en ese
lugar. Mis vecinos del evangelio y testigos de Jehová me llamarán Demonio, solo por ignorarlos cuando tocan mi puerta. ¿Será que nunca tienen oficios? Además, son varios,
deberían leer la palabra entre ellos, del mismo modo que conversar. Y ni hablar de mis amigos los santeros, no por ser más oscuro les voy a obedecer ¡Que les pasa! Las religiones
son un asco, un asco hermoso, tan hermoso porque siempre agradecen a Dios, pero ¿Quién es Dios? Es un hombre o una mujer que cada creyente lo disfraza a su manera. Y lo mejor,
es que es tan justo y verdadero, porque mas allá de una religión, él siempre estará para ti, y tu nunca casi siempre para él.
¡La culpa es de Gabriela! La conocí en un basurero. Se acerco
a mí con la mayor vergüenza, pidiéndome que le diera trabajo, porque no quería seguir comiendo de la basura. Le tendí la mano. Trabajaba tan duro, que se fue ganando mi
confianza. Año y medio más tarde, se compró un departamento. Me invitó, y fui a verla.

Me agradeció, y me dijo que todo eso lo había logrado gracias a mí; a la mano que le tendí. Entre copas las horas pasaron, y tan pronto me di cuenta que era la media noche. Observé la
ventana y podían robarme. No lleve el auto. Cargaba el mejor teléfono, el mejor reloj, la calle estaba semioscura. ¡Tenía miedo ser víctima del hampa! Me tocó quedarme en casa de
Gabriela. Y fue allí, donde me vio tan rico como el petróleo. Entre dormido entro en la cama que dormía. Y antes de reaccionar a golpearla, me besó. Me dijo que la acompañara a cumplir una promesa, pero era fuera de casa, y temía salir sola. La acompañé. Llegamos a la iglesia. Y después se dirigió a mi oído, y susurro “shhh”. Quitó mi camisa. Sus manos fueron
directamente a mi miembro. Le dije: “Te lo advierto, tengo un cinturón negro” Le empezó a dar un masaje, hasta lograr lo que quería. Y me dijo: “Nunca serás una mujer completa
hasta que un negro te la meta” Entendía lo que buscaba, pero jamás la detuve. Se arrodillo frente a mí y llevo mis manos a la parte trasera de su cráneo; insistía la tomara por el cabello. Continúo bajando mi short adjunto con mi ropa interior, logrando así desnudarme. Y todo sucedió como "Con
paciencia y con saliva se lo hizo el elefante a la hormiga" Me sentí raro estando desnudo frente a una imagen gigantesca de la virgen dentro de una iglesia. Y me dije: “Necesitas
salir a la calle en este mismo instante y encontrarte con una bala perdida”.
Le ayude quitándose la camisa y el resto de la ropa. Nuestros pechos se unieron, nuestras manos tocaron hasta lo no debido, y nuestros labios no dejaron de conocer ningún rincón del cuerpo, con ayuda de la lengua.
¡Hicimos el amor en una iglesia! Mis pensamientos me
iban a matar. La cité, dos días después en mi oficina personal. Y ante aquel reclamo confuso, solo me respondió con sexo oral. Ese del bueno, que tranquiliza tu estrés. Me había enredado amorosamente con ella. La odiaba, y amaba lo rico que me trataba en la cama. Era odio y amor, me torturaba. No estaba de acuerdo con esto, era pecado. Me hizo creer en el evangelio, con la razón de que allí me abriría a Dios, y sería perdonado.
¡Me hartaba tener que escuchar casi todos los días a los evangélicos y testigos de Jehová! Que me repetían lo mismo cada vez. Llegue a gritarles “Vayan a joder a los blancos que los negros ya fuimos esclavos”.
Desde allí “tenía el demonio dentro de mi” según ellos, y la biblia que no sabemos por quien fue escrita.
Me tocó huir de mi trabajo, de la ciudad, que entre tantos chismes me colocaban ante la sociedad como un chico gay que engañaba a las mujeres para tener sexo, para violarlas, pero jamás llegue a considerarme homosexual. Tome el libro de Dios y lo guardé. Más tarde conocí la moda de vestirme de blanco. Experimente la santería. Y lo único bonito que vi en ella, fue alejarme de semejante cosa. Gabriela me
catalogó como un hombre sin decisiones, hasta llego a decirme “Querido, que cuerpo tan lindo tienes… lástima de cerebro”. Se alejó y más nunca supe de ella. Sufrí. La necesité, para sexo y otras cosas más como el sexo.
Las religiones son como la sexualidad, si tú llama que
es la fe y el amor, no están encendidos, tu Humo se vendrá abajo y va a desaparecer.
Al final, Santa Claus tenía la idea correcta: visita a la gente una vez al año.

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la princesa de fuego

Enviado por dach2901  

Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia. Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez. El palacio se llenó de flores y regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor incomparables y de poetas enamorados. Y entre todos aquellos regalos magníficos, descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. A pesar de su curiosidad, mostró estar muy ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:

- Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro.

El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y atrapada. Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos. Desanimada, terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro. Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y transformar cuanto tocaba separando lo inútil de lo importante.

Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil de lo importante. Acabó con el lujo, las joyas y los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros. Cuantos trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y su sola prensencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente "La princesa de fuego".
Y como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días

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Inevitable final

Enviado por dudu  

Estaba acostado, con los ojos cerrados, todos me pedían que no lo hiciera pero lo hice; al parecer no tenía que morir.

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Cuentos Malvados

Enviado por don_nadie  

La lluvia asoló la ciudad al anochecer, y todos corrían apresurados a sus hogares, excepto esa pequeña niña que al parecer no tenía ninguna prisa, ya que no tenía a donde correr.

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CON TRISTEZA

Con tristeza, el camaleón se dio cuenta que para conocer su verdadero color, tendría que posarse en el vacío.

Autor del

cuento

: Alejandro Jodorowsky

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Silencio

Enviado por gabl  

Silencio.
(No lo tomo como cuento mas bien una reflexión)

Mi mente es un caos, no logra ordenar ideas, ni coordinar pensamientos. Ando deambulando sin sentido, errante entre palabras inconclusas que no forman alguna oración o frase, que me permita escribir una línea que le diga a tus ojos la pena que consume mis días.
Estoy perdido en al abecedario como niño deletreando sus primeras sílabas.
La escritura como expresión de mi dolor angustioso no fluye como la tinta de la pluma del poeta. Queda en el aire la inspiración que motiva a plasmar sobre el papel la prosa alegre o llena de nostalgia.
Pero mi mano temblorosa no obedece a los impulsos que le ordena mi yo interior a trazar rasgos que expresen lo que mi voz calla. Hay silencio en mis manos, en mi mente nublada.
Pensativo elevo mi vista al firmamento, al azul infinito manchado de escasas y pálidas nubes que semejan ovejas en pastoreo.
El cielo es cómplice de la incapacidad mental que atormenta la razón e impide que la palabra escrita se manifieste oralmente o que sea el eco del sonido que el corazón emite sin ser escuchado.
¡Cuánto silencio hay en mí alrededor!
gbl
07/04/2017
Derechos Reservados de Autor.

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DISCUSIÓN

Dos monjes tenían una discusión a la orilla del río. El maestro, que en ese momento pasaba, se acercó a ellos y les preguntó sobre que se trataba su debate. "Estábamos mirado aquél árbol, y dije que las hojas se movían, pero mi compañero dice que es el viento el que se mueve", dijo uno de los monjes.
El maestro miró al árbol, luego a sus discípulos y les dijo, "es su mente la que se mueve".

Autor del

cuento

: Cuento tradicional budista zen

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PERCHERO

Odiaba al perchero: de él todavía colgaban la bufanda y el sombrero que ella no quiso llevarse. De vez en cuando lo abrazaba.

Autor del

cuento

: Mirco Ferri

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UN MILAGRO

Le habían asegurado que la Sagrada Imagen retornaría el movimiento al brazo paralizado y la señora tenía mucha fe. ¡Lo que consigue la fe! La señora entró temblando en la misteriosa cueva y fue tan intensa su emoción que enmudeció para siempre. Del brazo no curó porque era incurable.

Autor del

cuento

: Llorenç Villalonga

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