7 Leyendas cortas 

LA LEYENDA DE LOS VOLCANES

La leyenda de los volcanes asocia a dos personajes de la mitología mexica con la aparición de los volcanes Popocatépetl (la montaña humeante) e Iztaccíhuatl (la mujer dormida) en el Valle de México, y dice así:

Iztaccíhuatl fue una princesa que se enamoró de Popocatépetl, uno de los guerreros más valientes de su padre. A este no le gustaba el novio de su hija, así que decidió enviarlo a una batalla que suponía perdida en Oaxaca. Le prometió que su hija sería suya si era capaz de regresar victorioso, hecho que daba por imposible.

Sorprendentemente, y gracias al enorme tesón del joven, este regresó victorioso, con la cabeza del enemigo del rey en una bandeja. Tras ser homenajeado con un gran festín, finalmente el rey no cumplió su palabra y decidió recluir a su hija en un castillo. Esta, desolada por la decisión de su padre, se suicidó.

Popocatépetl, con el corazón roto, llevó el cuerpo de su amada a un monte, donde los dioses, apenados por lo sucedido, la convirtieron en un volcán inactivo. Entonces el guerrero, dispuesto a velar por siempre a su amada, encendió una antorcha y lanzó una promesa según la cual nada, ni siquiera un huracán por más fuerte que fuese, lograría apagar su amor por ella.

Los dioses, admirados por la fuerza del amor del chico, le entregaron la eternidad convirtiéndolo en un volcán humeante, a cambio de custodiar a la princesa Iztaccihuatl para siempre.

Autor del

cuento

: Anónimo

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Camino de Recuas

Enviado por gabl  

¿Que ha sido de las bestias, en las esquinas?, en el paradero de campesinos. Venidos con sus frutos y hortalizas de los sembradíos y conucos en la montaña de los Valles del Tuy, cercana a Siquire, a Santa Lucía, monte adentro en los límites del camino a Guarenas.
Llegaban con la fresca amaneciendo, tiritando de frío que solo el aguardiente casero amainaba.
Llegados en tríos o pares la caravana de recuas cargados hasta reventar. Nobles mulas que soportan el peso sin mostrar cansancio.
Solo se aliviaban cuando el campesino se detenía por una necesidad física. O a comer un bocado cuando las tripas reclamaban.
Cuantos ojos al acecho por ventanas escudriñaban a los hombres que la niebla les daba aspecto fantasmal y cuántas mujeres se atrevieron a ofrecer su morada a cambio de hortalizas, vegetales o frutas frescas y hasta algunas monedas recibían a cambio del favor ofrecido.
Ya en entrando a Guarenas bajaban por la quebrada de Gueime buscaban el camino que los llevaba a la bodega, una vieja y amplia casona que servía de depósito de víveres y expendio de mercancía variada, atendía a la población que apenas se concentraba en las adyacencias de la antigua y amplia casa.
A media mañana, el lugar se iba quedando vacío, y a medida que el sol levanta se alborotaba en las cercanías el olor a estiércol y rancios orines.
Las ráfagas de aire esparcían por calles polvorientas el fétido aroma que hacían que los pocos transeúntes taparan sus orificios nasales con pañuelos de seda.
Hoy, olvidado el viejo y bucólico poblado que en 6 décadas dio paso a la ciudad con estampa pueblerina vienen a mi mente los recuerdos, al ver en un patio dos burros comiendo forraje. Recuerdos dejados en el pasado cuando en mi juventud andaba en bicicleta haciendo mandados a los señores que ostentaban riquezas porque tenían haciendas de cacao en las adyacencias.
Ya no hay paraderos de campesinos ni bestias en las esquinas. Las sepultó el progreso, las hogueras se apagaron y a aquellas mujeres que acechaban el tránsito de los campesinos a través de las ventanas, que entre murmullos corrían la voz en procura de algunas monedas, vegetales o frutas, el tiempo las convirtió en arrugadas abuelas.

gbl
25/11/2017
Derechos Reservados de Autor

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Tres Mujeres

Enviado por gabl  

Tres mujeres, una con un amante clandestino, la segunda con novio, y la tercera casada, deciden poner a prueba una técnica de seducción. Deciden que las tres, esa misma noche, usarán bodis de cuero negro, tacones de aguja de 20 centímetros y una máscara negra para recibir a sus respectivos hombres. Al día siguiente, se reúnen a comparar experiencias: La del amante cuenta: - Apenas abrió la puerta y me vio de body, tacones y enmascarada, gritó como un salvaje y me poseyó cuatro veces ahí mismo, en el suelo... La que va de novia, a su vez, cuenta: - Yo me puse el body, los tacones y me pinté, pero me dio algo de vergüenza y me puse una bata encima.Cuando llegó al apartamento y abrí la bata, se puso como un loco, me llenó de besos y fuimos a la cama, donde hicimos el amor dos veces seguidas... La casada, gruñe y cuenta: - Bueno, yo también me puse el body de cuero negro, los tacones y me pinté los ojos de negro.Llegó mi marido, se tiró sobre el sofá, cogió el mando a distancia y gritó:- "Batman, ¿qué hay para cenar?"
gbl
Publicado en Facebook por "Trece"
19/12/2017

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LEYENDA DE LA INDIA MARIANA

El nombre del departamento de Pocitos en San Juan, Argentina, tiene su origen en esta leyenda.

Según se cuenta, existía una hermosa india nativa llamada Mariana quien de vez en cuando se dejaba ver por el poblado, aunque nadie de allí sabía de dónde venía. El caso es que Mariana, se dedicaba a vender pepitas de oro y tras un par de horas desaparecía de allí sin hacer ruido.

Esta actitud fue haciendo que su figura fuese adquiriendo tintes misteriosos, que la gente empezase a hablar de ella, inventando quizá cosas, como que la habían visto hablar con los animales del pueblo.

Una vez un campesino se atrevió a hablar con ella y se interesó por el origen de aquellas pepitas.

- De un pocito las saco - dijo -, y se fue rauda.

Una noche, unos bandidos que la habían seguido y querían robarle el oro, la encontraron dormida bajo un árbol y se dispusieron a asaltarla, pero en ese momento, un enorme perro con los ojos inyectados en sangre apareció y con sus ladridos espantó a los ladrones.

Entonces, y según cuenta la leyenda, los bandidos decidieron seguir a la mujer para saber de dónde provenía el oro. Se adentraron en el bosque y nunca más aparecieron...

Autor del

cuento

: Anónimo

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EL MILAGRO DE LAS ROSAS

Un buen día la joven Isabel, acorde a su noble espíritu, se dispuso a realizar una buena obra. Para ello, y en contra de la voluntad de su rica familia, organizó un cesto con huevos, pan, carne y otros alimentos y se dispuso a bajar al pueblo de Eisenach situado justo bajo su morada, el Castillo de Wartburg, para repartirlo entre los pobres. Escondió dicho cesto bajo un manto y comenzó el pequeño viaje. Al cabo de un rato, apareció su marido Ludwing IV de Thuringia, que volvía de pasar la mañana cazando. Sorprendido le preguntó, al ver el bulto bajo su manto, qué era lo que estaba cargando. Ella triste y sin palabras, apesadumbrada por la situación, no dijo nada. Entonces Ludwing abrió el manto con desprecio y para su sorpresa vio que tan sólo contenía un ramo de rosas.

Esta es una leyenda popular cristiana originada en la Edad Media, en la cual se produce un milagro en forma de unas rosas que muestran la incidencia de Dios en la vida de las personas.

Autor del

cuento

: Anónimo

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LA LEYENDA DE SAMTÉ

Se decía de Samté, un anciano sabio, aislado en las eternas nieves de una montaña inaccesible desde hacía décadas, que era capaz de escuchar desde su guarida todo lo que sucedía en el pueblo en que nació, situado a varios kilómetros de allí, en el valle.
Karhá, el único joven del pueblo, obsesionado con la leyenda desde que era un niño, quiso comprobar si era cierta. Se dirigió a su madre y le dijo:
- Mamá, se dice en el pueblo que mi padre no es tu marido, sino Samté, y que por eso tuvo que huir a la montaña.
- Karhá, hijo mío, qué barbaridad, eso es absurdo, no tienes ni idea de lo que estás diciendo - gritó la madre, mientras corría llorando a la cama -.
Al día siguiente Karhá se despertó inquieto, tras notar una corriente repentina de aire en su cuarto. Se dio cuenta de que había una nota escrita junto a su cama.
- Karhá, chiquillo, si quieres ser un hombre, no te permitas insultar a tu madre, es tu bien más preciado, y ni siquiera la búsqueda de la verdad es suficiente motivo como para ponerlo en riesgo.

Autor del

cuento

: Koldo Fierro

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LUZ DE MAFASCA

La luz de Mafasca o luz del Carnero es una leyenda de origen canario, de gran tradición oral especialmente en Fuerteventura, que dice así:

Tras una duro día de trabajo, unos pastores que volvían a sus casas decidieron pararse para descansar y preparar un fuego con el que asar el carnero que acababan de matar.

Empezaron a recoger leña para preparar el fuego, y entre los restos recogidos encontraron una pequeña cruz de madera. Los pastores sabían que la tradición decía que en Fuerteventura se suele colocar una cruz en el lugar donde fallece una persona, pero con el hambre que tenían decidieron no hacer caso de aquella tradición, así que la tiraron al fuego para avivarlo.

De repente, cuando las llamas empezaron a consumir la cruz de madera, apareció una extraña luz que saltaba de un lado hacia otro, como si tuviese vida propia. Los pastores, muy asustados, huyeron corriendo como alma que lleva el diablo, pues era evidente que se trataba del alma del difunto para el cual habían clavado aquella cruz...

Autor del

cuento

: Anónimo

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