SOY EL MAYOR DE CUATRO HERMANOS... 

Enviado por gabl   Seguir

14 Marzo 2018, 00:02

Soy el mayor de cuatro hermanos, crecí en un hogar donde gracias al esfuerzo de mis padres teníamos lo suficiente para llevar una vida sin muchas necesidades. Desde temprana edad se me asignaron pequeños trabajos o labores que debía realizar a diario o los fines de semana, eso sí, los mandados eran mi tarea mayor, y en la calle o en el colegio era responsable por la conducta de mi hermano, un año menor que yo, pero más fornido, aun así en muchas ocasiones me caí a puñetazo limpio con algún “alzao” de la calle o en la escuela. Mi hermano creció protegido por mí. En su infancia, fue muy dado a las tareas manuales y pendiente de ayudar a nuestro padre en las reparaciones menores o pintado de algún área de la casa.
Recuerdo lo domingos que María del Carmen, mi mamá, hacía hervido de res, mondongo o sopa de gallina. Eran ollas muy grandes, me gustaba sentir en mi cara el vapor que emanaba del plato de peltre cargado de exquisitos aromas a hierbas aromáticas, huesos y carne que se desmechaba en los dientes, sin perder ese sabor característico de un hervido que nos hacía sudar mientras comíamos al vaivén de la cuchara que formaba una escuadra desde el plato hacia nuestra boca.
Reinaba el silencio, por aquella vieja frase “cuando se está comiendo, no se habla”, todos, incluidos mi papá, ansiábamos la pregunta de rigor ¿quieres más? Al finalizar, era mi padre que asentía con la cabeza si podías pararte o dejar tu sitio en la mesa. Nos retirábamos a medida que íbamos finalizando el nutritivo almuerzo. El que le tocaba fregar, limpiaba los platos con los sobrantes e iniciaba la faena de lavado de cucharas, cuchillos, tenedores y todo utensilio utilizado en la preparación del almuerzo.
No recuerdo, como los vecinos sabían que era hora de formarse a un lado de la puerta de la casa, que desde la cocina comedor se visualizaban a través de las rendijas de la pared de listones de madera que conformaban esa parte de la casa o del “rancho” como la bautizó mi madre.
Uno a uno iban desfilando por la cocina con sus ollas, para que Carmen, así nombraban a mi mamá, le vertiera sus raciones de sopa, a veces se ofrecían a ayudar a pelar papas, plátanos, cortar auyama, yuca, zanahorias, cebollas etc, esta ayuda les garantizaba un plato extra de la sopa dominguera.

gbl
13/03/2018
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Nota: El texto en referencia está compuesto por palabras que corresponden al dialecto venezolano.

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