6 Cuentos de mariposas 

UNA MARIPOSA ASTRONAUTA

Un día, una hermosa mariposa volaba muy contenta entre muchas flores de colores. De pronto, una rosa roja le preguntó:
—¿Alguna vez has volado tan alto, hasta llegar al sol?
La mariposa contestó:
—Me gustaría volar hasta el cielo para ver la luna bella, para jugar con el sol y también con las estrellas.
La mariposa su vuelo siguió y de pronto con la abeja se encontró. Le contó que hasta el sol y otros planetas le gustaría viajar. Y la abeja le dijo sin titubear:
—Si quieres volar tan alto y a otros planetas llegar, debes tener un buen traje espacial.
Entonces, la mariposa pidió a su amiga la araña, que hacía ropas de telarañas, que le confeccionara un traje espacial.
La araña con decisión aceptó la petición:
—Un traje espacial contenta te haré, con hebras de plata te lo coseré.
En ese momento, llegó el pequeño grillo curioso y a la mariposa le dijo que, para poder viajar, también necesitaba una nave espacial:
—Si no tienes una nave, no podrás tu viaje hacer, tus alitas son pequeñas y al viento no podrán vencer.
Entonces la mariposa pidió al gusano constructor que le hiciera una nave espacial.
El gusano se puso muy contento y le dijo al momento:
—Una nave te haré, pero tienes que saber manejarla muy bien, al derecho y al revés.
Finalmente, una amable hormiga del vecindario ayudó a la mariposa a ordenar todas las cosas y le dio algunos consejos para ese viaje tan lejos:
—No te acerques tanto al sol, te dará mucho calor. Ni te alejes tanto de él, pues mucho frío puedes tener.
Y el momento de partir llegó por fin. Todos hicieron una ronda muy hermosa para despedir a la mariposa.
—Cuando estés en el espacio, escríbenos un mensaje, que se lea en todas partes, para saber de tu viaje.
Y la hermosa mariposa que volaba entre las flores, su sueño logró alcanzar, subió tan alto, tan alto que al fin con el sol y la luna pudo jugar.

Autor del

cuento

: Sonia Jorquera

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LA MARIPOSA BLANCA

Hace mucho tiempo en un pueblo de Japón se estableció un viejo sabio llamado Takahama, vivía en una uchi detrás del cementerio de Sozanji, un hombre bueno y pacífico, muy querido por todos los vecinos.

El anciano Takahama vivía solo en su casa, nunca recibía visitas, los vecinos jamás han visto a mujer entrar en su domicilio, los mal pensados siempre sacaban conclusiones y hacían conjeturas, algunos, lo consideraban loco, era al único vecino al que apasionaba vivir a la vera del cementerio, los demás los hacían por obligación, este era el principal motivo de que los vecino lo consideraran un loco.

Un hombre muy bondadoso, siempre estaba dispuesto a auxiliar de los demás, en las tardes de verano sacaba su silla y se sentaba a observar el templo del cementerio, pasaba largas horas sin hacer nada, solo su mirada fija al templo de Sozanji.
Le gustaba mucho salir a caminar, caminaba muchas horas al día, recorría todo el pueblo, como todos los del pueblo lo conocían constantemente interrumpía su caminata para entablar alguna conversación, otra pasión era ir a la plaza del pueblo a meditar, siempre comenzaba solo, pero a la hora ya tenía unas cincuenta persona haciendo compañía en la meditación.

Un hombre realmente sabio, muchas personas acudían a él por algunas consultas de asuntos políticos o de bien público, las madres de chicos adolecentes traían a sus hijos para que de algún consejo, esto llamaba la atención de los vecinos, como un hombre que quiere mucho a los niños, jamás a se ha cazado y tener hijos.

Todos los días acudía a la florería del pueblo compraba las mejores rosas blancas, y pasaba por el cementerio, ahí permanecía alrededor de una hora, luego regresaba a su casa y retomaba su rutina de la caminata.

El anciano tenía una edad avanzada, un día enfermo y los vecinos tuvieron que convocar a su hermana y su único sobrino, los familiares acudieron en forma inmediata.

El llegar la hermana y su sobrino lo encontraron mal de salud, tenía una enfermedad muy avanzada, la hermana hacia todo lo posible para darle la mejor atención.

Varios días estuvo en cama con la atención de sus familiares, había días que parecía mejorar, pero al otro día amanecía mal nuevamente, los familiares al ver esta situación se preparaban para lo peor.

Un día como todos los días estaba al cuidado de su sobrino, Takahama se quedó dormido, una gran mariposa entro en su aposento y se posó en la cama junto al hombre, su sobrino trataba por todos los medios sacar a la mariposa fuera de la habitación, pero esta volvía, tres veces la tuvo que sacar a la mariposa de los aposentos de Takahama, la mariposa se resistía y volvía, como si quisiera decir que quería acompañar al enfermo, tanto insistió el chico que la mariposa salió volando de la habitación muy despacio, dando señal al chico que la siguiera, el niño interpreto la señal y la siguió.

La mariposa voló al jardín y de ahí rumbo al cementerio, el chico muy intrigado siguió a la mariposa, la mariposa voló por todo el cementerio y se posó en una lápida de una mujer donde desapareció misteriosamente.

El chico observo la tumba de la mujer, en la placa recordatoria decía llamarse Akiko en ella relataba la edad de 18 años en que había fallecido la mujer, la tumba era vieja quizás tenía unos 50 años, pero el sepulcro estaba llena de rosas blancas algo marchitas.

El niño volvió a la casa de su tío algo intrigado, pensaba en la situación que acababa de suceder, al entrar a los aposentos de Takahama lo encontró que había fallecido, el chico fue corriendo a dar aviso a su madre, comento que se tuvo que ausentar unos segundo y conto la situación que había vivido en el cementerio.

La hermana de Takahama pregunto a su hijo que nombre había visto en la tumba de la mujer y respondio Akiko. ¿Akiko dijiste? pregunto la madre… si madre Akiko te dice algo ese nombre dijo el chico, si respondió la madre, dame un segundo y te voy a contar una historia dijo.

Cuando tu tío era un niño, conoció a una niña llamada Akiko, era una vecina de tu abuela, eran muy buenos amigo, jugaban juntos, sacaban las sillas y se sentaban largas horas a observar las nubes y el rosedal de flores blancas sin hacer nada, salían a caminar y después se sentaban en los bancos de una plaza, crecieron y fueron a la escuela juntos, cuando se hicieron adolecentes, tu tío propuso matrimonio a Akiko, ella acepto y fijaron una fecha para el matrimonio.

Un día como todos los días, salieron a caminar y luego fueron a la plaza a meditar, estando en plena meditación se puso a llover, como era verano se quedaron bajo la lluvia, con tanta mala suerte que Akiko enfermo gravemente de los pulmones, pocos días antes de la fecha fijada para el matrimonio falleció.

Esta es la razón de porque tu tío nunca se casó y compro la casa frente al cementerio para estar cerca de su verdadero amor.
Cuenta la leyenda que Takahama prometió nunca casarse y se mantuvo todos estos años fiel a su promesa, guardo celosamente los recuerdos de su verdadero amor en lo más profundo de su corazón, recreando su vida con Akiko se sentaba en su silla todas las tardes largas horas, salía a caminar recordando cómo lo hacía con su amor, pasaba todos los días por la florería y compraba las más hermosas rosas blancas que existieran para dejársela en la tumba de su amada, su pasión por la meditación, esto era una recreación a diario lo que había vivo con su único amor.

Por eso cuando se aproximaba la muerte de Takahama, Akiko tomo la forma de una mariposa blanca, para acompañarlo en sus últimos días de vida, ahora ya fallecido se encontraran y vivirán junto para siempre.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional japonés

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LAS MARIPOSAS

Una mariposa hembra batía sus alas mostrando toda su belleza a quien pudiese mirar. Se posaba en una rama aquí y allá, grácilmente, aparentando ausencia de esfuerzo en sus movimientos, y de vez en cuando agachaba la cabeza intentando mostrar un falso rubor ante tanta exhibición de jovialidad por su parte.

Las demás mariposas hembra del bosque, mientras tanto, charlaban animosamente con las mariposas macho del lugar, intentando averiguar si podrían formar una familia.

Moraleja: El físico importa, pero poco te dice acerca de cómo es una persona.

Autor del

cuento

: Dani Alcalà

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LA MARIPOSA Y LA GAVIOTA

Una mariposa, que volaba tranquilamente por el campo, fue interpelada por una gaviota.
- Qué bicho más tonto - comentó la gaviota -, no hace más que volar de forma dispersa, en vez de procurarse un vuelo en línea recta.
- Qué bicho más bobo - contestó la mariposa -, que no es capaz de apreciar la belleza de mi vuelo.

Moraleja: En la vida no todo lo que se hace es con un fin meramente productivo, también hay lugar para el arte.

Autor del

cuento

: Dani Alcalà

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LA MARIPOSA AZUL

Había una vez un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas, algunas las sabía responder, otras no. Quería darles la mejor educación, así que las mandó de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina. Éste siempre contestaba a todas las preguntas sin ni siquiera dudar, por eso, las niñas decidieron inventar una que no pudiera responder. Una de ellas cogió una mariposa azul y le explicó a la otra que pondría al animal en sus manos y le preguntaría al sabio si estaba viva o muerta.

«Si dice que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar, pero si dice que está viva, la aplastaré. Así, sea cuál sea la respuesta, será equivocada».
Las dos niñas fueron a ver al sabio , que estaba meditando, y le hicieron la pregunta. «Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, ¿está viva o muerta?». Muy calmadamente, éste respondió: «Eso depende de ti... Ella está en tus manos».

Moraleja: Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. No debemos culpar a nadie cuando algo falle, somos nosotros los responsables de nuestros logros y fracasos. Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa azul... Nos toca a no­sotros escoger qué hacer con ella.

Autor del

cuento

: Anónimo

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SUEÑO DE LA MARIPOSA

Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.

Autor del

cuento

: Chuang Tzu

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