11 Cuentos de lobos 

El zorro y el cuervo

Enviado por luzia  

El zorro y el cuervo
Un día, un cuervo estaba posado en el suelo de un árbol con un pedazo de queso en el pico cuando
Pasó un zorro.
Al ver el cuervo con el queso, el zorro loco comenzó a pensar en cómo conseguir el queso.
Con esta idea en mente, fue debajo del árbol, levantó la vista y dijo:
-¡Qué maravilloso pájaro veo en ese árbol! ¡Qué belleza deslumbrante! ¡Qué maravillosos colores! Será
¡Que tiene una voz suave que combina con tanta belleza! Si es así, no hay duda de que debería ser
proclamado rey de los pájaros.
Cuando el cuervo escuchó eso, fue pura vanidad. Para mostrarle al zorro que sabía cantar, abrió el
pico y dejó escapar un rotundo "Cróóó!" .
El queso cayó, por supuesto, y el zorro tomó esa deliciosa camada y dijo:
-Mire, señor, puedo ver qué voz tiene. ¡Lo que no tienes es inteligencia!
Moraleja: cuidado con aquel que habla mucho

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EL PASTOR Y EL LOBO

Un día se encontraba un joven pastor con sus ovejas en el monte, cuando de repente salió un lobo del bosque, y se lanzó a por una de ellas.
- ¡Señor lobo! - dijo el pastor -, no sea usted tan malvado, recién empiezo en el oficio y si vuelvo a casa con una oveja de menos, mi padre me dará una paliza.
- ¡Señor pastor! - dijo el lobo -, no sea usted tan ingenuo, recién vengo de estar una semana sin comer y si vuelvo a casa sin esta oveja, mis hijos seguirán llorando.

Moraleja: No intentes cambiar la naturaleza, adáptate a ella.

Autor del

cuento

: Dani Alcalà

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EL LOBO QUE CREE QUE LA LUNA ES QUESO

Andaba el lobo muy hambriento y ya no sabía qué hacer para coger algún animal para comérselo. Y por ahí se encuentra con la zorra y le dice:
-Oiga usted, señora zorra, que me la voy a comer.

Y la zorra le dijo:

-Pero mire usted que estoy muy flaca. No soy más que huesos y pellejos.

-No, que usted estaba muy gordita el pasado año.

-El año pasado sí que estaba gordita, pero ahora tengo que darles de mamar a mis cuatro zorritos y apenas hallo bastante para crear leche para ellos.

-¡Que no me importa! -dijo el lobo.

Iba a darle la primera mordida, cuando la zorra le dijo:

-Deténgase usted, por Dios, señor lobo. Mire que yo sé dónde vive un señor que tiene un pozo lleno de quesos.

Y se fueron la zorra y el lobo a buscar los quesos. Y llegaron a una casa y pasaron unas tapias y llegaron ante el pozo, y la Luna se reflejaba en el agua y parecía un queso. Y se asomó la zorra y volvió y le dijo al lobo:

-¡Ay, amigo lobo, que el queso es grandón! Mire, asómese usted.

Y se asomó el lobo y vio la Luna y creyó que era un queso grandón. Pero el lobo sospechoso le dijo a la zorra:

-Pues bueno, amiga zorra, entre usted por el queso.

Y la zorra se metió en uno de los dos cubos que bajaban al pozo y fue a por el queso. Y desde abajo le gritaba al lobo:

-¡Ay, amigo lobo! ¡Que grandón está el queso! ¡No puedo con él! Venga usted a ayudarme a subirlo.

-Pero no puedo yo entrar -decía el lobo-. ¿Cómo voy yo a entrar? Súbalo usted sola.

-Y la zorra le dijo:

-Pero no sea usted torpe. Métase en el otro cubo y verá como así entra fácilmente.

Y se metió la zorra entonces en el cubo en que había bajado. Y el lobo se metió en el otro cubo y, como pesaba más, se deslizó para abajo y la zorra subió para arriba. Y ahí se quedó el lobo buscando el queso, y la zorra se fue muy contenta a ver a sus zorritos.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional español

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EL LOBO Y EL CORDERO

La razón del más fuerte siempre es la mejor: ahora lo verán.
Un Corderillo sediento bebía en un arroyuelo. Llegó en esto un Lobo en ayunas, buscando pendencias y atraído por el hambre.

- ¿Cómo te atreves a enturbiarme el agua? - dijo malhumorado al corderillo -. Castigaré tu temeridad.
– No se irrite Su Majestad, - contestó el Cordero -; considere que estoy bebiendo en esta corriente veinte pasos más abajo, y mal puedo enturbiarle el agua.
– Me la enturbias, gritó el feroz animal; y me consta que el año pasado hablaste mal de mí.
- ¿Cómo había de hablar mal, si no había nacido? No estoy destetado todavía.
– Si no eras tú, sería tu hermano.
– No tengo hermanos, señor.
– Pues sería alguno de los tuyos, porque me tenéis mala voluntad todos ustedes, sus pastores y sus perros. Lo sé de buena tinta, y tengo que vengarme.

Dicho esto, el Lobo me lo apresa, me lo lleva al fondo de sus bosques y me lo come, sin más auto ni proceso.

Autor del

cuento

: Jean de la Fontaine

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EL LOBO Y LA GRULLA

A un lobo que comía un hueso, se le atragantó el hueso en la garganta, y corría por todas partes en busca de auxilio. Encontró en su correr a una grulla y le pidió que le salvara de aquella situación, y que enseguida le pagaría por ello. Aceptó la grulla e introdujo su cabeza en la boca del lobo, sacando de la garganta el hueso atravesado. Pidió entonces la
cancelación de la paga convenida.
- Oye amiga - dijo el lobo - ¿No crees que es suficiente paga con haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca?

Moraleja: Nunca hagas favores a malvados, traficantes o corruptos, pues
mucha paga tendrías si te dejan sano y salvo.

Autor del

cuento

: Gayo Julio Fedro

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EL LOBO Y EL CORDERO EN EL TEMPLO

Dándose cuenta de que era perseguido por un lobo, un pequeño corderito decidió refugiarse en un templo cercano. Lo llamó el lobo y le dijo que si el sacrificador lo encontraba allí dentro, lo inmolaría a su dios.
- ¡Mejor así! - replicó el cordero - prefiero ser víctima para un dios a tener que perecer en tus colmillos.

Moraleja: Si sin remedio vamos a ser sacrificados, más nos vale que sea con el mayor honor.

Autor del

cuento

: Esopo

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LOS LOBOS RECONCILIÁNDOSE CON LOS PERROS

Llamaron los lobos a los perros y les dijeron:
- Oigan, siendo ustedes y nosotros tan semejantes, ¿por qué no nos entendemos como hermanos, en vez de pelearnos? Lo único que tenemos diferente es cómo vivimos. Nosotros somos libres; en cambio ustedes sumisos y sometidos en todo a los hombres: aguantan sus golpes, soportan los collares y les guardan los rebaños. Cuando sus amos comen, a ustedes sólo les dejan los huesos. Les proponemos lo siguiente: dennos los rebaños y los pondremos en común para hartarnos.
Creyeron los perros las palabras de los lobos traicionando a sus amos, y los lobos, ingresando en los corrales, lo primero que hicieron fue matar a los perros.

Moraleja: Nunca des la espalda o traiciones a quien verdaderamente te brinda ayuda y confía en ti.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL LOBO Y EL PASTOR

Acompañaba un lobo a un rebaño de ovejas pero sin hacerles daño. Al principio el pastor lo observaba y tenía cuidado de él como un enemigo. Pero como el lobo le seguía y en ningún momento intentó robo alguno, llegó a pensar el pastor que más bien tenía un guardián de aliado.
Cierto día, teniendo el pastor necesidad de ir al pueblo, dejó sus ovejas confiadamente junto al lobo y se marchó.
El lobo, al ver llegado el momento oportuno, se lanzó sobre el rebaño y devoró casi todo. Cuando regresó el pastor y vio todo lo sucedido exclamó:
- Bien merecido lo tengo; porque ¿De dónde saqué confiar las ovejas a un lobo?

Autor del

cuento

: Esopo

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EL ZAGAL Y LAS OVEJAS

Apacentando un joven su ganado,
Gritó desde la cima de un collado:
«¡Favor! que viene el lobo, labradores.»
Éstos, abandonando sus labores,
Acuden prontamente,
Y hallan que es una chanza solamente.
Vuelve a clamar, y temen la desgracia;
Segunda vez los burla. ¡Linda gracia!
Pero ¿qué sucedió la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera.
Entonces el Zagal se desgañita,
Y por más que patea, llora y grita,
No se mueve la gente escarmentada,
Y el lobo le devora la manada.

Moraleja:
¡Cuántas veces resulta de un engaño,
Contra el engañador el mayor daño!

Autor del

cuento

: Félix María Samaniego

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LOS LOBOS Y LOS PERROS ALISTÁNDOSE A LUCHAR

Se alistaban los lobos y los perros a luchar. Eligieron los perros como general a un perro griego. Pero éste parecía no tener prisa en iniciar la batalla y por ello le reclamaron.
¿ Saben - contestó - por qué doy tiempo ? Porque antes de actuar siempre es bueno deliberar. Los lobos todos son de la misma raza, talla y color, pero nosotros somos de costumbres muy diferentes, y procedemos de diversas regiones de las cuales cada uno estamos orgullosos. Nuestros uniformes no son parejos como los de ellos, tenemos rubios, negros, blancos y cenicientos. ¿ Cómo voy a empezar una guerra con soldados tan disparejos ? Primero debo idear cómo nivelar a mi gente.

Moraleja: Cuando de asociarse se trata, entre más equilibrada sea la unidad de voluntad y de pensamiento entre los miembros, mayor garantía habrá de éxito.

Autor del

cuento

: Esopo

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