10 Cuentos de lobos 

EL PASTOR Y EL LOBO

Un día se encontraba un joven pastor con sus ovejas en el monte, cuando de repente salió un lobo del bosque, y se lanzó a por una de ellas.
- ¡Señor lobo! - dijo el pastor -, no sea usted tan malvado, recién empiezo en el oficio y si vuelvo a casa con una oveja de menos, mi padre me dará una paliza.
- ¡Señor pastor! - dijo el lobo -, no sea usted tan ingenuo, recién vengo de estar una semana sin comer y si vuelvo a casa sin esta oveja, mis hijos seguirán llorando.

Moraleja: No intentes cambiar la naturaleza, adáptate a ella.

Autor del

cuento

: Dani Alcalà

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EL LOBO Y EL CORDERO

La razón del más fuerte siempre es la mejor: ahora lo verán.
Un Corderillo sediento bebía en un arroyuelo. Llegó en esto un Lobo en ayunas, buscando pendencias y atraído por el hambre.

- ¿Cómo te atreves a enturbiarme el agua? - dijo malhumorado al corderillo -. Castigaré tu temeridad.
– No se irrite Su Majestad, - contestó el Cordero -; considere que estoy bebiendo en esta corriente veinte pasos más abajo, y mal puedo enturbiarle el agua.
– Me la enturbias, gritó el feroz animal; y me consta que el año pasado hablaste mal de mí.
- ¿Cómo había de hablar mal, si no había nacido? No estoy destetado todavía.
– Si no eras tú, sería tu hermano.
– No tengo hermanos, señor.
– Pues sería alguno de los tuyos, porque me tenéis mala voluntad todos ustedes, sus pastores y sus perros. Lo sé de buena tinta, y tengo que vengarme.

Dicho esto, el Lobo me lo apresa, me lo lleva al fondo de sus bosques y me lo come, sin más auto ni proceso.

Autor del

cuento

: Jean de la Fontaine

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EL LOBO QUE CREE QUE LA LUNA ES QUESO

Andaba el lobo muy hambriento y ya no sabía qué hacer para coger algún animal para comérselo. Y por ahí se encuentra con la zorra y le dice:
-Oiga usted, señora zorra, que me la voy a comer.

Y la zorra le dijo:

-Pero mire usted que estoy muy flaca. No soy más que huesos y pellejos.

-No, que usted estaba muy gordita el pasado año.

-El año pasado sí que estaba gordita, pero ahora tengo que darles de mamar a mis cuatro zorritos y apenas hallo bastante para crear leche para ellos.

-¡Que no me importa! -dijo el lobo.

Iba a darle la primera mordida, cuando la zorra le dijo:

-Deténgase usted, por Dios, señor lobo. Mire que yo sé dónde vive un señor que tiene un pozo lleno de quesos.

Y se fueron la zorra y el lobo a buscar los quesos. Y llegaron a una casa y pasaron unas tapias y llegaron ante el pozo, y la Luna se reflejaba en el agua y parecía un queso. Y se asomó la zorra y volvió y le dijo al lobo:

-¡Ay, amigo lobo, que el queso es grandón! Mire, asómese usted.

Y se asomó el lobo y vio la Luna y creyó que era un queso grandón. Pero el lobo sospechoso le dijo a la zorra:

-Pues bueno, amiga zorra, entre usted por el queso.

Y la zorra se metió en uno de los dos cubos que bajaban al pozo y fue a por el queso. Y desde abajo le gritaba al lobo:

-¡Ay, amigo lobo! ¡Que grandón está el queso! ¡No puedo con él! Venga usted a ayudarme a subirlo.

-Pero no puedo yo entrar -decía el lobo-. ¿Cómo voy yo a entrar? Súbalo usted sola.

-Y la zorra le dijo:

-Pero no sea usted torpe. Métase en el otro cubo y verá como así entra fácilmente.

Y se metió la zorra entonces en el cubo en que había bajado. Y el lobo se metió en el otro cubo y, como pesaba más, se deslizó para abajo y la zorra subió para arriba. Y ahí se quedó el lobo buscando el queso, y la zorra se fue muy contenta a ver a sus zorritos.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional español

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EL LOBO Y EL CORDERO EN EL TEMPLO

Dándose cuenta de que era perseguido por un lobo, un pequeño corderito decidió refugiarse en un templo cercano. Lo llamó el lobo y le dijo que si el sacrificador lo encontraba allí dentro, lo inmolaría a su dios.
- ¡Mejor así! - replicó el cordero - prefiero ser víctima para un dios a tener que perecer en tus colmillos.

Moraleja: Si sin remedio vamos a ser sacrificados, más nos vale que sea con el mayor honor.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL LOBO Y LA GRULLA

A un lobo que comía un hueso, se le atragantó el hueso en la garganta, y corría por todas partes en busca de auxilio. Encontró en su correr a una grulla y le pidió que le salvara de aquella situación, y que enseguida le pagaría por ello. Aceptó la grulla e introdujo su cabeza en la boca del lobo, sacando de la garganta el hueso atravesado. Pidió entonces la
cancelación de la paga convenida.
- Oye amiga - dijo el lobo - ¿No crees que es suficiente paga con haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca?

Moraleja: Nunca hagas favores a malvados, traficantes o corruptos, pues
mucha paga tendrías si te dejan sano y salvo.

Autor del

cuento

: Gayo Julio Fedro

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EL LOBO Y EL PASTOR

Acompañaba un lobo a un rebaño de ovejas pero sin hacerles daño. Al principio el pastor lo observaba y tenía cuidado de él como un enemigo. Pero como el lobo le seguía y en ningún momento intentó robo alguno, llegó a pensar el pastor que más bien tenía un guardián de aliado.
Cierto día, teniendo el pastor necesidad de ir al pueblo, dejó sus ovejas confiadamente junto al lobo y se marchó.
El lobo, al ver llegado el momento oportuno, se lanzó sobre el rebaño y devoró casi todo. Cuando regresó el pastor y vio todo lo sucedido exclamó:
- Bien merecido lo tengo; porque ¿De dónde saqué confiar las ovejas a un lobo?

Autor del

cuento

: Esopo

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EL ZAGAL Y LAS OVEJAS

Apacentando un joven su ganado,
Gritó desde la cima de un collado:
«¡Favor! que viene el lobo, labradores.»
Éstos, abandonando sus labores,
Acuden prontamente,
Y hallan que es una chanza solamente.
Vuelve a clamar, y temen la desgracia;
Segunda vez los burla. ¡Linda gracia!
Pero ¿qué sucedió la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera.
Entonces el Zagal se desgañita,
Y por más que patea, llora y grita,
No se mueve la gente escarmentada,
Y el lobo le devora la manada.

Moraleja:
¡Cuántas veces resulta de un engaño,
Contra el engañador el mayor daño!

Autor del

cuento

: Félix María Samaniego

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LOS LOBOS Y LOS PERROS ALISTÁNDOSE A LUCHAR

Se alistaban los lobos y los perros a luchar. Eligieron los perros como general a un perro griego. Pero éste parecía no tener prisa en iniciar la batalla y por ello le reclamaron.
¿ Saben - contestó - por qué doy tiempo ? Porque antes de actuar siempre es bueno deliberar. Los lobos todos son de la misma raza, talla y color, pero nosotros somos de costumbres muy diferentes, y procedemos de diversas regiones de las cuales cada uno estamos orgullosos. Nuestros uniformes no son parejos como los de ellos, tenemos rubios, negros, blancos y cenicientos. ¿ Cómo voy a empezar una guerra con soldados tan disparejos ? Primero debo idear cómo nivelar a mi gente.

Moraleja: Cuando de asociarse se trata, entre más equilibrada sea la unidad de voluntad y de pensamiento entre los miembros, mayor garantía habrá de éxito.

Autor del

cuento

: Esopo

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LOS LOBOS RECONCILIÁNDOSE CON LOS PERROS

Llamaron los lobos a los perros y les dijeron:
- Oigan, siendo ustedes y nosotros tan semejantes, ¿por qué no nos entendemos como hermanos, en vez de pelearnos? Lo único que tenemos diferente es cómo vivimos. Nosotros somos libres; en cambio ustedes sumisos y sometidos en todo a los hombres: aguantan sus golpes, soportan los collares y les guardan los rebaños. Cuando sus amos comen, a ustedes sólo les dejan los huesos. Les proponemos lo siguiente: dennos los rebaños y los pondremos en común para hartarnos.
Creyeron los perros las palabras de los lobos traicionando a sus amos, y los lobos, ingresando en los corrales, lo primero que hicieron fue matar a los perros.

Moraleja: Nunca des la espalda o traiciones a quien verdaderamente te brinda ayuda y confía en ti.

Autor del

cuento

: Esopo

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LOS LOBOS Y LOS CARNEROS

Intentaban los lobos sorprender a un rebaño de carneros. Pero gracias a los perros guardianes, no podían conseguirlo. Entonces decidieron emplear su astucia. Enviaron unos delegados a los carneros para pedirles que les entregaran a sus perros diciéndoles:
- Los perros son los causantes de que haya enemistad entre ustedes y
nosotros. Sólo tienen que entregárnoslos y la paz reinará entre nosotros.
Y los ingenuos carneros, sin sospechar lo que sucedería, les entregaron los perros, y los lobos, ya libres de los perros, se apoderaron sin problemas del rebaño.

Moraleja: Nunca le entregues a los enemigos, a los que te dan el apoyo y protección.

Autor del

cuento

: Esopo

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