43 Cuentos con valores 

NAVIDADES EN EL RECUERDO "...

Enviado por yedra  


NAVIDADES EN EL RECUERDO

"El árbol con sus bolas de colorines, lucía modesto en un rincón junto a la puerta.Lo adornábamos mis hermanos y yo con sumo cuidado,pues las bolas se partían con facilidad al caerse al suelo.
En el patio los vecinos han encendido una fogata con palos cruzados que encienden con
un poco de gasolina,y presta las llamas alzándose al aire da ocasión para sentarse vecinos a su alrededor pasándose esas botellas de anís o coñac que comparten en el mismo vaso sin preocuparse de contagiarse de ningún mal.

Se canta villancicos,se charla,se ríe,se comparte.
La noche de reyes un vecino se viste de rey y nos reparte caramelos a los niños de la vecindad.Y esperamos con ilusión la llegada de la mañana para ver que nos ha traído los reyes.
Sólo un regalo para cada uno -somos siete hermanos-pero la felicidad no es menor y la ilusión nos rebosa como cada noche de reyes.

Aquellos villancicos que se cantan...
Canto con ganas todos junto a mis hermanos,pero hay una estrofa de uno de ellos que no acaba de gustarme;hay un instinto que me dice que eso es muy triste y no me gusta...
"la nochebuena se viene,la noche buena se va,y nosotros nos iremos...¡y no volveremos más! "es una estrofa triste en una noche alegre.
Tendrían que pasar muchos años para darme cuenta de la triste realidad de esa parte del villancico que no acababa de gustarme.
Se fueron muchos seres queridos que formaban mi mundo en esas navidades del recuerdo,haciéndose realidad la estrofa del villancico.

Sueños...sueño con una tarde en un parque lleno de hojas muertas por el otoño.Mis hermanos están a mi alrededor jugando ilusionados con los juguetes que han traído los reyes;todo es felicidad en la tarde tranquila.
Despierto a duras penas de mi letargo.Veo el juguete largamente solicitado por mí a lo largo del año...Una ametralladora de los intocables,entonces no era un juguete políticamente incorrecto,salto de la cama con mis ojos cargados de sueño,mientras exclamo con felicidad...¡esto era lo que yo quería! mientras mis padres me miran con júbilo,agarro la caja del juguete,y me la llevo a la cama,entre mis piernas la pongo y me hecho de nuevo a dormir con la ilusión por bandera.

Entra mi padre con una pata de jamón en sus manos.
La ha comprado a dita,no había otra forma.
Todos sus hijos alborozados nos reunimos alrededor del jamón como si estuviéramos adorando al niño Jesús.
Acostumbrados todo el año a pan tostado con aceite...¡aquello era un sueño hecho realidad.El jamón duró lo que dura un suspiro entre siete bocas ansiosas.El tener poco todo el año,hace milagros para que todo nos ilusione de manera acojonante.
La botella de cinco litros de 501 preside la estantería y la caja de mantecados el mesías de cinco kl resiste a duras penas nuestros embates glotones.

De fin de año se resisten las neuronas a dejar traspasar algún recuerdo apenas de mis pocos años.
Se ha organizado un baile en el patio de la casa de vecinos;los chavales más talluditos bailan con esas admiradas y espiadas vecinitas que no pasan desapercibidas.
Mi hermanita y yo nos animamos a bailar agarrados como los mayores,ante la mirada de regocijo de mi abuela que nos señala con el dedo para que mi madre nos viera.
El patio amanece lleno de serpentinas y papelillos,y un silencio llamativo se esparce por todos los rincones de la vecindad que apenas se puede esperezar de una noche de irse tarde a la cama.
Estoy solo en el patio dando patadas a las serpentinas y siento un escalofrío y cierto malestar,supongo que no tardaría demasiado en caer enfermo,pero mientras tanto disfruto del juego de esparcir aún más las serpentinas.
Fragmentos,recuerdos apenas esbozados de aquellas navidades que todos hemos pasado siendo niños;Navidades humildes pero felices,como sólo se puede ser feliz con la mente de un niño.
Recuerdo a mis padres,con lo justo para apenas tirar para adelante.Mi madre se enfrenta todos los días al problema de calzarnos,vestirnos y darnos lo necesario en la vida diaria haciendo uso de aquellos diteros,y aún se apañaba para que a sus siete hijos no les faltara el regalo de reyes,a costa seguro de endeudarse aún más todo el año.

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Enviado por maralejo  

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EL LOBO Y EL CABRITO ENCERRADO

Protegido por la seguridad del corral de una casa, un cabrito vio pasar a un lobo y comenzó a insultarle, burlándose ampliamente de él. El lobo, serenamente le replicó:
- ¡Infeliz! Sé que no eres tú quien me está insultando, sino el sitio en que te encuentras.

Moraleja: Muy a menudo, no es el valor, sino la ocasión y el lugar, quienes proveen el enfrentamiento arrogante ante los poderosos.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL CABALLO Y EL ASNO

Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno.
Y el caballo, suspirando dijo:
- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Moraleja: Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo.

Autor del

cuento

: Esopo

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LA CIERVA Y LA VIÑA

Una cierva era perseguida por unos cazadores y se refugio bajo una viña. Pasaron cerca los cazadores, y la cierva, creyéndose muy bien escondida, empezó a saborear las hojas de la viña que la cubría.
Viendo los cazadores que las hojas se movían, pensaron muy acertadamente, que allí adentro había un animal oculto, y disparando sus flechas hirieron mortalmente a la cierva. Ésta, viéndose morir, pronunció estas palabras:
- ¡Me lo he merecido, pues no debí haber maltratado a quien me estaba salvando!

Moraleja: Sé siempre agradecido con quien generosamente te da la ayuda para salir adelante.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL NÁUFRAGO

Navegaba un rico ateniense en una nave junto con otros pasajeros. De pronto, a causa de una súbita y violenta tempestad, empezó rápidamente a hacer agua el navío.
Y mientras los demás pasajeros, con su esfuerzo, trataban de salvarse a nado, el rico ateniense, invocando a cada instante a la diosa Atenea, le prometía efusivamente toda clase de ofrendas si por su medio lograba salvarse.
Uno de los náufragos que lo oía a su lado le dijo:
- Pide a Atenea, pero también a tus brazos.

Moraleja: Cuando pidas ayuda en tus problemas, primero demuestra que ya estás trabajando para solucionarlos.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL CUERVO Y EL ZORRO

Estaba un señor Cuervo posado en un árbol, y tenía en el pico un queso. Atraído por el tufillo, el señor Zorro le habló en estos o parecidos términos: “¡Buenos días, caballero Cuervo!. ¡Gallardo y hermoso eres en verdad! Si el canto corresponde a la pluma, os digo que entre los huéspedes de este bosque tu eres el Ave Fénix”.
El Cuervo al oír esto, no cabía en la piel de gozo, y para hacer alarde de su magnífica voz, abrió el pico, dejando caer la presa. La tomó el Zorro y le
dijo: “Aprended, señor mío, que el adulador vive siempre a costas del que le atiende; la lección es provechosa; bien vale un queso”.
El Cuervo, enfadado, juró, aunque algo tarde, que no caería más en la trampa.

Autor del

cuento

: Jean de la Fontaine

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EL CUERVO Y HERMES

Un cuervo que había caído en un cepo prometió a Apolo que le quemaría incienso si lo salvaba; pero una vez liberado de la trampa olvidó su promesa. Capturado de nuevo en otro cepo, dejó a Apolo para dirigirse a Hermes, prometiéndole también un sacrificio. Mas el dios le dijo:
- Si por nuestra voluntad faltamos a nuestra primera promesa, no
tendremos oportunidad de que nos crean una segunda.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL EREMITA ASTUTO

Era un eremita de muy avanzada edad. Sus cabellos eran blancos como la espuma, y su rostro aparecía surcado con las profundas arrugas de más de un siglo de vida. Pero su mente continuaba siendo sagaz y despierta y su cuerpo flexible como un lirio. Sometiéndose a toda suerte de disciplinas y austeridades, había obtenido un asombroso dominio sobre sus facultades y desarrollado portentosos poderes psíquicos. Pero, a pesar de ello, no había logrado debilitar su arrogante ego. La muerte no perdona a nadie, y cierto día, Yama, el Señor de la Muerte, envió a uno de sus emisarios para que atrapase al eremita y lo condujese a su reino. El ermitaño, con su desarrollado poder clarividente, intuyó las intenciones del emisario de la muerte y, experto en el arte de la ubicuidad, proyectó treinta y nueve formas idénticas a la suya. Cuando llegó el emisario de la muerte, contempló, estupefacto, cuarenta cuerpos iguales y, siéndole imposible detectar el cuerpo verdadero, no pudo apresar al astuto eremita y llevárselo consigo. Fracasado el emisario de la muerte, regresó junto a Yama y le expuso lo acontecido.

Yama, el poderoso Señor de la Muerte, se quedó pensativo durante unos instantes. Acercó sus labios al oído del emisario y le dio algunas instrucciones de gran precisión. Una sonrisa asomó en el rostro habitualmente circunspecto del emisario, que se puso seguidamente en marcha hacia donde habitaba el ermitaño. De nuevo, el eremita, con su tercer ojo altamente desarrollado y perceptivo, intuyó que se aproximaba el emisario. En unos instantes, reprodujo el truco al que ya había recurrido anteriormente y recreó treinta y nueve formas idénticas a la suya.

El emisario de la muerte se encontró con cuarenta formas iguales.
Siguiendo las instrucciones de Yama, exclamó:
-Muy bien, pero que muy bien.
!Qué gran proeza!
Y tras un breve silencio, agregó:
-Pero, indudablemente, hay un pequeño fallo.
Entonces el eremita, herido en su orgullo, se apresuró a preguntar:
-¿Cuál?
Y el emisario de la muerte pudo atrapar el cuerpo real del ermitaño y conducirlo sin demora a las tenebrosas esferas de la muerte.

Reflexión: El ego abre el camino hacia la muerte y nos hace vivir de espaldas a la realidad del Ser. Sin ego, eres el que jamás has dejado de ser.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional de la India

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EL BARQUERO INCULTO

Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:
-Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
-No, señor -repuso el barquero.
-Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.
Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:
-Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
-No, señor, no sé nada de plantas.
-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas.
¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
-No, señor, nada sé al respecto.
No sé nada de estas aguas ni de otras.
-¡Oh, amigo! -exclamó el joven-.
De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
-Señor, ¿sabes nadar?
-No -repuso el joven.
-Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.

Reflexión: No es a través del intelecto como se alcanza el Ser: el pensamiento no puede comprender al pensador y el conocimiento erudito no tiene nada que ver con la Sabiduría.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional de la India

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