7 Cuentos de trabajo 

LAS HORMIGAS

Una hormiga obrera se encontró un día con una hormiga macho, y le dijo:
- Oye, llevo toda la semana trabajando y a ti sólo te he visto comer y hacer el vago.
- Mi misión es fecundar a la hormiga reina - dijo la hormiga macho -.
- Pues por lo menos podrías disimular un poco.

Moraleja: Si tienes la suerte de estar favorecido por la sociedad, por lo menos no te regocijes y respeta a los que tienen menos que tú.

Autor del

cuento

: Dani Alcalà

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LOS DOS SASTRES

Dos sastres trabajaban el uno frente al otro desde hacía muchos años. Cortaban y cosían incansablemente, hablando de vez en cuando de distintas cosas.
Uno de dijo al otro:

-¿Irás de vacaciones este año?

-No -contestó el segundo tras un momento de reflexión.

Regresaron a su silencio. Más tarde, el segundo sastre dijo de repente:

-Fui de vacaciones hace veinte años.

-¿Fuiste de vacaciones hace veinte años? -preguntó el primero, muy sorprendido.

-Sí.

Entonces el primer sastre, que no recordaba ninguna ausencia de su compañero, le dijo:

-¿Y adónde fuiste?

-A la India.

-¿A la India?

-Sí. Fui a cazar el tigre de Bengala.

-¿Fuiste a cazar el tigre de Bengala? ¿Tú?

Los dos hombres habían dejado de trabajar y se miraban. El segundo sastre, que parecía muy tranquilo, retomó la palabra para contar lo siguiente:

-Partí al alba sobre un magnífico elefante que un gran príncipe me había prestado. Armado con cuatro fusiles de culatas de plata y acompañado por una escolta de ojeadores, me aventuré en una montaña solitaria. De repente un tigre enorme se levantó rugiendo frente a mi montura, el tigre más grande que nunca se había visto en aquella región de Bengala. Mi elefante, asustado, se tiró para atrás, me caí en unos matorrales espinosos y el tigre se me echó encima y me devoró.

-¿Te devoró? -preguntó el primer sastre, que había estado escuchando estupefacto.

-Me devoró... por completo, hasta el último pedazo de carne.

-Pero bueno, ¿qué me cuentas? ¡Ningún tigre te devoró! ¡Sigues vivo!

Entonces el segundo sastre retomó el hilo, retomó la aguja y le dijo al primero:

-¿A esto le llamas vida?

Autor del

cuento

: Anónimo

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LOS BUEYES Y EL EJE DE LA CARRETA

Arrastraban unos bueyes una carreta cuyo eje chirriaba ruidosamente.
Se volvieron los bueyes a la carreta diciendo:
- Oye amiga -, somos nosotros quienes llevamos la carga ¿y eres tú quien se queja?

Moraleja: En la vida encontrarás a muchos que se fingen cansados de ver trabajar a otros.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL BATANERO Y EL CARBONERO

Un carbonero que hacía su trabajo en cierta casa visitó a un batanero que trabajaba no muy lejos de él, invitándole a trabajar en un mismo local, pues de este modo, además de mayor amistad vivirían con menos gastos al usar solamente una casa. Pero le respondió el batanero:
- Eso para mí es imposible, pues todo lo que yo blanqueara, tú lo ennegrecerías de hollín al instante.

Moraleja: No debemos asociar actividades de naturalezas contradictorias.

Autor del

cuento

: Esopo

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LOS DOS MULOS

Andaban dos Mulos, anda que andarás. Iba el uno cargado de avena; llevaba el otro la caja de recaudo. Envanecido éste de tan preciosa carga, por nada del mundo quería que le aliviasen de ella. Caminaba con paso firme, haciendo sonar los cascabeles.
En esto, se presenta el enemigo, y como lo que buscaba era el dinero, un pelotón se echó sobre el Mulo, lo tomo del freno y lo detuvo. El animal, al
defenderse, fue acribillado, y el pobre gemía y suspiraba. “¿Esto es, exclamó, lo que me prometieron? El Mulo que me sigue escapa al peligro; ¡yo caigo en él, y en él perezco!
– Amigo, dijo el otro; no siempre es una ganga tener un buen empleo: si hubieras servido, como yo, a un molinero patán, no te verías tan apurado.”

Autor del

cuento

: Jean de la Fontaine

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LOS ZÁNGANOS Y LAS ABEJAS
Por la obra se conoce al obrero.

Sucedió que algunos panales de miel no tenían dueño. Los Zánganos los reclamaban, las Abejas se oponían; El pleito llegó al tribunal de cierta Avispa: ardua era la cuestión; testigos deponían haber visto volando al rededor de aquellos panales unos bichos alados, de color oscuro, parecidos a las Abejas; pero los Zánganos tenían las mismas señas. La señora Avispa, no sabiendo qué decidir, abrió de nuevo el sumario, y para mayor ilustración, llamó a declarar a todo un hormiguero; pero ni por esas pudo aclarar la duda.
“¿Me queréis decir a qué viene todo esto? preguntó una Abeja muy avisada. Seis meses hace que está pendiente el litigio, y nos encontramos lo mismo que el primer día. Mientras tanto, la miel se está perdiendo. Ya es hora de que el juez se apresure; bastante le ha durado la ganga. Sin tantos autos ni providencias, trabajemos los Zánganos y nosotras, y veremos quién sabe hacer panales tan bien concluidos y tan repletos de rica miel.” No admitieron los Zánganos, demostrando que aquel arte era superior a su destreza, y la Avispa adjudicó la miel a sus verdaderos dueños.

Autor del

cuento

: Jean de la Fontaine

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LA HORMIGA Y EL ESCARABAJO

Llegado el verano, una hormiga que rondaba por el campo recogía los granos de trigo y cebada, guardándolos para alimentarse durante el invierno.
La vio un escarabajo y se asombró de verla tan ocupada en una época en que todos los animales, descuidando sus trabajos, se abandonan a la buena vida. Nada respondió la hormiga por el momento; pero más tarde, cuando llegó el invierno y la lluvia deshacía las boñigas, el escarabajo hambriento fue a pedirle a la hormiga una limosna de comida. Entonces sí respondió la hormiga:
- Mira escarabajo, si hubieras trabajado en la época en que yo lo hacía y tú te burlabas de mí, ahora no te faltaría el alimento.

Moraleja: Cuando te queden excedentes de lo que recibes con tu trabajo, guarda una porción para cuando vengan los tiempos de escasez.

Autor del

cuento

: Esopo

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