56 Cuentos con valores 

y yo que digo?

Enviado por nerieml  

mi nombre es Laura y tengo 15 años, a esta edad la mayoría de personas piensan que ya eres lo suficientemente responsable como para tomar tus propias decisiones, y en parte es cierto pero sin duda sigo dependiendo de mi madre para que me aconseje. Hace poco me mude a otra ciudad con mi abuelita y mis tíos, mi mamá lastimosamente se tuvo que quedar en nuestra antigua ciudad por asuntos de negocios sin embargo nos visita cada mes, hasta hay mi vida es de maravilla bueno no tanto pero no he tenido problemas para adaptarme, lo malo comenzó el anterior fin de semana, todo estaba bien y como era costumbre esos días mi tío Antonio solía salir a tomar con sus amigos, ya era costumbre pero tratábamos de hacerlo cambiar poco a poco, el caso es que para cuando el llego yo estaba en la cocina (el siempre suele aconsejarnos cuando esta ebrio) y cuando me disponía a ir a mi cuarto el apareció y me abrazo me pregunto que me pasaba (en este punto debo aclarar que soy hija única por lo tanto siempre me consintieron mucho, claro que por eso no era una niña obstinada ni mucho menos creída pero si un poco vaga) yo le pregunte a que se refería, y es que en un principio no sabia de que hablaba pero luego me di cuenta esos últimos días estaba algo deprimida y supongo que por eso se preocupo empezamos a hablar y entre esas charlas le contaba algunas cosas que me molestaban de mi nueva escuela también salieron algunas verdades que me hicieron llorar mucho, todo paso bien me desahogue mucho hablando con el y me puse a pensar en como tachan a los borrachos y es que durante esa breve charla me di cuenta de muchas cosas buenas que tienen los borrachos si suena un poco loco y raro pero así es. dos días después aproximadamente todo estaba bien una noche mi tío volvió a salir a tomar ( parecía que no recordaba nada de nuestra charla ya que no menciono nada) no le preste mucha atención, estaba en mi cuarto con mi familia yo estaba leyendo un libro en PDF todo estaba muy tranquilo en la casa de mi tío se escuchaba la música de despecho algo ya normal a esas alturas, escuche un grito pensé que seria algo normal ya que mi prima siempre se ríe muy raro y creí que seria algo de ese tipo ya que ya había pasado antes, todos habían salido a ver que pasaba yo me quede hay tranquila esperando que vuelvan, otro grito mas, me empece a preocupar los gritos fueron constantes esa voz entre cortada la reconocí por ser tan aguda sin duda era de mi prima, ella pedía que pare, que no la lastime se escucho como algo rompía , en ese punto ya sabia que algo andaba mal y lo único que pude hacer fue coger una almohada y abrazarlas mientras derramaba lagrimas rogando porque todo estuviera bien, estaban discutiendo, me calme un poco y trate de pensar con claridad, pare en seco todos mis pensamientos cuando escuche el llanto de mi prima (tengo tres primos la primera un año menor que yo, el segundo ya tiene 4 años y la bebe) salí inmediatamente rogando porque no les haya pasado nada, tenia mucho miedo cuando salí solo vi karina llorando desconsoladamente con la niña en brazos mientras pronunciaba el nombre de su hermano, no dude por un segundo y la abraza giandola hasta la habitación para posteriormente cerrarla con llave, a pesar de que no me gusten algunas cosas de ella, la quiero mucho y me preocupe al verla así, nunca se había visto así ni siquiera cuando le pegaban lo único que pude hacer fue abrazarla y consolarla, la deje acostada en la cama y fui a verle un vaso de agua, cuando salí solo pude divisar como trataban de calmar a mi tío yo buscaba con la mirada a miguel (mi otro primito) no lo encontré así que fui a la cocina, cuando regrese al cuarto mi prima karina me dio a la niña y se fue a su casa yo trate de detenerla pues me preocupaba que algo le pueda pasar, a los pocos minutos llego con su hermano en brazos , luego de que ella entrara yo volví a cerrar la puerta, por surte no le paso nada a ninguno de los dos, trate de calmar a mi prima para que me contara que había pasado y me dijo que mi tío le había pegado un puñete a su mama, yo me quede en shock el no era ese tipo de persona, hacia bromas pesadas y a veses molestaba pero nunca lo creí capaz de algo así, sentía mucho miedo al pensar que algo similar le pasaba a mi mamá cuando yo solo era una bebe, si ella hubiera muerto, si me quedaba con mi papa que me pasaría , todo tipo de preguntas pasaron por mi cabeza en ese momento y no pude evitar estallar en lagrimas, yo buscaba consuelo y una forma de hacerlo era hablar con mi mejor amiga de mi antigua ciudad, aunque ella no estuviera conectada yo siempre le contaba mis problemas y eso me tranquilizaba, un rato después llego mi otro tío Malcom, el siempre le gusto la literatura y ese tipo de cosas igual que a mi, hace mas de un año o dos le hicieron una operación para sacarle un tumor, por ello suele darle convulsiones y hay que tener cuidado con el, yo fui testigo de uno de esos ataques y sin duda fue tan traumatizaste que hasta el día de hoy sigo llorando por ello, el trato de calmarnos y logro hacerlo comento que hoy dormiría con mi tío Antonio para asegurarse que no le pase nada, yo me preocupe "es que acaso no piensa en el" pensé, volví a romper en llanto negando con la cabeza para que no lo haga y si le pasaba algo?, el me dijo que todo estaría bien y que no debía preocuparme, se fue y mi prima que jugaba con sus hermanos me pregunto por su mamá yo no sabia que decirle lo único que escuche es que tendrían que coser la herida, "seguramente se la llevaron al hospital" respondi lo mas calmada posible, parecía que eso la tranquilizo yo no sabia que hacer esto era demasiado para mi y ya era muy tarde ademas de que mañana tenia clases, decidí dibujar para calmarme ya que todavía seguía algo fuera de mi, pasado un rato llego mi otro tío Alex se acostó en su cama y me dijo que era mejor que tratara de dormir( el es mayor a mi solo por unos años) yo asentí con la cabeza, francamente en esos momentos ya no lloraba ni estaba alterada, no me importaba nada, estaba "ida" como algunos dirían, termine mi dibujo y me quede con los audífonos puestos escuchando música me quede poco a poco dormida mientras en mi cabeza pasaban todo tipo de ideas descabelladas, habría una denuncia?, mis primos se irían de la casa? y si me asen elegir? y si era así .......................Que digo yo?

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EL NÁUFRAGO

Navegaba un rico ateniense en una nave junto con otros pasajeros. De pronto, a causa de una súbita y violenta tempestad, empezó rápidamente a hacer agua el navío.
Y mientras los demás pasajeros, con su esfuerzo, trataban de salvarse a nado, el rico ateniense, invocando a cada instante a la diosa Atenea, le prometía efusivamente toda clase de ofrendas si por su medio lograba salvarse.
Uno de los náufragos que lo oía a su lado le dijo:
- Pide a Atenea, pero también a tus brazos.

Moraleja: Cuando pidas ayuda en tus problemas, primero demuestra que ya estás trabajando para solucionarlos.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL CUERVO Y EL ZORRO

Estaba un señor Cuervo posado en un árbol, y tenía en el pico un queso. Atraído por el tufillo, el señor Zorro le habló en estos o parecidos términos: “¡Buenos días, caballero Cuervo!. ¡Gallardo y hermoso eres en verdad! Si el canto corresponde a la pluma, os digo que entre los huéspedes de este bosque tu eres el Ave Fénix”.
El Cuervo al oír esto, no cabía en la piel de gozo, y para hacer alarde de su magnífica voz, abrió el pico, dejando caer la presa. La tomó el Zorro y le
dijo: “Aprended, señor mío, que el adulador vive siempre a costas del que le atiende; la lección es provechosa; bien vale un queso”.
El Cuervo, enfadado, juró, aunque algo tarde, que no caería más en la trampa.

Autor del

cuento

: Jean de la Fontaine

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EL LOBO Y EL CABRITO ENCERRADO

Protegido por la seguridad del corral de una casa, un cabrito vio pasar a un lobo y comenzó a insultarle, burlándose ampliamente de él. El lobo, serenamente le replicó:
- ¡Infeliz! Sé que no eres tú quien me está insultando, sino el sitio en que te encuentras.

Moraleja: Muy a menudo, no es el valor, sino la ocasión y el lugar, quienes proveen el enfrentamiento arrogante ante los poderosos.

Autor del

cuento

: Esopo

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LA CIERVA Y LA VIÑA

Una cierva era perseguida por unos cazadores y se refugio bajo una viña. Pasaron cerca los cazadores, y la cierva, creyéndose muy bien escondida, empezó a saborear las hojas de la viña que la cubría.
Viendo los cazadores que las hojas se movían, pensaron muy acertadamente, que allí adentro había un animal oculto, y disparando sus flechas hirieron mortalmente a la cierva. Ésta, viéndose morir, pronunció estas palabras:
- ¡Me lo he merecido, pues no debí haber maltratado a quien me estaba salvando!

Moraleja: Sé siempre agradecido con quien generosamente te da la ayuda para salir adelante.

Autor del

cuento

: Esopo

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La Anciana de Ojos Verdes.

Enviado por gabl  



Cada mañana la anciana de ojos verdes, asomada a la ventana enfoca la mirada hasta donde sus ojos le permiten detallar figuras casi imperceptibles.
Sus canas hacen juego con la palidez de su rostro falto de luz solar. Cuando atardece abre la puerta y en una gastada mecedora recuesta su cuerpo encorvado y marchito por los años.
Allí en su descanso ve morir otro día, cargado de soledad y tristeza.
No recuerda si los hijos volverán, no recuerda cuando se marcharon, pero en su corazón alberga la ilusión que un día toque a su puerta el hijo, o los hijos que la dejaron sola.
Pasaron muchos días, meses, tal vez años.
Y los hijos que se fueron, no llegaron.
Hasta que un día la anciana de ojos verdes no acudió a la cita matutina en la ventana.
Se la llevó la noche sentada en su mecedora y el sol tempranero la bañó de luz, maquillando su rostro de rosado pálido.
Allí en su descanso la vio morir otro día, cargado de soledad y tristeza.


gbl
16/09/2015
Derechos Reservados de Autor

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Contigo y sin ti.

Enviado por gabl  

Contigo y sin ti.
Un año más sin verte, así como la estrofa de la canción que tanto escuchamos juntos. El tiempo se llevó de mí tu rostro, tu sonrisa y borró de mis labios el sabor de tus besos.
La fragancia de tu cuerpo se evaporó en el ambiente sin vida, sin colores, sin matices alegres que destacaban tu presencia.
Hoy me reclamo el por qué te dejé partir, sin una palabra de despedida, sin un adiós, sin pronunciar un te quiero, o escucharte decir: ¡espérame, pronto volveré!
Pero no fue mi voluntad. Fuiste tú quien decidió emprender otros rumbos, cruzar otra frontera, amanecer en otra ciudad y desprenderte de lo deseado, de lo querido.
Quizás te alegre saber que la tempestad cesó, aunque aún esté empapado por la lluvia que se desató en mi corazón y que brotó por los ojos que dejaron de verte.
Puedo presentir que estás a punto de llorar leyendo estas líneas que por designio divino llegaron a tus manos.
¿Sabes por qué?
¡Fue el azar!
El destino que las llevó a ti.
Solo le pido a la vida que te colme de felicidad, que tu soledad no sea tan dura, que sea apacible y pasajera, que puedas acostumbrarte a vivir sin mí, sin recuerdos, sin añorar lo que quedó atrás…
Es hora de saborear el acostumbrado café de las cinco de la tarde, y como siempre servir dos tazas deseando que puedas llegar y acompañarme a degustar la deliciosa infusión.
Es el desvarío onírico que deambula en torno a esta locura transitoria que mitigan mis horas de descanso, haciendo que alucine y despierte desubicado del entorno real.
Pero dime; ¿cuánto cuesta adaptarse al castigo o pena impuesta o el transitar perdido y encontrarse ausente de la cotidianidad? ¿O sumirse en el silencio y escuchar voces que solo existen en la mente?
La página final del libro de mi vida está escrita, como epílogo de la historia que comenzó el día que se cruzaron nuestros signos. Pero aun así no creo que el Universo haya conspirado en contra de nosotros, tal vez esta realidad se hizo latente a medida que fraguabas separadamente el final de tu propia historia y el inicio de la mía como designio de fatalidad.
gbl
29/03/2017
Derechos Reservados de Autor

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EL CUERVO Y HERMES

Un cuervo que había caído en un cepo prometió a Apolo que le quemaría incienso si lo salvaba; pero una vez liberado de la trampa olvidó su promesa. Capturado de nuevo en otro cepo, dejó a Apolo para dirigirse a Hermes, prometiéndole también un sacrificio. Mas el dios le dijo:
- Si por nuestra voluntad faltamos a nuestra primera promesa, no
tendremos oportunidad de que nos crean una segunda.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL CABALLO Y EL ASNO

Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno.
Y el caballo, suspirando dijo:
- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Moraleja: Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo.

Autor del

cuento

: Esopo

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LA CABRA Y EL ASNO

Una cabra y un asno comían al mismo tiempo en el establo. La cabra empezó a envidiar al asno porque creía que él estaba mejor alimentado, y le dijo:
- Entre la noria y la carga, tu vida sí que es un tormento inacabable. Finge un ataque y déjate caer en un foso para que te den unas vacaciones.
Tomó el asno el consejo, y dejándose caer se lastimó todo el cuerpo. Viéndolo el amo, llamó al veterinario y le pidió un remedio para el pobre. Prescribió el curandero que necesitaba una infusión con el pulmón de una cabra, pues era muy efectivo para devolver el vigor. Para ello entonces degollaron a la cabra y así curar al asno.

Moraleja: En todo plan de maldad, la víctima principal siempre es su propio creador.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL EREMITA ASTUTO

Era un eremita de muy avanzada edad. Sus cabellos eran blancos como la espuma, y su rostro aparecía surcado con las profundas arrugas de más de un siglo de vida. Pero su mente continuaba siendo sagaz y despierta y su cuerpo flexible como un lirio. Sometiéndose a toda suerte de disciplinas y austeridades, había obtenido un asombroso dominio sobre sus facultades y desarrollado portentosos poderes psíquicos. Pero, a pesar de ello, no había logrado debilitar su arrogante ego. La muerte no perdona a nadie, y cierto día, Yama, el Señor de la Muerte, envió a uno de sus emisarios para que atrapase al eremita y lo condujese a su reino. El ermitaño, con su desarrollado poder clarividente, intuyó las intenciones del emisario de la muerte y, experto en el arte de la ubicuidad, proyectó treinta y nueve formas idénticas a la suya. Cuando llegó el emisario de la muerte, contempló, estupefacto, cuarenta cuerpos iguales y, siéndole imposible detectar el cuerpo verdadero, no pudo apresar al astuto eremita y llevárselo consigo. Fracasado el emisario de la muerte, regresó junto a Yama y le expuso lo acontecido.

Yama, el poderoso Señor de la Muerte, se quedó pensativo durante unos instantes. Acercó sus labios al oído del emisario y le dio algunas instrucciones de gran precisión. Una sonrisa asomó en el rostro habitualmente circunspecto del emisario, que se puso seguidamente en marcha hacia donde habitaba el ermitaño. De nuevo, el eremita, con su tercer ojo altamente desarrollado y perceptivo, intuyó que se aproximaba el emisario. En unos instantes, reprodujo el truco al que ya había recurrido anteriormente y recreó treinta y nueve formas idénticas a la suya.

El emisario de la muerte se encontró con cuarenta formas iguales.
Siguiendo las instrucciones de Yama, exclamó:
-Muy bien, pero que muy bien.
!Qué gran proeza!
Y tras un breve silencio, agregó:
-Pero, indudablemente, hay un pequeño fallo.
Entonces el eremita, herido en su orgullo, se apresuró a preguntar:
-¿Cuál?
Y el emisario de la muerte pudo atrapar el cuerpo real del ermitaño y conducirlo sin demora a las tenebrosas esferas de la muerte.

Reflexión: El ego abre el camino hacia la muerte y nos hace vivir de espaldas a la realidad del Ser. Sin ego, eres el que jamás has dejado de ser.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional de la India

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EL BARQUERO INCULTO

Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:
-Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
-No, señor -repuso el barquero.
-Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.
Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:
-Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
-No, señor, no sé nada de plantas.
-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas.
¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
-No, señor, nada sé al respecto.
No sé nada de estas aguas ni de otras.
-¡Oh, amigo! -exclamó el joven-.
De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
-Señor, ¿sabes nadar?
-No -repuso el joven.
-Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.

Reflexión: No es a través del intelecto como se alcanza el Ser: el pensamiento no puede comprender al pensador y el conocimiento erudito no tiene nada que ver con la Sabiduría.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional de la India

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EL PERRO CON CAMPANILLA

Había un perro que acostumbraba a morder sin razón. Le puso su amo una campanilla para advertirle a la gente de su presencia cercana. Y el can, sonando la campanilla, se fue a la plaza pública a presumir. Mas una sabia perra, ya avanzada de años le dijo:
- ¿ De qué presumes tanto, amigo? Sé que no llevas esa campanilla por tus grandes virtudes, sino para anunciar tu maldad oculta.

Moraleja: Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones, sólo delatan sus mayores defectos.

Autor del

cuento

: Esopo

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LA CORNEJA CON LOS CUERVOS

Una corneja que por esas cosas del destino era más grande que sus compañeras, despreciando y burlándose de sus congéneres, se fue a vivir entre los cuervos pidiéndoles que aceptaran compartir su vida. Pero los cuervos, a quienes su figura y voz les eran desconocidas, sin pensarlo mucho la golpearon y la arrojaron de su grupo.
Y la corneja, expulsada por los cuervos, volvió de nuevo donde las demás cornejas. Pero éstas, heridas por el ultraje que les había hecho, se negaron a recibirla otra vez. Así, quedó esta corneja excluida de la sociedad de unos y de otros.

Moraleja: Cuando pienses cambiar de sociedad, domicilio o amistades, no lo hagas nunca despreciando a la anterior, no sea que más tarde tengas que regresar allá.

Autor del

cuento

: Esopo

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LA CORNEJA Y LAS AVES

Quería una vez Zeus proclamar un rey entre las aves, y les señaló un día para que comparecieran delante de él, pues iba a elegir a la que encontrara más hermosa para que reinara entre ellas.
Todas las aves se dirigieron a la orilla de un río para limpiarse. Entonces la corneja, viéndose más fea que las demás, se dedicó a recoger las plumas que abandonaban los otros pájaros, ajustándolas a su cuerpo. Así, compuesta con ropajes ajenos, resultó la más hermosa de las aves.
Llegó el momento de la selección, y todos los pájaros se presentaron ante Zeus, sin faltar por supuesto, la corneja con su esplendoroso plumaje.
Y cuando ya estaba Zeus a punto de concederle la realeza a causa de tanta hermosura, los demás pájaros, indignados por el engaño, le arrancaron cada uno la pluma que le correspondía. Al fin, desplumada de lo ajeno, la corneja, simplemente corneja se quedó.

Moraleja: Nunca hagas alarde de los bienes ajenos como si fueran propios, pues tarde o temprano se descubre el engaño.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL PERRO Y SU REFLEJO EN EL RÍO

Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.
Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.

Moraleja: No codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.

Autor del

cuento

: Esopo

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LAS MOSCAS

De un panal se derramó su deliciosa miel, y las moscas acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no podían dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto de ahogarse en su tesoro, exclamaron:
- ¡Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un instante de placer!

Moraleja: Toma siempre las cosas más bellas de tu vida con serenidad, poco a poco, para que las disfrutes plenamente. No te vayas a ahogar dentro de ellas.

Autor del

cuento

: Esopo

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Juan Antonio

Enviado por gabl  



¡Llegó el momento!
Ya mi cabello es tan blanco como las nieves del pico Bolívar.
Es hora de darle la bienvenida a la tercera edad, del andar pausado sin prisa, de pensar antes de actuar impetuosamente. La hora y los días de la sensatez.
Y hoy, me sentaré en mi desvencijada mecedora a contemplar cómo se va lentamente la tarde y van apareciendo en el firmamento las primeras estrellas. Y a mí alrededor los grillos y ranas entonarán sus primeras notas como ensayo de orquesta sinfónica, para su acostumbrado concierto nocturno. Y los acordes me ayuden a evocar los años que quedaron atrás suspendidos en el tiempo y que la mente nunca deja de recordarme lo vivido.
Con los años que me quedan en el tránsito por la vida, haré cosas que aún puedo y que nunca me atreví a ponerlas en práctica, a innovar y darle rienda suelta al ímpetu que carcome mi espíritu aventurero, indomable y flexible. Quizás sea tarde, pero la máxima o dicho popular dice: “nunca es tarde cuando la dicha llega” me animaré.
Y una mañana antes que el sol despunte por su acostumbrado punto cardinal, tomaré mi café, encenderé mi pipa y en mi vieja camioneta de los años setenta emprenderé la ruta hacia los llanos que siempre quise conocer.
Montaré un brioso caballo, ordeñaré alguna vaca, comeré carne en vara y haré faenas propias de los lugareños que solo he visto en fotos de revistas y diarios, y están latentes en mi inquieta humanidad.
¡Qué contraste!, nací a orillas del mar, en Carúpano al oriente del país, vivo desde hace 40 años en Los Andes, en un caserío de contadas casas rurales cerca del cielo, rodeado de neblina y aire frío, y siento fascinación por el llano venezolano. Por sus comidas, el joropo, el queso, el arreo del ganado y galopar por sus grandes extensiones de terreno donde la visión se pierde en su inmensidad y detrás de mí, de vez en cuando, volver la vista e imaginar las figuras que forman la estela del polvo que va dejando el rápido animal que no obedezca al freno y que ande desbocado como caballo de carrera en la recta final.
¡Está decidido!
Viajaré en dos semanas, le dejaré el perro y los dos gatos al compadre Venancio, él los cuidará como si fuesen suyos.
Mañana lo llamaré y lo pondré al tanto de mis planes.
Es más, lo invitaré a quedarse en mi rancho así aprovechará el producto de las cosechas de maíz, lechuga, pimentones, tomates, lechosa, y todo lo que se le antoje de mi sembradío.
Llegado el día, Juan Antonio emprende su anhelado viaje. Su compadre, desde la orilla de la carretera observa como la imagen de la camioneta va desapareciendo en la distancia.
Juan Antonio va a hacer realidad y cumplir con el sueño que guardó para la tercera edad, la edad de vivir la vida sin prisa, sin saber que le depara el destino por tierras desconocidas.
gbl
28/09/2017
Derechos Reservados de Autor

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Rompimiento

Enviado por gabl  


Hurgando entre viejos papeles que el tiempo tiñó de palidez casi moribunda, encuentro un viejo poema escrito de puño y letra casi ilegible. Reconozco mis desordenados garabatos y leo cuidadosamente frunciendo el seño, extrañado por la postergación y el desdén que no le di importancia. A medida que repaso cada palabra la expresión de mi rostro se torna cambiante, me reclino en la silla y me sumerjo en la palabra escrita.
Clara como fuente de luz divina me lleno de fulgores incandescentes que bañan el pensamiento a medida que recorro cada línea escrita.
A lo lejos se escuchan truenos que no encuentran eco en el valle y pasan de largo como tren sin parada.
Miro al cielo, sosteniendo en mis manos el viejo manuscrito y mi mente se traslada al pasado. En segundos me lleno de recuerdos que van liberando hechos olvidados que vagaban como fantasmas dentro de mi cerebro sin hacerse presentes en lo cotidiano de mis días.
Comprendo que esa etapa de mi vida, que creí muerta, retornó al presente y ahora me envuelve entre nubes confusas y tormentas que sobrevienen en tiempo no deseado.
Un mundo irreal de cual fui partícipe. Débil, acaso fuerte en ocasiones. Que la soledad maduró como fruta del árbol alto y frondoso de la vida. Crecí como cauce de río seco y árido que solo la lluvia en tiempo de invierno me llenaba de vida.
Despierto a enfrentar nuevos temores, confieso que me lleno de pesadumbre a la vez que me animo a enfrentarlos. Son del pasado y no puedo retenerlos ni aceptarlos en el presente.
Me incorporo lentamente, doblo el papel y lo tiro al cesto de la basura. Gesto que podría ser el rompimiento con esa parte de lo vivido que quedó atrás.
Mañana es otro día. Otro día para realizar nuevos proyectos y desarrollar ideas que ayuden a superar el leve desorden emocional y así olvidar lo escrito en ese viejo papel que me trasladó a otra época.
gbl
22/10/2017
Derechos Reservados Autor

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EL CUERVO Y LA CULEBRA

Andaba un cuervo escaso de comida y vio en el prado a una culebra dormida al sol; cayó veloz sobre ella y la raptó. Mas la culebra, despertando de su sueño, se volvió y la mordió. El cuervo viéndose morir dijo:
- ¡Desdichado de mí, que encontré un tesoro pero a costa de mi vida!

Moraleja: Antes de querer poseer algún bien, primero hay que valorar si su costo vale la pena.

Autor del

cuento

: Esopo

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