53 Cuentos con valores 

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Carta a una amiga poeta

Enviado por penelopo2  

carta a una amiga poeta.
Estimada amiga
Una vez te dije"(no creo que te acuerdes) "La poesia es una forma de vivir"Por aquel tiempo ya amabas lo que sería luego tu gran pasión.Leí tu libro apenas lo tuve en mis manos.Cuando terminé sentí unos deseos enormes de escribirte aunque soy muy torpe para ello, hice lo que mi pobre musa distraída me susurró..

La vida es una poesia aunque a veces sus versos no rimen o tengan estrofas locas o la letania de algunos de sus cantos enriquezcan una parte de ella.La vida es una poesia,tragica,paranoica,descabellada.maravillosa,pero digna.elevada,divina..Y los poetas ! Ah los poetas! Duendes perdidos de vaya a saber que paraiso virtual.Edipos locos.huerfanos de lógica.descolgados(no del todo)de una nube rosa con lunares azules.Criptografos obsesivos de sensibilidades ocultas.Solitarios entre multitudes..Caminantes incansables hacia lo profundo.
La poesia es una forma de vivir;vivir flotando entre los sentimientos y escudrinando el alma de lo creado.Todo sufre,todo ama:el árbol,la casa,un pájaro,una flor.Al poeta todo lo atraviesa,todo lo lastima,todo lo acaricia.Sabe ver mas allá,porque mas allá,todas las circunstancias se subliman,se acercan a Dios.
Te imagino sentada a la sombra de una galeria,observando el alma de las pequeñas cosas,siendo efecto en las causas segundas,sintiendo lo que siente la tarde cuando llega y se adueña de todo.Te imagino visitando momentos lejanos ,rescatando esencias y volcando en un papel pinceladas de rimas,!Que dicha la tuya! Convertir lo gris en colores,lo vulgar en trascendente,lo cotidiano,en eterno.
Como olas quue llegan a la playa,llegan tus versoa al corazón..ora bravias indomables..ora serenas,sumisas;ora voluptuosas,obsecuentes.Querida amiga descansa tu alma sobre la arena,Que el camino es largo, pero las olas siempre llegan
Esperando tu próximo libro te saludo con cariño.J.R

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La Anciana de Ojos Verdes.

Enviado por gabl  



Cada mañana la anciana de ojos verdes, asomada a la ventana enfoca la mirada hasta donde sus ojos le permiten detallar figuras casi imperceptibles.
Sus canas hacen juego con la palidez de su rostro falto de luz solar. Cuando atardece abre la puerta y en una gastada mecedora recuesta su cuerpo encorvado y marchito por los años.
Allí en su descanso ve morir otro día, cargado de soledad y tristeza.
No recuerda si los hijos volverán, no recuerda cuando se marcharon, pero en su corazón alberga la ilusión que un día toque a su puerta el hijo, o los hijos que la dejaron sola.
Pasaron muchos días, meses, tal vez años.
Y los hijos que se fueron, no llegaron.
Hasta que un día la anciana de ojos verdes no acudió a la cita matutina en la ventana.
Se la llevó la noche sentada en su mecedora y el sol tempranero la bañó de luz, maquillando su rostro de rosado pálido.
Allí en su descanso la vio morir otro día, cargado de soledad y tristeza.


gbl
16/09/2015
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Rompimiento

Enviado por gabl  


Hurgando entre viejos papeles que el tiempo tiñó de palidez casi moribunda, encuentro un viejo poema escrito de puño y letra casi ilegible. Reconozco mis desordenados garabatos y leo cuidadosamente frunciendo el seño, extrañado por la postergación y el desdén que no le di importancia. A medida que repaso cada palabra la expresión de mi rostro se torna cambiante, me reclino en la silla y me sumerjo en la palabra escrita.
Clara como fuente de luz divina me lleno de fulgores incandescentes que bañan el pensamiento a medida que recorro cada línea escrita.
A lo lejos se escuchan truenos que no encuentran eco en el valle y pasan de largo como tren sin parada.
Miro al cielo, sosteniendo en mis manos el viejo manuscrito y mi mente se traslada al pasado. En segundos me lleno de recuerdos que van liberando hechos olvidados que vagaban como fantasmas dentro de mi cerebro sin hacerse presentes en lo cotidiano de mis días.
Comprendo que esa etapa de mi vida, que creí muerta, retornó al presente y ahora me envuelve entre nubes confusas y tormentas que sobrevienen en tiempo no deseado.
Un mundo irreal de cual fui partícipe. Débil, acaso fuerte en ocasiones. Que la soledad maduró como fruta del árbol alto y frondoso de la vida. Crecí como cauce de río seco y árido que solo la lluvia en tiempo de invierno me llenaba de vida.
Despierto a enfrentar nuevos temores, confieso que me lleno de pesadumbre a la vez que me animo a enfrentarlos. Son del pasado y no puedo retenerlos ni aceptarlos en el presente.
Me incorporo lentamente, doblo el papel y lo tiro al cesto de la basura. Gesto que podría ser el rompimiento con esa parte de lo vivido que quedó atrás.
Mañana es otro día. Otro día para realizar nuevos proyectos y desarrollar ideas que ayuden a superar el leve desorden emocional y así olvidar lo escrito en ese viejo papel que me trasladó a otra época.
gbl
22/10/2017
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¿Por qué se ?

Enviado por gabl  

Por qué se fue.
Cierta mañana mi hijo de apenas cuatro años me pregunta; ¿papi, el cielo está muy lejos?, lo miro fijamente a sus ojitos, a la vez que mis dedos le agitan sus cabellos que semejan el color de barro mojado.
Mi índice señala el firmamento y la voz se quiebra cuando apenas puedo pronunciar “ese es el cielo”, ¿y dónde es que está mi mamá?
Lo abrazo, y le hablo muy suavemente al oído; “ella nos ve, nos cuida, está siempre con nosotros”.
¿Y por qué no la veo?,
¿por qué se fue?
¡Papi, estás llorando!.
“No hijo, no lloro”
Es el aire que hace que mis lágrimas se escapen de los ojos.
-Sabes papi, te diré un secreto.
“Lo miro extrañado”
-Mi mamá, viene en las noches, después que tú te duermes. Me arropa, me da un beso, y me habla muy bajito y me quedo dormido agarrado de su mano.
-Le pregunto, ¿por qué no vives con nosotros?
-Solo sonríe y dice “siempre estaré a tu lado”
-Pero cuando despierto, no está.
-La he visto llegar, es como si flotara en el aire, y me deja su perfume, ¡ que huele a flores!.
-¿Papi que le hiciste a mi mamá, que se fue a vivir al cielo?
-¿Y por qué ella no te habla?
Hijo, tú mamá y yo hablamos. Cosas de adultos, hablamos de ti, de la casa, de tus travesuras. Y siempre me pide que cuide de ti. Que cuando crezcas sabrás muchas cosas.
-¿Cuándo vamos a visitarla?
Mi niño, nosotros no podemos visitarla, es Dios quien la llevó a vivir a su lado. Y le permite bajar a verte, hablarte y acompañante hasta que te duermas.
¡Y ahora, iremos a dar un paseo!
Vamos al río para que te refresques en sus cristalinas aguas, mientras llega la hora de almorzar.
Daniel disfruta del baño en el río. Estoy desconcertado. Solo me dejo llevar por los pensamientos hacia su madre. Han pasado dos años que falleció, repentinamente, muy joven, lo recuerdo como si fuese ayer.
Y el niño mantiene viva su presencia. Lo que no me permite apartarla de mi mente, ya que en cada detalle está presente en nuestras vidas.
He cambiado mi modo de vivir, mi tiempo, mi manera de pensar. Mi energía y mi alma están con mi hijo. Solo quiero vivir muchos años para verlo crecer, que tenga hijos, mis nietos, y que me dediquen un poco de sus días para cuando llegue mi hora para volar al encuentro de su mamá.

gbl
04/11/2017
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Arrepentimiento

Enviado por gabl  


Recostado en el tronco de un árbol me cobijo con la sombra que brindan sus frondosas ramas, bebo un sorbo de agua mientras miro el camino dejado tras de mí. Mientras tanto seco mi cabello empapado por el sudor que como caudal de río desbordado llega hasta la cintura humedeciendo la pretina del pantalón.

Desabotono la camisa que se adosa a mi espalda como tatuaje de papel y me abanico con el sombrero en procura de mitigar la fatiga producida por la ardua caminata que inicié a tempranas horas como penitencia a la pena que me impuse en busca de perdonar y ser perdonado por hechos del pasado.

Sin darme cuenta me fui quedando solo sin hijos, sin nietos, sin amigos, sin un perro. En la soledad aprendí a vivir con tu recuerdo que solo traían añoranzas. Desde que me abandonaste tu imagen quedó prendada en mi mente, tu risa, tu tenue voz que como murmullo apagado aún retumba en el pequeño hogar que sin tu presencia quedó vacío y suspendido en el tiempo.

¡Que tarde comprendí tu taciturna actitud!, tu silencio. Sin quejas, sin una palabra de reclamo. Mi tiempo se agota y es por eso quiero perdonar y ser perdonado para vivir en paz los años que me quedan.

Abro la degastada Biblia, donde juntos solíamos leer algunos salmos y busco la nota que dejaste, la cual descubrí días después de tu partida, trato de desdoblarla con sumo cuidado en procura de no rasgar el marchito papel, amarillo manchado por lejanas lágrimas que brotaron de tus ojos cuando la escribías.

Mis viejos ojos, cansados de ayudarme a ver el camino de la vida, se contraen en su afán de darme enfoque para volver a leer tu epístola. Ahora después de diez años es que comprendo la manera, dedicación y atenciones que me brindaste.

Mi corazón se agita en cada línea que repaso, muy pausadamente, como queriendo detener el tiempo vienen a mi recuerdo vivencias pasadas que no dejan de tener vigencia como premonición futura o advertencia de lo que me aguardaba sin tu compañía.

Despierto sobresaltado, creó haber escuchado ruidos provenientes del monte. El reloj me indica que debo reanudar la marcha. Quedan pocas horas de luz para llegar al cementerio y de rodillas al piso, ante la tumba donde reposan tus restos, orar y perdonarte por tu silencio. Por no decirme nada acerca de la enfermedad que se llevó tu vida.

Y pedirte perdón por no haberme darme cuenta de la enfermedad y el sufrimiento que consumía tu humanidad.
¡Que Dios te bendiga amada mía!

gbl
13/11/2017
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El niño y la luz

Enviado por miigueloso02  

En un pequeño y lejano pueblo de China vivía un niño llamado Kang. Sus padres eran unos campesinos muy pobres así que los tres trataban de salir adelante como podían y sin poder permitirse ningún tipo de lujo. Tenían algo de comida y un techo bajo el que dormir, nada más.

El matrimonio soñaba con que algún día su hijo Kang pudiera estudiar. Ambos tenían muy claro que no querían para él la vida que ellos llevaban y aspiraban a que tuviera un futuro más prometedor en la ciudad.

Kang, consciente de esto, era un chico bueno, aplicado, inteligente y estudioso, pero cada día se encontraba con un problema que le ponía las cosas todavía más difíciles. Durante el día ayudaba a sus padres en las labores del campo, y cuando quería ponerse a estudiar, ya era de noche. Esto resultaba un gran inconveniente para él porque en su cabaña de madera no había luz artificial.

Estaba desesperado ¡Quería estudiar y sin luz no podía leer! Deseaba aprobar los exámenes de la escuela y con los años poder ir a la universidad, pero mejorar su educación a oscuras era totalmente imposible.

Un año llegó el crudo invierno y una noche se asomó a la ventana para ver el fabuloso paisaje nevado. Estaba ensimismado cuando se dio cuenta de que la nieve emitía una luz blanca muy tenue, muy bella pero casi imperceptible.

Kang, que era un muchacho muy listo, decidió aprovechar esa pequeña oportunidad que le brindaba la naturaleza. Se puso un viejo abrigo, se calzó sus estropeadas botas de cuero, cogió el material del colegio, y salió de la habitación caminando muy despacito para no hacer ruido.

La capa de nieve era muy espesa pero, a pesar de todo, se tumbó sobre ella. Abrió uno de sus libros y gracias a la luz blanquecina que reflejaba la nieve pudo leer y aprovechar para aprender. El frío era infernal y sus manos estaban tan congeladas que casi no podía pasar las páginas, mas no le importaba porque sentía que merecía la pena el esfuerzo. Permaneció allí toda la noche y como ésa, todas las noches del invierno.

El tiempo pasó rápidamente y un día los rayos de sol de la recién llegada primavera derritieron la nieve. El pobre Kang observó con lágrimas en los ojos cómo su única oportunidad de poder estudiar se disolvía ante sus ojos sin remedio.

Después de cenar se acostó pero debido a la preocupación no pudo dormir. Harto de dar vueltas y más vueltas en la cama decidió salir a dar un paseo por el bosque en el que había pasado tantas horas en vela.

¡La visión que tuvo fue increíble! Contempló emocionado cómo la primavera se había llevado la nieve, sí, pero a cambio había traído un montón de luciérnagas que iluminaban y embellecían las cálidas noches de marzo.

Se quedó un rato pasmado ante el hermoso espectáculo y de repente, tuvo una nueva gran idea. Entró corriendo a su cuarto, cogió los libros y regresó al bosque. Se sentó bajo un árbol de tronco enorme y dejó que las luciérnagas se acercasen a él.

¡Bravo! ¡Su luz era suficiente para poder leer! ¡Se sintió tan feliz! …

Una noche tras otra repitió la misma operación y estudió bajo la brillante luz de los amigables bichitos. Gracias a eso pudo aumentar sus conocimientos y avanzar muchísimo en sus estudios. El chico era pobre y no tenía recursos, pero gracias a su sacrificio, esfuerzo y voluntad, consiguió superar una barrera que parecía insalvable.

Durante años estudió sobre la nieve en invierno y con ayuda de las luciérnagas en los meses de primavera y verano. El resultado fue que consiguió superar todas las pruebas y exámenes de la escuela con calificaciones brillantes.

Al llegar a la mayoría de edad entró en la universidad y llegó a convertirse en un hombre sabio y adinerado que logró sacar a su familia de la pobreza. La vida le recompensó.

Esta preciosa historia nos enseña que nunca hay que venirse abajo ante las dificultades. Con ilusión y esfuerzo casi todo se puede lograr. Vence los obstáculos y lucha por tus sueños. La vida te recompensará igual que al bueno de Kang.


(c) CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA

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Cuanto Tiempo

Enviado por gabl  

¿Sabes qué largo ha sido esto?
Cuánto tiempo se ha perdido, no me refiero a días, meses o años. Me refiero a las palabras que se quedaron ahogadas en la garganta. Las que no se pronunciaron, las que el viento se llevó, las que se perdieron en mi mente.
Que duro resulta luchar con las palabras. Y que inmensa la distancia que ellas tendrían que recorrer para llegar a ti.
Cuántos cafés quedaron olvidados en la mesa, fríos, sin aroma.
Cuántos amapuches se perdieron en la cobija azul, ¡tu preferida!
Solo la almohada, mi fiel e inseparable compañera nocturna, sabe de abrazos, de lágrimas, de frases, de susurros involuntarios que se van con la horas mientras amanece.
Son remembranzas que forman parte de la memoria.
gbl

26/11/2017
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Meditación.

Enviado por gabl  

Hay lugares donde reina el silencio y se convierten en un don divino que te permite escuchar el paso de la brisa, el trinar de los pájaros, el vuelo de las mariposas. Percibir los latidos del corazón, tu respiración, y puedes ver a lo lejos la ciudad sin que el ruido que ella genera te perturbe. Así las horas irán cayendo a medida que el ocaso va cubriendo el horizonte dando paso a la noche. Será la luz de la luna que ilumine las cimas de las montañas y parecerá que encendieran tenues luces dándole un aire de soledad donde tu compañía serán tus emociones y el pensamiento de lo que dejaste en el pasado.

gbl
07/12/2017
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Ajedrez

Enviado por gabl  

Hoy es un día de esos que no me gusta pensar que pasará mañana. Mi mente juega a la confusión. Es como navegar en aguas turbulentas sin saber que rumbo tomar para eludir la tormenta.
No quiero saber, no quiero pensar. Solo despertar y descubrir que me deparó el destino en el ajedrez de la vida. Solo así moveré la pieza indicada y será el inicio del juego.
Ganar o perder.
El resultado dependerá de la estrategia que trace ante la incertidumbre o la certeza de vencer la adversidad.

gbl
25/12/2017
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El lomo de Tamba

Enviado por miigueloso02  

En un lago hermoso y tranquilo vivía una familia de grandes hipopótamos. El más pequeño de ellos se llamaba Tamba.
Todos los días Tamba observaba que algunos pájaros pequeños se posaban sobre los hipopótamos y se comían a los insectos que los molestaban.
Un día, cuando Tamba estaba solo, uno de los pájaros se acercó y le dijo:
Buenos días, mi nombre es Trinco. Vengo a pedir tu permiso para comer de los insectos que se posan sobre tu lomo.
¿Mi permiso? —Preguntó Tamba un poco desconcertado.
Sí, ningún pájaro debe posarse sobre un hipopótamo sin antes pedir su permiso —dijo Trinco.
Por favor, vuelve mañana —dijo Tamba—, debo preguntarle a mi madre.
¿Por qué tienes que preguntarle a tu madre? —Preguntó Trinco— ¿Es que no puedes decidirlo tú mismo?
No, debo preguntar primero a mi madre —dijo Tamba.
Seguro que has visto que todos los hipopótamos dejan que los pájaros les limpien sus lomos, ¿verdad? —Preguntó Trinco.
Sí, lo he visto —dijo Tamba.
Entonces no necesitas pedir permiso a tu madre para que yo limpie tu lomo —dijo Trinco.
Pues… no sé —dijo Tamba dudando.
Anda, déjame limpiar tu lomo, tienes unos insectos ahí que se ven muy ricos —le dijo Trinco— además, ¿no te molestan?
La verdad es que no me molestan todavía —dijo Tamba— aunque, ahora que lo dices, empiezo a sentir que me molestan un poquito.
¿Lo ves? ¡Hay que sacártelos de inmediato! Si no lo haces pueden hacerte daño. Ese es nuestro trabajo, limpiar los lomos de los hipopótamos —dijo Trinco—. Me vas a dar permiso, ¿verdad?
Pues… no lo sé… mejor vuelve mañana y te diré lo que me dijo mi madre —dijo Tamba.
Trinco se fue un poco molesto ya que todos los hipopótamos dejaban que los pájaros los limpiaran. Tamba, sin embargo, no quería dejarse limpiar el lomo. ¡Y tenía unos insectos tan grandes y gordos!
Más tarde, Tamba fue hasta donde estaba su madre y le dijo:
Mamá, si un pájaro se me acerca y me pide permiso para limpiar mi lomo, ¿puedo decirle que sí?
¿Algún pájaro te pidió permiso? —Preguntó la madre.
Sí, pero le dije que volviera mañana, porque primero yo debía preguntarte a ti —le dijo Tamba a su madre.
¿Y qué te dijo el pájaro? —Preguntó la madre de nuevo.
Se fue un poco molesto, porque él insistía en que todos los hipopótamos se dejan limpiar el lomo.
Hiciste muy bien hijo —le contestó la madre—, es verdad que todos los hipopótamos adultos nos dejamos limpiar el lomo por algunos pájaros, pero tú aún tienes la piel muy delicada, y si un pájaro te limpia el lomo te hará daño con su pico.
No lo sabía y creo que el pájaro tampoco lo sabe —dijo Tamba.
Lo importante es que hiciste lo correcto y viniste a preguntarme, eres un hipopótamo muy inteligente —dijo la madre.
Nunca debemos hacer las cosas solo porque todos las hagan, siempre debemos preguntar a nuestros padres para saber si es bueno o malo para nosotros.

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El brillo de la luciérnaga

Enviado por miigueloso02  

Un día como otro cualquiera, en un campo no muy lejano, una mariquita y una mariposa, grandes amigas, pasaban la tarde burlándose de una luciérnaga. La mariquita tenía unos colores vivos que alegraban mucho el campo, al igual que la mariposa, cuyas alas parecían teñidas de purpurinas. Presumidas por sus grandes cualidades físicas, no lograban ver con buenos ojos a una luciérnaga vecina y, por ende, no la querían como amiga.

Eres un bicho muy feo, vecina- Dijo la mariposa sin ningún pudor refiriéndose a su vecina luciérnaga.

Pero la luciérnaga no respondía a aquellos comentarios burlones y despiadados, ni se sentía humillada ni avergonzada por su aspecto poco llamativo. Ella vivía tranquila segura de sí misma. Tanto, que un día se atrevió a enfrentarse a la mariquita y la mariposa proponiéndoles un interesante plan.

Mañana por la noche voy a dar una vuelta por los prados. Me gustaría que vinierais vosotras también, pues tengo una sorpresa que daros.

La mariquita y la mariposa, que eran muy dadas a la curiosidad, decidieron aceptar la propuesta de la luciérnaga acudiendo veloces en la noche al prado al que se refería su vecina. Pero no lograban encontrar a la luciérnaga por ningún sitio. Pronto, sin embargo, un brillo extraordinario captó la atención de ambas. Sobre el cielo oscuro de la noche parecía verse una estrella muy cercana y con un resplandor brillante y precioso. La estrella pronto descendió posándose a los pies de la mariquita y la mariposa. ¡Cuál fue el asombro de las dos al observar que aquella estrella era en realidad la luciérnaga de la que tanto se habían burlado!
Avergonzadas, pidieron disculpas a la luciérnaga que las aceptó con mucho agrado, recordándoles mientras se marchaban que, la mayoría de las veces, las apariencias engañan.

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Violines de mi mente

Enviado por gabl  


Hay tanto silencio en mi entorno que puedo escuchar el sonido de mis lágrimas al caer. Ellas escapan, huyen de mis ojos cansadas del sufrimiento que anida mi mente, de la tormenta desatada sin control.
Reacciono del estado patológico que me sumió brevemente en un sueño profundo y casi prolongado propio de la enfermedad nerviosa por cual estoy pasando.
Es ilusorio creer que recuperaré la razón en pocos días. No estoy loco, pero si un poco alejado de la realidad, de lo tangible, adentrado en elucubraciones producidas por las noches de poco dormir.
Esta vez, reaccionar y comprender el estado emocional por el cual está pasando el cuerpo la mente y el alma, hará que busque alternativas para superar la crisis.
Camino hacia el jardín mientras bebo café negro sin azúcar, el sol me enceguece lo que produce que mis pupilas se dilaten, logro llegar a la penumbra que origina una enredadera frutal y me siento en un viejo y acabado sillón.
Desde allí puedo visualizar parte de la ciudad que lentamente va despertando al ritmo que marca la prisa de sus habitantes. El sol va ganando posición en el cielo y sus rayos calientan el ambiente.
De nuevo en el presente, decido dejar en el pasado la ansiedad o angustia que ha consumido parte de la vida que tengo que vivir. Seis meses sin tregua sometido a la acción de los ansiolíticos.
La brisa trae olor a bosque y recuerdo tu silueta cuando tu cabello ondulaba al vaivén del viento envuelto en tenues melodías de violines que ejecutaban mi imaginación.

gbl
03/12/2017
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Para mi hijo

Enviado por gabl  

Germán A Barrios Leal para Carlos A Barrios S
26 de noviembre de 2014 a la(s) 16:36

Hijo, permite usar tu espacio para manifestar lo que siente una persona cuando es relegada a un segundo plano. Y le pierden el respeto, las personas parecieran miopes pasan por su lado e ignoran verlas, dejamos de ser útiles pero necesarias a la hora de aportar dinero, y nuestro talento, nuestras opiniones carecen de validez, somos obsoletos, nos convertimos en inservibles y objetos inútiles.
Caminamos lento por la vida los años no pasan en vano. Pero mantenemos la capacidad de discernir activa, pero no es tomada en cuenta. La llamada tercera edad está compuesta por personas consideradas que ya dieron todo lo que tenían que dar. Pero quienes manejan las finanzas mundiales, las grandes corporaciones, las naciones progresistas, en manos de quienes están? la mayoría de los gobiernos de los más importantes países quienes las rigen?
La ciencia, quienes están al frente de las investigaciones científicas, de los avances y descubrimientos de fármacos que curaran en muchos de los casos enfermedades y endemias, virus, etc., y frenaran el avance de otras mortales.
A quien se acude en busca de un consejo?
Al viejo...a la solución de problemas que puedan comprometer la paz mundial...
¿Entonces, cuánto vale el viejo.?
Por eso estoy feliz de ser viejo.
Y aquí sentado en mi mecedora veo pasar la vida de los demás, veo como mueren jóvenes que no aportaron nada a la vida.
Jóvenes que dejaron semilla, germinadas en el vientre de la mujer que se quedó sin padre para sus hijos.
Y así como mueren los jóvenes moriremos los viejos pero en paz, sin la agonía de la muerte violenta y
dejaremos un futuro labrado, encaminado al éxito de los descendientes que vivirán en la rectitud y el estudio.
Y sacarán al país adelante.

gbl
26/11/2014
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Reflexionando

Enviado por gabl  

En mi andar vagando por calles solitarias y oscuras visualicé una tenue luz al final, donde mis ojos nos podían apreciar las figuras caprichosas que se desvanecían mientras me acercaba. Afanosamente llegué a la intersección de las vías. La bruma se aclaraba ante mi formando remolinos como los que llevaba en mi mente, reflexioné; serán mis años o el paso del tiempo que me hace delirar y caer en un estado onírico?.
Solo lo sabré al despertar.

gbl
14/11/2013
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El viaje es corto para tomar vinos malos

Enviado por gabl  

Una anciana se subió a un autobús y tomó su asiento. En la siguiente parada, una jóven mujer, fuerte y gruñona subió y se sentó bruscamente junto a la anciana, golpeandola con sus numerosas bolsas.
Al ver que la anciana se mantenía en silencio la jóven le preguntó por qué no se había quejado cuando la golpeó con sus bolsas?
La anciana respondió con una sonrisa:
- "No es necesario ser mal educada o discutir sobre algo tan insignificante, ya que mi viaje a tu lado es tan corto porque me bajaré en la próxima parada."
Esta respuesta merece ser escrita en letras de oro:
"No es necesario discutir sobre algo tan insignificante, porque nuestro viaje juntas es muy corto"
Cada uno de nosotros debe comprender que nuestro tiempo en este mundo es tan corto, que oscurecerlo con peleas, argumentos inútiles, celos, no perdonar a los demás, el descontento y una actitud de averiguación constante es una ridícula pérdida de tiempo y energía.
¿Alguien rompió tu corazón? Tranquilízate. El viaje es muy corto.
¿Alguien te traicionó, intimidó, engañó o humilló? Tranquilízate. Perdona. El viaje es muy corto.
Alguien te insultó sin razón? Tranquilizate. Ignora. El viaje es muy corto.
Algún hermano hizo un comentario en el chat que no fue de tu agrado? Tranquilizate. Ignóralo. Perdónalo. El viaje es muy corto.
Cualesquiera que sean los problemas que alguien nos traiga, recordemos que nuestro viaje juntos es muy corto.
Nadie sabe la duración de este viaje. Nadie sabe cuándo llegará su parada. *Nuestro viaje juntos es muy corto.* Vamos a apreciar a:esposas, esposos, hijos, hermanos , amigos , familiares. Seamos respetuosos, amables y perdonémonos los unos a los otros. Vivamos *llenos de gratitud y alegría.* Después de todo, nuestro viaje juntos es muy corto!
Deseo que tengas un viaje agradable por este mundo y que tus sueños se cumplan, tus éxitos se multipliquen y que disfrutes plenamente con quien te toca y quieras viajar. Y cuando nos veamos en alguna estación, *me dará mucho gusto saludarte y darte un gran abrazo.* Sonríe que "El viaje es muy corto!"
gbl
Publicado en mi perfil de Facebook por; Gustavo Adolfo Mendoza Rincón
19/12/2017

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Reflexionado...Asi es la vida

Enviado por gabl  

Saber Vivir.

Es necesario saber cuándo está por finalizar una etapa de la vida. Simplemente porque al insistir permanecer en ella por más tiempo, la misma no tendrá motivaciones, alegrías o afectos.

Mientras vivas el presente añorando o reprochando acciones del pasado y tú mismo te califiques de haber sido instrumento de manipulación, o te consideres poca cosa, nunca cerraste ese capítulo.
Lo que sucedió forma parte del pasado, hay que desprenderse o soltarlo. De traerlo a colación en el momento menos esperado significa que el karma lo llevas dentro de ti. Anidado en tu corazón, en el alma, como habitante de un rincón en tu mente.

No puedes aparentar un cambio externo cuando interiormente llevas puesto el viejo traje del ayer, marchito y degastado por el paso del tiempo. Lo que simboliza, que no has cerrado esa puerta. Tienes que culminar el proceso de superación.

Pasa la página, vive el presente, planifica el futuro, sin temor, sin rencores. No esperes que reconozcan quien eres, así como tampoco juzgues a quien te perdonó o perdonaste. Borra lo que te perturba, sincérate, empieza por ti y continúa con los demás.

Quizás no sea tarde para entender que parte de lo que consideres malo en tu vida sea consecuencia de actos pasados. Todos pagamos en carne propia nuestras acciones, malas o buenas, ellas generan castigo o premios. La vida te devuelve la maldad o la bondad.

No desprecies o desperdicies el amor que te brindan, no generes tristezas, pesares o sentimientos adversos. Aprende a valorar a las personas en tu entorno, no dejes que la ira te domine. Recuerda que los afectos que hoy rechazas, te harán falta al final de tu vida.

gbl
14/01/2018
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Contigo y sin ti.

Enviado por gabl  

Contigo y sin ti.
Un año más sin verte, así como la estrofa de la canción que tanto escuchamos juntos. El tiempo se llevó de mí tu rostro, tu sonrisa y borró de mis labios el sabor de tus besos.
La fragancia de tu cuerpo se evaporó en el ambiente sin vida, sin colores, sin matices alegres que destacaban tu presencia.
Hoy me reclamo el por qué te dejé partir, sin una palabra de despedida, sin un adiós, sin pronunciar un te quiero, o escucharte decir: ¡espérame, pronto volveré!
Pero no fue mi voluntad. Fuiste tú quien decidió emprender otros rumbos, cruzar otra frontera, amanecer en otra ciudad y desprenderte de lo deseado, de lo querido.
Quizás te alegre saber que la tempestad cesó, aunque aún esté empapado por la lluvia que se desató en mi corazón y que brotó por los ojos que dejaron de verte.
Puedo presentir que estás a punto de llorar leyendo estas líneas que por designio divino llegaron a tus manos.
¿Sabes por qué?
¡Fue el azar!
El destino que las llevó a ti.
Solo le pido a la vida que te colme de felicidad, que tu soledad no sea tan dura, que sea apacible y pasajera, que puedas acostumbrarte a vivir sin mí, sin recuerdos, sin añorar lo que quedó atrás…
Es hora de saborear el acostumbrado café de las cinco de la tarde, y como siempre servir dos tazas deseando que puedas llegar y acompañarme a degustar la deliciosa infusión.
Es el desvarío onírico que deambula en torno a esta locura transitoria que mitigan mis horas de descanso, haciendo que alucine y despierte desubicado del entorno real.
Pero dime; ¿cuánto cuesta adaptarse al castigo o pena impuesta o el transitar perdido y encontrarse ausente de la cotidianidad? ¿O sumirse en el silencio y escuchar voces que solo existen en la mente?
La página final del libro de mi vida está escrita, como epílogo de la historia que comenzó el día que se cruzaron nuestros signos. Pero aun así no creo que el Universo haya conspirado en contra de nosotros, tal vez esta realidad se hizo latente a medida que fraguabas separadamente el final de tu propia historia y el inicio de la mía como designio de fatalidad.
gbl
29/03/2017
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EL NÁUFRAGO

Navegaba un rico ateniense en una nave junto con otros pasajeros. De pronto, a causa de una súbita y violenta tempestad, empezó rápidamente a hacer agua el navío.
Y mientras los demás pasajeros, con su esfuerzo, trataban de salvarse a nado, el rico ateniense, invocando a cada instante a la diosa Atenea, le prometía efusivamente toda clase de ofrendas si por su medio lograba salvarse.
Uno de los náufragos que lo oía a su lado le dijo:
- Pide a Atenea, pero también a tus brazos.

Moraleja: Cuando pidas ayuda en tus problemas, primero demuestra que ya estás trabajando para solucionarlos.

Autor del cuento: Esopo

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EL EREMITA ASTUTO

Era un eremita de muy avanzada edad. Sus cabellos eran blancos como la espuma, y su rostro aparecía surcado con las profundas arrugas de más de un siglo de vida. Pero su mente continuaba siendo sagaz y despierta y su cuerpo flexible como un lirio. Sometiéndose a toda suerte de disciplinas y austeridades, había obtenido un asombroso dominio sobre sus facultades y desarrollado portentosos poderes psíquicos. Pero, a pesar de ello, no había logrado debilitar su arrogante ego. La muerte no perdona a nadie, y cierto día, Yama, el Señor de la Muerte, envió a uno de sus emisarios para que atrapase al eremita y lo condujese a su reino. El ermitaño, con su desarrollado poder clarividente, intuyó las intenciones del emisario de la muerte y, experto en el arte de la ubicuidad, proyectó treinta y nueve formas idénticas a la suya. Cuando llegó el emisario de la muerte, contempló, estupefacto, cuarenta cuerpos iguales y, siéndole imposible detectar el cuerpo verdadero, no pudo apresar al astuto eremita y llevárselo consigo. Fracasado el emisario de la muerte, regresó junto a Yama y le expuso lo acontecido.

Yama, el poderoso Señor de la Muerte, se quedó pensativo durante unos instantes. Acercó sus labios al oído del emisario y le dio algunas instrucciones de gran precisión. Una sonrisa asomó en el rostro habitualmente circunspecto del emisario, que se puso seguidamente en marcha hacia donde habitaba el ermitaño. De nuevo, el eremita, con su tercer ojo altamente desarrollado y perceptivo, intuyó que se aproximaba el emisario. En unos instantes, reprodujo el truco al que ya había recurrido anteriormente y recreó treinta y nueve formas idénticas a la suya.

El emisario de la muerte se encontró con cuarenta formas iguales.
Siguiendo las instrucciones de Yama, exclamó:
-Muy bien, pero que muy bien.
!Qué gran proeza!
Y tras un breve silencio, agregó:
-Pero, indudablemente, hay un pequeño fallo.
Entonces el eremita, herido en su orgullo, se apresuró a preguntar:
-¿Cuál?
Y el emisario de la muerte pudo atrapar el cuerpo real del ermitaño y conducirlo sin demora a las tenebrosas esferas de la muerte.

Reflexión: El ego abre el camino hacia la muerte y nos hace vivir de espaldas a la realidad del Ser. Sin ego, eres el que jamás has dejado de ser.

Autor del cuento: Cuento tradicional de la India

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EL LOBO Y EL CABRITO ENCERRADO

Protegido por la seguridad del corral de una casa, un cabrito vio pasar a un lobo y comenzó a insultarle, burlándose ampliamente de él. El lobo, serenamente le replicó:
- ¡Infeliz! Sé que no eres tú quien me está insultando, sino el sitio en que te encuentras.

Moraleja: Muy a menudo, no es el valor, sino la ocasión y el lugar, quienes proveen el enfrentamiento arrogante ante los poderosos.

Autor del cuento: Esopo

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