36 Moralejas 

EL CIERVO Y SUS ACOMPAÑANTES

Yacía un ciervo enfermo en una esquina de su terreno de pastos.
Llegaron entonces sus amigos en gran número a preguntar por su salud, y mientras hablaban, cada visitante mordisqueaba parte del pasto del ciervo.
Al final, el pobre ciervo murió, no por su enfermedad sino porque no ya no tenía de donde comer.

Moraleja: Más vale estar solo que mal acompañado.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL LOBO CON PIEL DE OVEJA

Pensó un día un lobo cambiar su apariencia para así facilitar la obtención de su comida. Se metió entonces en una piel de oveja y se fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor.
Al atardecer, para su protección, fue llevado junto con todo el rebaño a un encierro, quedando la puerta asegurada.
Pero en la noche, buscando el pastor su provisión de carne para el día siguiente, tomó al lobo creyendo que era un cordero y lo sacrificó al instante.

Moraleja: Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL JARDINERO Y EL PERRO

El perro de un jardinero había caído en un pozo.
El jardinero, por salvarle, descendió también. Creyendo el perro que bajaba para hundirlo más todavía, se volvió y le mordió.
El jardinero, sufriendo con la herida, volvió a salir del pozo, diciendo:
- Me está muy bien empleado; ¿quién me llamaba para salvar a un animal que quería suicidarse?

Moraleja: Cuando te veas en peligro o necesidad, no maltrates la mano de quien viene en tu ayuda.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL PADRE Y SUS DOS HIJAS

Un padre tenía dos hijas. Una casó con un hortelano y la otra con un fabricante de ladrillos. Al cabo de un tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano, y le preguntó sobre su situación. Ella dijo:
- Todo está de maravilla conmigo, pero sí tengo un deseo especial: que llueva todos los días con abundancia para que así las plantas tengan siempre suficiente agua.
Pocos días después visitó a su otra hija, también preguntándole sobre su estado. Y ella le dijo:
- No tengo quejas, solamente un deseo especial: que los días se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante, para que así los ladrillos sequen y endurezcan muy bien.
El padre meditó: si una desea lluvia, y la otra tiempo seco, ¿a cual de las dos le adjunto mis deseos?

Moraleja: No trates nunca de complacer y quedar bien con todo el mundo. Te será imposible.

Autor del

cuento

: Esopo

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LOS HIJOS DESUNIDOS DEL LABRADOR

Los hijos de un labrador vivían en discordia y desunión. Sus exhortaciones eran inútiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia.
Les llamó y les dijo que le llevaran una gavilla de varas. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les dijo que las rompieran; mas a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente.
- ¡Ahí tienen! les dijo el padre-. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad.

Moraleja: Nunca olvides que en la unión se encuentra la fortaleza.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL LABRADOR Y SUS HIJOS

A punto de acabar su vida, quiso un labrador dejar experimentados a sus hijos en la agricultura.
Así, les llamó y les dijo:
- Hijos míos: voy a dejar este mundo; buscad lo que he escondido en la viña, y lo hallaréis todo.
Creyendo sus descendientes que había enterrado un tesoro, después de la muerte de su padre, con gran afán removieron profundamente el suelo de la viña.
Tesoro no hallaron ninguno, pero la viña, tan bien removida quedó, que multiplicó su fruto.

Moraleja: El mejor tesoro siempre lo encontrarás en el trabajo adecuado.

Autor del

cuento

: Esopo

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El bosque de la imprudencia

Enviado por rgeldresbf30  

Una rana de corta edad, se ejercitaba en el bosque, ya que se aproximaba una carrera y quedaba poco tiempo para que comenzará. Este contratiempo le puso triste y se dijo:

Debo hacer algo para aumentar mi velocidad. Quedan pocos días para la carrera y no llegó a los talones del tercer lugar.
Su preocupación era cada vez más intensa y, decidió planear lo que debía de hacer, en ese instante, se cruzó rápidamente un colibrí que observándolo, notó dos cosas, era muy veloz y tenía un problema.

De pronto pensó rápido y tontamente, que si comía al pequeño colibrí obtendría su velocidad, entonces le pregunto:

-¿Qué mal te aqueja, amigo mío?

- He consumido néctar con toxinas -respondió el ave

-¡Vaya que estás de suerte! conozco un remedio que curará todos tus males, ven acércate para que te lo cuente.

Pues dímelo pronto - suplico el colibrí - porque no hay quien me ayude.

No hay problema - repuso la rana y estirando su lengua, la engullo sin esfuerzo

Eres una miserable, el colibrí confío en ti, y tu en pago le envías a la muerte.
La rana se burló de la mariposa y, en ese instante sintió un fuerte dolor, revolcándose en tierra pidió ayuda a la mariposa, pero esta la ignoró y, en poco tiempo, falleció por el veneno del animal.

Moraleja: “La discreción te guardará, te preservará la inteligencia para librarte de un mal camino”

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EL PESCADOR Y LOS PECES GRANDES

Un pescador al tirar de la red sacó a tierra los peces grandes, pero no a los pequeños que se le escaparon al mar escurriéndose entre las mallas.

Moraleja: Así como las personas de poca importancia pueden pasar desapercibidas sin problema, las de mucha fama no se escapan del juicio de sus semejantes.

Autor del

cuento

: Esopo

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ZEUS Y LOS ROBLES

Quejábanse los robles a Zeus en estos términos:
- En vano vemos la luz, pues estamos expuestos, más que todos los demás árboles, a los golpes brutales del hacha.
- Vosotros mismos sois los autores de vuestra desgracia respondió Zeus-; si no dierais la madera para fabricar los mangos, las vigas y los arados, el hacha os respetaría.

Moraleja: Antes de culpar a otros de nuestros males, veamos antes si no los causamos nosotros mismos.

Autor del

cuento

: Esopo

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ZEUS Y LA SERPIENTE

Anunciadas las bodas de Zeus, todos los animales le honraron con presentes, cada uno según sus medios.
La serpiente subió hasta Zeus arrastrándose, con una rosa en la boca.
Más al verla dijo Zeus:
- De todos acepto sus presentes, pero no los quiero de tu boca.

Moraleja: No debemos confiarnos de las aparentes bondades de los malvados.

Autor del

cuento

: Esopo

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