47 Cuentos con valores 

Reflexionado...Asi es la vida

Enviado por gabl  

Saber Vivir.

Es necesario saber cuándo está por finalizar una etapa de la vida. Simplemente porque al insistir permanecer en ella por más tiempo, la misma no tendrá motivaciones, alegrías o afectos.

Mientras vivas el presente añorando o reprochando acciones del pasado y tú mismo te califiques de haber sido instrumento de manipulación, o te consideres poca cosa, nunca cerraste ese capítulo.
Lo que sucedió forma parte del pasado, hay que desprenderse o soltarlo. De traerlo a colación en el momento menos esperado significa que el karma lo llevas dentro de ti. Anidado en tu corazón, en el alma, como habitante de un rincón en tu mente.

No puedes aparentar un cambio externo cuando interiormente llevas puesto el viejo traje del ayer, marchito y degastado por el paso del tiempo. Lo que simboliza, que no has cerrado esa puerta. Tienes que culminar el proceso de superación.

Pasa la página, vive el presente, planifica el futuro, sin temor, sin rencores. No esperes que reconozcan quien eres, así como tampoco juzgues a quien te perdonó o perdonaste. Borra lo que te perturba, sincérate, empieza por ti y continúa con los demás.

Quizás no sea tarde para entender que parte de lo que consideres malo en tu vida sea consecuencia de actos pasados. Todos pagamos en carne propia nuestras acciones, malas o buenas, ellas generan castigo o premios. La vida te devuelve la maldad o la bondad.

No desprecies o desperdicies el amor que te brindan, no generes tristezas, pesares o sentimientos adversos. Aprende a valorar a las personas en tu entorno, no dejes que la ira te domine. Recuerda que los afectos que hoy rechazas, te harán falta al final de tu vida.

gbl
14/01/2018
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SOY EL MAYOR DE CUATRO HERMANOS...

Enviado por gabl  

Soy el mayor de cuatro hermanos, crecí en un hogar donde gracias al esfuerzo de mis padres teníamos lo suficiente para llevar una vida sin muchas necesidades. Desde temprana edad se me asignaron pequeños trabajos o labores que debía realizar a diario o los fines de semana, eso sí, los mandados eran mi tarea mayor, y en la calle o en el colegio era responsable por la conducta de mi hermano, un año menor que yo, pero más fornido, aun así en muchas ocasiones me caí a puñetazo limpio con algún “alzao” de la calle o en la escuela. Mi hermano creció protegido por mí. En su infancia, fue muy dado a las tareas manuales y pendiente de ayudar a nuestro padre en las reparaciones menores o pintado de algún área de la casa.
Recuerdo lo domingos que María del Carmen, mi mamá, hacía hervido de res, mondongo o sopa de gallina. Eran ollas muy grandes, me gustaba sentir en mi cara el vapor que emanaba del plato de peltre cargado de exquisitos aromas a hierbas aromáticas, huesos y carne que se desmechaba en los dientes, sin perder ese sabor característico de un hervido que nos hacía sudar mientras comíamos al vaivén de la cuchara que formaba una escuadra desde el plato hacia nuestra boca.
Reinaba el silencio, por aquella vieja frase “cuando se está comiendo, no se habla”, todos, incluidos mi papá, ansiábamos la pregunta de rigor ¿quieres más? Al finalizar, era mi padre que asentía con la cabeza si podías pararte o dejar tu sitio en la mesa. Nos retirábamos a medida que íbamos finalizando el nutritivo almuerzo. El que le tocaba fregar, limpiaba los platos con los sobrantes e iniciaba la faena de lavado de cucharas, cuchillos, tenedores y todo utensilio utilizado en la preparación del almuerzo.
No recuerdo, como los vecinos sabían que era hora de formarse a un lado de la puerta de la casa, que desde la cocina comedor se visualizaban a través de las rendijas de la pared de listones de madera que conformaban esa parte de la casa o del “rancho” como la bautizó mi madre.
Uno a uno iban desfilando por la cocina con sus ollas, para que Carmen, así nombraban a mi mamá, le vertiera sus raciones de sopa, a veces se ofrecían a ayudar a pelar papas, plátanos, cortar auyama, yuca, zanahorias, cebollas etc, esta ayuda les garantizaba un plato extra de la sopa dominguera.

gbl
13/03/2018
Derechos Reservados de Autor
Nota: El texto en referencia está compuesto por palabras que corresponden al dialecto venezolano.

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CHATO

Enviado por yedra  


Fue lo más cerca que estuve nunca de tener un perro.
Un día se acercó un perro pequeño, feo y desgarbado,a nuestra puerta.
Me dispuse a echarlo con cajas destempladas...pero le miré a los ojos y se los vi tan lastimeros y necesitados,que me dio mucha pena,de tan sólo gritarle para que se

fuera.

Contaba yo por entonces 12 años,¡ y que sabia yo de la falta de cariño y la necesidad! pero...lo vi en sus ojos,en sus orejas gachas y su rabo entre las piernas.
Entre mis hermanos y yo le sacamos un cubo de agua para que bebiera,y le pedimos a nuestra madre un poco de comida que ofrecerle.

Bebió y comió con ansia,y entre bocado y bocado...yo hubiera jurado que sus ojos que me miraban me decían ¡gracias!
Todos los días se marchaba por las callejuelas,supongo que de paseo;pero siempre volvía a nuestra puerta y allí se tumbaba.

Le pusimos por nombre "chato" y siempre estaba allí tumbado a nuestra puerta sin molestar jamas,sin ladrar,ni intentar nunca entrar en casa.
Un día otros perros hicieron el intento de arrebatarle la comida que le poníamos junto a el;por supuesto mis hermanos y yo salimos en tropel a espantar a los demás perros;y al volver a mirarle a los ojos...creí volver a ver en esa mirada un agradecimiento que se colaba en el alma.

Mi hermana, ya en edad de trabajar,salía de casa todos los días a las seis de la mañana;y camino de la plaza dónde paraba el autobús...chato siempre la acompañaba,hasta que se subía en el autobús;y sólo cuando arrancaba...veía mi hermana,como volvía...a casa.
Así era todos los días...menos uno,que al empezar acompañarla, ella le dijo con un tono de enfado ¡¡ya está aquí este pesado!!

Cuando volvió del trabajo ,nos contó que nada más decir eso chato...se volvió.
Desde entonces no le rechistó nada mientras la acompañaba.
Eso aumentó nuestra admiración y cariño por ese perro feo y desgarbado al que llamamos chato.

Pero un día...no volvió;y lo estuvimos esperando sin saber que había pasado;hasta que nos enteramos que los lazeros habían dado una batida por todo el lugar;y ya...jamás lo volvimos a ver.

En la vida de una persona,unos recuerdos se van y otros permanecen imborrables...como el de aquél perro feo y desgarbado,que pusimos por nombre "chato" que se ganó por derecho un hueco permanente en mi corazón y en mi recuerdo.

AUTOR YEDRA

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HISTORIA DE LA COMPUTACIÓN

Enviado por informatica  

Historia de la computación

2600 A.C. Una computadora es un dispositivo informático que es capaz de recibir, almacenar y procesar información de una forma útil. Una computadora está programada para realizar operaciones lógicas o aritméticas de forma automática.
Desde el principio del mundo el hombre tuvo la necesidad de contar sus pertenencias. Los primeros métodos que utilizó el hombre para contar fueron los dedos de la mano y los pies, marcas en la tierra, semillas y piedras. A medida que su vida se fue complicando, se hizo necesario el realizar los cómputos de forma más simple y rápida. Así que cerca del3000 A.C. se comenzó a utilizar el ábaco. El ábaco es el artefacto más antiguo del que se tiene conocimiento para realizar cómputos matemáticos. Éste utiliza cuentas ensartadas en alambres para sumar, restar, multiplicar y dividir. Algunos aseguran que con la práctica se pueden obtenerlos resultados más rápidamente que lo que se demoraría la mayoría de las personas utilizando una calculadora electrónica.

En1540. Fue el primer dispositivo mecánico utilizado para contar.
Se trata de un cuadro construido con madera que dispone de 10 alambres o cuerdas dispuestos de manera paralela. Cada uno de estos alambres o cuerdas, a su vez, cuenta con 10 bolas que pueden moverse. El ábaco, por lo tanto, es un instrumento que ayuda a realizar cuentas desde hace años.

PASCALINA 1649

La Pascalina es una de las primeras calculadoras mecánicas. Fue inventada por Blaise Pascal en 1645, tras tres años de trabajo sobre la misma. Se fabricaron varias versiones y Pascal en persona construyó al menos cincuenta ejemplares.
El primer uso de la Pascalina fue en la Hacienda francesa, debido a que Pascal diseñó la Pascalina para ayudar a su padre, que era contador en dicha entidad. Debido a ello la Pascalina estaba destinada básicamente a solucionar problemas de aritmética comercial.
En 1670 el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz perfeccionó esta máquina.

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HISTORIA DE LA COMPUTACIÓN ¿CUÁL ES...

Enviado por informatica  

Historia de la computación


¿Cuál es la historia de las computadoras y sus generaciones?

Primera generación, desde 1940 hasta 1956: Computadoras de válvulas de vacío. Segunda generación, desde 1956 hasta 1963: Computadoras de estado sólido con transistores. Tercera Generación, de 1964 hasta 1971: Computadoras de estado sólido con circuitos Integrados.

¿Cuándo se creó la primera computadora?

De este modo, en 1943, se inició la construcción del primer ordenador de propósito general basado en circuitos electrónicos, el ENIAC (acrónimo de Electronic Numérica Integrador And Competer). El ENIAC se terminó de construir en 1945 y se presentó al público el 15 de febrero de 1946

,3 dic 2019

¿Cuál es la historia de la computación resumen?

La idea que tuvo Charles Babbage sobre un computador nació debido a que la elaboración de las tablas matemáticas era un proceso tedioso y propenso a errores. En 1823 el gobierno británico lo apoyo para crear el proyecto de una máquina de diferencias, un dispositivo mecánico para efectuar sumas repetidas.

¿Cuáles son las generaciones de computadoras?

Hay totalmente cinco generaciones de computadoras conocidas hasta la fecha.

Ordenador - Generaciones.
S.N. Generación & Descripción
4 cuarta Generación El período de cuarta generación: 1971-1980. Base del Microprocesador VLSI.

¿Quién fue el inventor de la primera computadora?

Charles Babbage
Computadora / Inventor

Imagen of ¿Quién fue el inventor de la primera computadora?
1833: el matemático e inventor británico Charles Babbage diseña e intenta construir la primera computadora, de funcionamiento mecánico, a la que llamó la «máquina analítica».

¿Cuál fue la segunda computadora que se creó?

1949 EDVAC. Segunda computadora programable. También fue un prototipo de laboratorio, pero ya incluía en su diseño las ideas centrales que conforman las computadoras actuales. 1951 UNIVAC I.

¿Cuáles son las 5 generaciones de la computadora y sus características?

Las generaciones de ordenadores
Primera generación: tubos de vacío (1940-1956)
Segunda generación: transistores (1956-1963)
Tercera Generación: Circuitos Integrados (1964-1971)
Cuarta generación: microprocesadores (1971-presente)
Quinta generación: inteligencia artificial (presente y más allá)

¿Cuál es la última generación de computadoras?

La quinta generación de computadoras, también conocida por sus siglas en inglés, FGCS (de Fifth Generation Computer Systems), fue un proyecto hecho por Japón que comenzó en 1981.

¿Cuál es la última generación de computadoras 2021?

Intel confirma su 11ª generación para 2021: los procesadores Rocket Lake por fin traerán compatibilidad con PCIe 4.0. Las CPU de escritorio de próxima generación de Intel tienen fecha de llegada: primer trimestre de 2021.7 oct 2020.

¿Cuál fue la segunda generación de la computadora?

Algunas de las características de las computadoras de segunda generación son: Usaban transistores para procesar información, por lo que no necesitaban tubos al vacío. Podían acomodar 200 transistores en el mismo espacio de un tubo al vacío. Usaban anillos magnéticos para almacenar la información y las instrucciones.

¿Quién fue el inventor de la computadora y en qué año?

Resultado de imagen
Registros de patentes han respondido a esta pregunta con el nombre Charles Babbage. Este inglés tuvo, en el siglo 19, la primera buena idea al respecto. Sin embargo, la primera computadora que funcionó de verdad fue la de Konrad Zuse y eso fue en 1941 en el salón de la casa de sus padres en Berlín.24 mayo 2019.

La computación es la ciencia encargada de estudiar los sistemas, más precisamente computadoras, que automáticamente gestionan información. Dentro de las ciencias de la computación pueden ser distinguidas distintas áreas de estudio: Estructura de datos y Algoritmos.

¿Cuál es el procesador más potente del mundo 2021?

Si miramos a lo más alto, a la cima de los procesadores de alto rendimiento para consumo general, nos encontramos con que el Ryzen 9 5950X sigue siendo el más potente del mercado, y por tanto se mantiene como la mejor opción para productividad centrada en multihilo muy intensivo, gracias a su configuración de 16 ...19 dic 2021.

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la tortuga charlatana

Enviado por dach2901  

Hace muchos años gobernó en la India un rey bueno, justo y generoso al que todo el mundo amaba y respetaba. Tan querido era que sus súbditos le consideraban el regente ideal, excepto en una cosa que ahora mismo vas a conocer.

Resulta que el rey, a sus cincuenta y siete años, tenía un defectillo bastante molesto: ¡no se callaba ni debajo del agua! Ya fuera de día o de noche siempre tenía algo que decir y enlazaba unos temas con otros con una facilidad pasmosa. Ese parloteo incesante sacaba de quicio a todos los que le rodeaban, pero como era el hombre más poderoso del reino nadie se atrevía a decirle a la cara que cerrara la boca al menos durante un ratito.

Su consejero, un anciano inteligente y fiel que le ayudaba en los asuntos importantes, estaba bastante preocupado por la situación. Se daba cuenta de que el rey hablaba tanto que, además de resultar agotador, a menudo se iba de la lengua y decía cosas de las que luego se arrepentía. Era cuestión de tiempo que acabara metiéndose en problemas.

– ‘¡Esto no puede seguir así! Tengo que hacerle ver la realidad, intentar que cambie de actitud sin faltarle al respeto ni herir sus sentimientos. Lo pensaré bien a ver qué se me ocurre.’

Esa misma noche lo consultó con la almohada.

– Creo que lo más conveniente será aconsejarle a través de un pequeño cuento… Sí, eso es, un cuento con moraleja. En cuanto me quede a solas con él, llevaré a cabo mi idea.

Por fortuna, al día siguiente a media mañana encontró la ocasión perfecta cuando el monarca le mandó llamar para ir a dar un paseo.

– La reunión de sabios no comienza hasta las doce, así que tenemos tiempo de sobra para salir a caminar un rato y gozar de la brisa primaveral. ¿Te apetece, amigo mío?… ¡Nos sentará muy bien a los dos!

– ¡Por supuesto, Majestad! Será un honor ir con usted.

El consejero y el rey salieron de sus aposentos y recorrieron el largo pasillo hasta la puerta principal; después, bajaron la escalinata exterior del palacio sintiendo en sus ojos la cegadora luz del sol.

– Hace un día precioso y los jardines reales lucen esplendorosos, ¿verdad, Majestad?

El rey se aproximó al estanque y se paró junto a él, embelesado ante tanta hermosura.

– ¡Oh sí, somos realmente afortunados! Para mí no hay mayor placer que contemplar las flores de loto meciéndose en el agua mientras disfruto del embriagador aroma a jazmín que perfuma el aire… ¿Opinas tú lo mismo, querido amigo?

– Desde luego tiene usted toda la razón, mi señor. ¡Este lugar es un paraíso en la Tierra!

El rey sonrío satisfecho y le dio unas palmaditas cariñosas en el hombro.

– ¡Ay, viejo amigo, espero que nos queden muchos años para compartir más momentos como este!

Aprovechando que el rey estaba contento y receptivo, el consejero puso en marcha su pequeño plan.

– Cambiando de tema… Majestad, ayer me contaron una pequeña historia que me gustaría compartir con usted.

– ¿Ah sí?… ¿Te refieres a un cuento?

– Sí, es una simple fabulilla, pero creo que podría gustarle.

– ¡Oh, muy bien! ¿A qué estás esperando para empezar?… ¡Soy todo oídos!

Sin perder más tiempo, el consejero comenzó su relato:

Érase una vez una tortuga que vivía en un lago muy bonito pero demasiado pequeño. Mientras fue chiquitita el tamaño no tuvo demasiada importancia, pero cuando se hizo mayor la falta de espacio empezó a resultarle tremendamente agobiante porque salvo nadar o hablar con sus tres vecinos peces, ahí nunca había nada interesante que hacer. Con el tiempo el aburrimiento hizo mella en su carácter y se convirtió en una tortuga atormentada que se pasaba las horas bostezando y quejándose sin parar.

– ¡Qué harta estoy de este lago!… Ojalá algún día pueda escaparme y recorrer otros lugares, conocer más especies, practicar algún deporte sobre tierra… ¡Yo no he nacido para pasarme la vida dentro de este charco deprimente!

Tras varios meses en la misma situación, su suerte cambió gracias a la visita sorprendente e inesperada de dos patos que, a diferencia de ella, estaban más que acostumbrados a viajar por todas partes. Los forasteros, uno de plumas azuladas y otro de plumas amarillas, llegaron volando a gran velocidad y se posaron en la orilla sin dejar de mirarla. El de plumas azuladas la saludó alegremente.

– ¡Hola, amiga! Si no te importa queremos beber un poco de agua de este precioso lago.

La tortuga exhibió su mejor sonrisa. ¡Hacía siglos que no veía una cara nueva y cualquier visita era bien recibida!

– ¡Hola, bienvenidos a mi hogar! Podéis beber todo lo que queráis, amigos.

– ¡Gracias, eres muy amable tortuguita!

– ¡De nada, chicos! No os imagináis cuánto me alegra poder charlar con alguien. ¡Este lugar es tan solitario que me temo que acabaré loca de remate!

El pato que lucía plumas amarillas miró a su alrededor y pensó que tenía razón: el lago parecía una charca de lo enano que era y estaba envuelto en un silencio sobrecogedor.

– Hay que reconocer que con la de sitios chulos que hay en este planeta, pasarte la vida aquí metida es bastante lamentable.

Las palabras del pato fueron directas al corazoncito de la tortuga y la pobre no pudo aguantar las ganas de llorar.

– ¡Buaaa! ¡Buaaa!

Los patos se miraron sorprendidos por su reacción y enseguida percibieron que estaba profundamente abatida. El de plumas amarillas se sintió muy mal y se disculpó:

– ¡Oh, perdona, soy un bocazas, no era mi intención disgustarte!

El de plumas azuladas también se apresuró en consolarla.

– ¡Eh, tranquila amiga, quizá haya una solución!… Oye, ¿por qué no te vienes con nosotros? Detrás de aquellas montañas que ves a lo lejos, las que tienen la cima nevada, hay una laguna cien veces más grande que esta. En ella viven decenas de animales y por lo general todos se llevan muy bien.

La tortuga dejó de llorar de golpe, como si alguien hubiera pulsado un botón de apagado como el que tienen los muñecos.

– ¿Eso que dices es cierto?… ¡Espero que no te estés riendo de mí!

– ¡Es la verdad! La laguna es espectacular, aunque…

– ¿Aunque qué?

– Bueno, para ser sincero he de decirte que también es un poco ruidosa. A diario se organizan allí juegos, carreras, bailes… Siempre hay mucho jolgorio, pero precisamente por eso es tan divertida.

La tortuga empezó a girar y a aplaudir haciendo chocar las patas.

– ¡Diversión es justo lo que yo necesito!… ¡Oh, vivir en esa gran laguna sería para mí un sueño hecho realidad!… ¡Por favor, quiero ir como sea!

El pato de plumas amarillas la vio tan ilusionada que estuvo de acuerdo con la propuesta de su compañero.

– ¡Pues no se hable más! El camino es largo, pero a nuestro lado no correrás ningún peligro. ¡Venga, síguenos que nos vamos!

Al escuchar esto la tortuga más paralizada que si le hubieran echado un cubo de agua helada sobre la cabeza.

– ¿Se…seguiros? Pero si no tengo alas… ¡Yo no puedo volar!

Las lágrimas asaltaron de nuevo su regordeta mejilla.

– ¡Buaaa! ¡Soy una tortuga y estoy condenada a quedarme en esta horrible poza hasta el fin de mis días!… ¡Buaaa!

El pato de plumas amarillas, en vez de echarse las manos a la cabeza, le guiñó un ojo con picardía y le dijo entre risas:

– ¡Bueno, mujer, no te pongas tan dramática que para eso estamos nosotros! Si te hemos dicho que te sacaremos de aquí, cumpliremos nuestra palabra, ¿de acuerdo?

A continuación miró a su alrededor y tirado en el suelo vio un palo largo que debía tener más o menos un metro de longitud. Lo cogió con las patas y le dijo a la desconcertada tortuga:

– ¿Ves este palo? Solo tienes que morderlo bien fuerte por el centro mientras nosotros lo sujetamos por los extremos. De esta manera podremos llevarte cómodamente por el aire.

La tortuga abrió los ojos como platos y en un santiamén recuperó la esperanza.

– ¡Oh, es genial, es genial!

El ave no quería fastidiar el momento de suprema felicidad de la tortuga, pero no tuvo más remedio fruncir el ceño para dejar bien clara una condición:

– Eso sí, hay algo muy importante que debes cumplir a rajatabla: una vez nos elevemos no puedes abrir la boca porque caerás al vacío y será tu fin.

– ¡Oh, claro, lo entiendo!… ¡No lo haré, no os preocupéis! ¡Muchas gracias, amigos!

¡La tortuga no cabía en sí de gozo! Al fin se le presentaba la oportunidad de viajar, de acabar con su antigua vida y aspirar a otra más emocionante.

– ¡Es increíble que esto me esté pasando a mí!… ¡Todavía no me lo puedo creer!

El pato de plumas azuladas empezó a ponerse nervioso.

– ¡Es la hora! No perdamos tiempo o nos pillará la noche en pleno trayecto. Amiga, muerde el palo por la parte central y recuerda: ¡no lo sueltes bajo ninguna circunstancia!

– Tranquilos, no sufráis por mí… ¡Me sujetaré bien y no diré ni mu!

Dicho esto miró hacia el lugar que había sido su hogar y dijo con desprecio:

– ¡Hasta nunca lago odioso y soporífero!

Los patos acercaron el palo al agua y ella lo prensó fuertemente con las mandíbulas. Cuando estuvo lista, cada ave sujetó un extremo y despegaron. Los dos viajeros tenían muchas horas de vuelo a sus espaldas, así que se elevaron con facilidad y empezaron a surcar el cielo batiendo las alas a la par y demostrando una gran coordinación. Mientras, la tortuga cumplía órdenes y se dejaba llevar con el cuerpo colgando y tan quieta que no se atrevía ni a pestañear.

Todo discurría según lo previsto hasta que, a mitad de camino, un campesino que recogía la cosecha divisó un extraño trío volando por encima de su cabeza. Cuando se percató de quienes eran se quedó tan sorprendido que no pudo evitar soltar una risotada y exclamar a voz en grito:

– ¡Ja ja ja! ¡¿Pero qué ven mis ojos?!… ¡Dos patos transportando una tortuga colgada de un palo!… ¡Jamás había visto una escena tan ridícula! ¡Ja ja ja!

La tortuga, que tenía un oído finísimo, escuchó las palabras del hombre y se sintió extremadamente ofendida. Sin pararse a pensar en las consecuencias, abrió la boca para contestar:

– ¡¿Y a ti qué te importa, pedazo de ignorante?!

Lo que pasó, Majestad, se lo puede imaginar: al soltar el palo la tortuga cayó al vacío como un saco de patatas y se dio un golpe que a punto estuvo de destrozarla.

Al rey le entró mucha angustia.

– ¡Oh, qué pena!… Este cuento es muy triste.

– Estoy de acuerdo en que lo es, Majestad.

– ¿Se sabe cómo acabó la tortuga?… ¿Logró salvarse?

El viejo consejero suspiró con cierta tristeza.

– Sí, sí se salvó, señor. Tuvo suerte de caer en un pantano, por lo que a pesar de que se hizo muchísimo daño consiguió sobrevivir.

– ¡Pobrecilla, menos mal!

– Ya… La pena es que los patos, enfadados porque no había respetado la norma de no abrir la boca, siguieron su camino.

– ¡¿Qué me dice?!… ¿No volvieron a por ella?

– No, Majestad, jamás regresaron. La tortuga se recuperó de las heridas, pero tuvo que conformarse con vivir en un lugar peor que su antiguo lago el resto de su vida. ¡No se imagina lo duro que fue para ella tener que renunciar a sus sueños!

El rey se quedó pensativo.

– Y todo por irse de la lengua y hablar cuando no debía…

– Así es, mi señor. Este relato nos muestra lo importante que es saber medir las palabras y callar cuando corresponde. Quien habla de más suele acabar mal.

Ya era casi mediodía y el sol se había vuelto de color amarillo intenso. El rey dejó atrás el estanque y continuó paseando en silencio, sumido en sus pensamientos, tratando de asimilar la enseñanza de la pequeña historia que acababa de escuchar.

Te preguntarás si la táctica del consejero sirvió, si tuvo algún efecto sobre el monarca. La respuesta es sí: a partir de ese día se esforzó por hablar menos y escuchar con mayor atención a los demás. Gracias a ese cambio, se ganó la admiración de su pueblo hasta el fin de su reinado.

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el árbol mágico

Enviado por dach2901  

Hace mucho mucho tiempo, un niño paseaba por un prado en cuyo centro encontró un árbol con un cartel que decía: soy un árbol encantado, si dices las palabras mágicas, lo verás.

El niño trató de acertar el hechizo, y probó con abracadabra, supercalifragilisticoespialidoso, tan-ta-ta-chán, y muchas otras, pero nada. Rendido, se tiró suplicante, diciendo: "¡¡por favor, arbolito!!", y entonces, se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel que decía: "sigue haciendo magia". Entonces el niño dijo "¡¡Gracias, arbolito!!", y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran montaña de juguetes y chocolate.

El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del mundo, y por eso se dice siempre que "por favor" y "gracias", son las palabras mágicas

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