63 Cuentos con valores 

Meditación.

Enviado por gabl  

Hay lugares donde reina el silencio y se convierten en un don divino que te permite escuchar el paso de la brisa, el trinar de los pájaros, el vuelo de las mariposas. Percibir los latidos del corazón, tu respiración, y puedes ver a lo lejos la ciudad sin que el ruido que ella genera te perturbe. Así las horas irán cayendo a medida que el ocaso va cubriendo el horizonte dando paso a la noche. Será la luz de la luna que ilumine las cimas de las montañas y parecerá que encendieran tenues luces dándole un aire de soledad donde tu compañía serán tus emociones y el pensamiento de lo que dejaste en el pasado.

gbl
07/12/2017
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El viaje es corto para tomar vinos malos

Enviado por gabl  

Una anciana se subió a un autobús y tomó su asiento. En la siguiente parada, una jóven mujer, fuerte y gruñona subió y se sentó bruscamente junto a la anciana, golpeandola con sus numerosas bolsas.
Al ver que la anciana se mantenía en silencio la jóven le preguntó por qué no se había quejado cuando la golpeó con sus bolsas?
La anciana respondió con una sonrisa:
- "No es necesario ser mal educada o discutir sobre algo tan insignificante, ya que mi viaje a tu lado es tan corto porque me bajaré en la próxima parada."
Esta respuesta merece ser escrita en letras de oro:
"No es necesario discutir sobre algo tan insignificante, porque nuestro viaje juntas es muy corto"
Cada uno de nosotros debe comprender que nuestro tiempo en este mundo es tan corto, que oscurecerlo con peleas, argumentos inútiles, celos, no perdonar a los demás, el descontento y una actitud de averiguación constante es una ridícula pérdida de tiempo y energía.
¿Alguien rompió tu corazón? Tranquilízate. El viaje es muy corto.
¿Alguien te traicionó, intimidó, engañó o humilló? Tranquilízate. Perdona. El viaje es muy corto.
Alguien te insultó sin razón? Tranquilizate. Ignora. El viaje es muy corto.
Algún hermano hizo un comentario en el chat que no fue de tu agrado? Tranquilizate. Ignóralo. Perdónalo. El viaje es muy corto.
Cualesquiera que sean los problemas que alguien nos traiga, recordemos que nuestro viaje juntos es muy corto.
Nadie sabe la duración de este viaje. Nadie sabe cuándo llegará su parada. *Nuestro viaje juntos es muy corto.* Vamos a apreciar a:esposas, esposos, hijos, hermanos , amigos , familiares. Seamos respetuosos, amables y perdonémonos los unos a los otros. Vivamos *llenos de gratitud y alegría.* Después de todo, nuestro viaje juntos es muy corto!
Deseo que tengas un viaje agradable por este mundo y que tus sueños se cumplan, tus éxitos se multipliquen y que disfrutes plenamente con quien te toca y quieras viajar. Y cuando nos veamos en alguna estación, *me dará mucho gusto saludarte y darte un gran abrazo.* Sonríe que "El viaje es muy corto!"
gbl
Publicado en mi perfil de Facebook por; Gustavo Adolfo Mendoza Rincón
19/12/2017

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SOY EL MAYOR DE CUATRO HERMANOS...

Enviado por gabl  

Soy el mayor de cuatro hermanos, crecí en un hogar donde gracias al esfuerzo de mis padres teníamos lo suficiente para llevar una vida sin muchas necesidades. Desde temprana edad se me asignaron pequeños trabajos o labores que debía realizar a diario o los fines de semana, eso sí, los mandados eran mi tarea mayor, y en la calle o en el colegio era responsable por la conducta de mi hermano, un año menor que yo, pero más fornido, aun así en muchas ocasiones me caí a puñetazo limpio con algún “alzao” de la calle o en la escuela. Mi hermano creció protegido por mí. En su infancia, fue muy dado a las tareas manuales y pendiente de ayudar a nuestro padre en las reparaciones menores o pintado de algún área de la casa.
Recuerdo lo domingos que María del Carmen, mi mamá, hacía hervido de res, mondongo o sopa de gallina. Eran ollas muy grandes, me gustaba sentir en mi cara el vapor que emanaba del plato de peltre cargado de exquisitos aromas a hierbas aromáticas, huesos y carne que se desmechaba en los dientes, sin perder ese sabor característico de un hervido que nos hacía sudar mientras comíamos al vaivén de la cuchara que formaba una escuadra desde el plato hacia nuestra boca.
Reinaba el silencio, por aquella vieja frase “cuando se está comiendo, no se habla”, todos, incluidos mi papá, ansiábamos la pregunta de rigor ¿quieres más? Al finalizar, era mi padre que asentía con la cabeza si podías pararte o dejar tu sitio en la mesa. Nos retirábamos a medida que íbamos finalizando el nutritivo almuerzo. El que le tocaba fregar, limpiaba los platos con los sobrantes e iniciaba la faena de lavado de cucharas, cuchillos, tenedores y todo utensilio utilizado en la preparación del almuerzo.
No recuerdo, como los vecinos sabían que era hora de formarse a un lado de la puerta de la casa, que desde la cocina comedor se visualizaban a través de las rendijas de la pared de listones de madera que conformaban esa parte de la casa o del “rancho” como la bautizó mi madre.
Uno a uno iban desfilando por la cocina con sus ollas, para que Carmen, así nombraban a mi mamá, le vertiera sus raciones de sopa, a veces se ofrecían a ayudar a pelar papas, plátanos, cortar auyama, yuca, zanahorias, cebollas etc, esta ayuda les garantizaba un plato extra de la sopa dominguera.

gbl
13/03/2018
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Nota: El texto en referencia está compuesto por palabras que corresponden al dialecto venezolano.

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