27 Cuentos cortos 

Los cuentos han sido desde siempre un género muy popular, nada menor, y no es extraño encontrar a grandes novelistas o ensayistas de ayer y de hoy habiendo escrito este tipo de relatos cortos. Las ventajas son evidentes: la construcción de los personajes y de las tramas es mucho menos elaborada, por lo que el esfuerzo es menos. Pero a cambio, uno puede plasmar una idea de forma bastante rápida, sin demasiados aspavientos, y el efecto de la misma acostumbra a ser mayor, pues al lector no le da tiempo de asimilar la historia cuando ya le llega el final, con el que a veces se puede dar un golpe que impacte mucho más que una novela.

El cuento tiene además una tradición oral muy importante, y se pueden encontrar textos que difícilmente se atribuyen a una sola persona; sino más bien a un pueblo entero. A veces esos cuentos se transformaban en música a través de una canción.

Desde nuestra web os queremos ofrecer algunos de esos cuentos que te provocan, ya sea una sonrisa o una mueca de sorpresa, pero algo, que te haga pensar o que te transporte a otro tiempo o momento. También puedes encontrar en el menú cuentos de otro tipo, más o menos cortos también, pero clasificados por categorías, así como fábulas.

¡Que no se te olvide puntuarlos y comentarlos!

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ARTE MARCIAL

Una vez le preguntaron a un guerrero invencible por qué se paseaba por las calles con un aire tan humilde. Mostró una mano extendida y contestó: “Mis dedos son cinco señores. Estos cinco señores se inclinan ante mí”. Fue cerrando la mano hasta convertirla en un puño. “Mientras más humildes se hacen, más fuerza me dan.”

Autor del cuento: Alejandro Jodorowsky

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Presagio

Enviado por gabl  

11 Octubre 2017, 02:49


Cuando estés sumido en pensamientos recordando los años vividos, quizás del viejo libro de la vida se abra una página detenida en el tiempo, en algún rincón de la memoria, y en un capítulo te señale un hecho que ya habías olvidado.
Allí al leer concienzudamente irás evocando cada cita.
Cada travesía que hiciste en esos años, las aventuras, los amores pasajeros, las citas de media noche.
Y te detendrás al ver un nombre, puede ser María o Luisa, de todas maneras para ti será igual. Tú que querías llevarla a la cama, acostarte con ella, terminaste por contemplar su sueño. Abrigándola con una cobija roída y descolorida por el uso.
Tú que solo querías tocarla, llenarla de caricias ahora muy levemente rozas su cuerpo, en un gesto paternal que apaga los deseos de la carne, del amor entre sábanas. Sin embargo contemplas cada línea de su esbelta silueta y reaccionas ante el instinto libidinoso.
Tu corazón se acelera y te llevas las manos al pecho, tienes taquicardia emotiva, respiras forzadamente y exhalas gemidos similares al corredor exhausto.
Es ahora que comprendes que tu tiempo ha llegado a la etapa final y estás en el ocaso de la vida. Te incorporas con pesadez, y como presagio de tu futuro, acaricias suavemente su frondosa cabellera negra a manera de despedida.

gbl
10/10/2017
Derechos Reservados de Autor

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Rosita

Enviado por gabriel  

15 Septiembre 2017, 03:54

Te diré el secreto -dijo mi abuelo mientras me susurraba al oído- es hacerla sentir especial. Pero abue, ella tiene a mucho más pretendientes, y yo... Yo solo soy el chico que se perdió en el zoológico... Ella ni siquiera me ve... -Idiota- me decía mientras su gran palma impactaba mi nuca. Momento después regreso a su vieja silla, Escuchame- me dijo, tienes un gran corazón, debes dejar que este fluya, dile cosas lindas, poemas también, y así sera tuya. Mientras sacaba una moneda de su chaqueta de cuero pronunció estas palabras que hasta ahora me retumban en la mente, - toma, con esto comprale algo, pero Escuchame Juan, si regresas sin que sea tu novia, te romperé el hocico, entendiste ?-, eso me asusto y alegro a la vez, tome la moneda y salí directo al mercado, era un dia soleado de verano, mi bici arrasaba autos y caballos por igual, después de adentrarme en el extenso mercadeo por algunos minutos, decidí por llevarle un disco de su grupo preferido. Pagué y me sobro lu suficiente para llevarle un helado de fresa, sabía que le encantaba el sabor porque siempre la veía saliendo de la escuela. Ah, rosita era la chica más linda de la escuela, tenía unos lindos ojos cafés, sonrisa de ángel y mejillas del color del sol. ella era un año mayor, pero eso no me impedía quererla. No faltó que caminara mucho para encontrarla, ella (como de costumbre) estaba en la carniceria de su tío, el señor fausto, estaba sentada en la banquilla de afuera, ese día portaba una linda falda y unos aretes hermosos. Me aproxime a verme en la fuente de la plaza para acomodarme el cabello, después camine con pasos temblorosos hacía ella. Hola rosita- le dije- te traje este regalo, por tu cumpleaños, y este helado...- ay gracias, dijo ella-, me preguntaba si tu querías ser... Si juanito, seremos amigos,- beso mi cachete mientras me dijo: ahora me tengo que ir. Ese día, hijo, fue el mejor día de mi vida, no me importo ni las nalgadas del abuelo, por días no pude dejar de sonreír y ver el

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EL PESCADOR

Una vez un pescador se fue a pescar como cada mañana, pero a diferencia de otras veces, salió a la mar sin su teléfono móvil. Para desgracia suya se perdió, y no pudiendo contactar con nadie, murió de hambre a los pocos días.

Antes de fallecer, agonizando, creyó que vivía en la época de los vikingos, en la que nadie tenía móvil. Sonrió, libre de culpa, y pudo morir sin creerse un estúpido.

Autor del cuento: Koldo Fierro

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Visiones

Enviado por gabl  

7 Julio 2017, 23:34


Aquella tarde llovía, relámpagos y truenos retumbaban en los oídos estremeciendo
los muros del cuarto, agitando remolinos en mi mente angustiada y cuerpo tembloroso.
Rayos y centellas iluminaban en las afueras, figuras que semejaban fantasmas vagando
en la oscuridad de la prematura noche buscando refugio como mortal espantado.
El temporal inclemente azotaba con pasión desmesurada las almas que clamaban perdón
de pecados que la muerte dejó en agonía, como castigo a sus actos terrenales.
Mientras la lluvia amainaba regresaba la calma. Y las visiones espectrales se esfumaban
como la tenue luz del candil que iluminó el tiritar de mi cuerpo temeroso y frío.

gbl
19/12/2015
Derechos Reservados de Autor

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ÚLTIMAS PALABRAS

Y así fue como este ilustre literato, ya en su lecho de muerte, con más de mil novelas, cuentos, y ensayos a sus espaldas, notó como su último aliento se aproximaba. Abrió los ojos, y se dirigió a su hijo, quien aguardaba triste a los pies de la cama.
- Fin - exclamó, con un hilo de voz.
Un final brillante para un escritor brillante - pensó -.
- ¡Papá!. Dime, ¡qué necesitas!
- F...i...n
- Papá, no te entiendo, tranquilo, todo irá bien.
- Hijo mío.
- Dime, papá.
- Se acabó. FIN
- Pobre papá, no sufras, ¿quieres un poco de agua?
- Sí, dame...
Y sin fuerzas para más, su corazón se detuvo, en lo más hondo del silencio.

Autor del cuento: Koldo Fierro

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EL LEÓN JOVEN Y EL VIEJO

Un león joven que paseaba por la sabana africana, se encontró con un león viejo que caminaba cabizbajo.
- Maestro - exclamó el joven -, ¿de dónde vienes, que te veo abatido?
El león viejo se lo quedó mirando un buen rato, y contestó:
- Amigo mío, yo vengo de donde tú vienes. Y de otros muchos sitios más.
- Y si vienes de tantos sitios - replicó el joven -, ¿por qué no te has quedado en ninguno de ellos?
- Ah, joven león, cuando tengas mi edad comprenderás que no hay lugar en el mundo en el que puedas esconderte eternamente.

Moraleja: La vida es un camino que recorrer y no una casa en la que permanecer.

Autor del cuento: Dani Alcalà

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EL BURRO Y LA FLAUTA

Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta.

Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.

Autor del cuento: Augusto Monterroso

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UNA INSENSATA BÚSQUEDA

Una mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol. Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. No pudo por menos que preguntar:
-Buena mujer, ¿qué se te ha perdido?, ¿qué buscas?
Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:
-Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarla junto a este farol.

Moraleja: No quieras encontrar fuera de ti mismo lo que sólo dentro de ti puede ser hallado.

Autor del cuento: Cuento tradicional de la India

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EL SEÑOR BROWN

El señor Brown, con su traje y su corbata, con billetes clase business y con su periódico salmón, viaja en avión todos los días del año, excepto en Navidad. El señor Brown está siempre en el aire - como a él le gusta decir -, y presume de haber hecho tantos kilómetros como para haber ido a la Luna, y estar a punto de volver. El señor Brown nunca se ha preguntado porqué los aviones vuelan. Mientras, al señor Brown, le quedan solo un par de trayectos a Nueva York para volver a empezar su segundo viaje hacia la Luna. Una Luna por cierto, que el señor Brown ha visto, más nunca ha mirado.

Autor del cuento: Koldo Fierro

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EL VECINO

Domingo era un día de la semana, pero también un señor mayor de ochenta y pico años, viudo y residente en un barrio obrero de las afueras de Barcelona. Domingo saludaba cada mañana a la mujer del quiosco, aunque no compraba nada, a su vecina María y a su perra, con las que coincidía siempre por horarios, aunque él no tuviese perro, y también al vagabundo que dormía en el cajero, aunque él no sacaba dinero.

Domingo siempre saludaba a todo el mundo, aunque no le saludasen, porque así le habían educado.

Un cierto día, Domingo pasó a mejor vida. Su lugar en la finca lo ocupó un joven matrimonio con hijos. Dos pequeños, llamados Sixto y Abril, curiosos y juguetones como pocos, que se acercaban a todo el mundo en busca de una mirada cómplice y un "hola".

Tras apenas un par de días, nadie notó la diferencia.

Autor del cuento: Dani Alcalà

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EL GUERRERO DE LA LUZ

Un guerrero de la luz comparte con los otros lo que sabe del camino. Quien ayuda, siempre es ayudado, y tiene que enseñar lo que aprendió.

Por eso, él se sienta alrededor de la hoguera y cuenta cómo le fue en su día de lucha.

Un amigo le susurra: ¿Por qué revelas tan abiertamente tu estrategia? ¿No ves que actuando así corres el riesgo de tener que compartir tus conquistas con los otros?

El guerrero se limita a sonreír, sin responder.

Sabe que si llegara al final de la jornada a un paraíso vacío, su lucha no habría valido la pena.

Autor del cuento: Paulo Coelho

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EL ESCLAVO ALTIVO

Un grupo de esclavos del siglo XVI se encontraba atrapado en un mercado. De entre ellos surgía una voz que decía:
- Yo soy más fuerte que cualquiera de vosotros, más bello, nunca me equivoco y soy mucho más listo. Me río de lo mediocres que llegáis a ser.
En estas que un mercader lo oyó, y pensando que cosecharía bien el algodón, lo compró por un par de monedas.

Moraleja: El fanfarrón siempre acaba escarmentado.

Autor del cuento: Dani Alcalà

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EL DESENCANTO

Se trataba de un hombre que nunca había tenido ocasión de ver el mar.
Vivía en un pueblo del interior de la India. Una idea se había instalado con fijeza en su mente: “No podía morir sin ver el mar”. Para ahorrar algún dinero y poder viajar hasta la costa, tomó otro trabajo además del suyo habitual. Ahorraba todo aquello que podía y suspiraba porque llegase el día de poder estar ante el mar.

Fueron años difíciles. Por fin, ahorró lo suficiente para hacer el viaje. Tomó un tren que le llevó hasta las cercanías del mar. Se sentía entusiasmado y gozoso. Llegó hasta la playa y observó el maravilloso espectáculo. ¡Qué olas tan mansas! ¡Qué espuma tan hermosa! ¡Qué agua tan bella! Se acercó hasta el agua, cogió una poca con la mano y se la llevó a los labios para degustarla. Entonces, muy desencantado y abatido, pensó: “!Qué pena que pueda saber tan mal con lo hermosa que es!”

Reflexión: Por ignorancia, cuando tus expectativas no son satisfechas, te desencantas.

Autor del cuento: Cuento tradicional de la India

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Reflexiones

Enviado por gabl  

30 Julio 2017, 02:20

Reflexiones un 28 de Julio.

No hubo despedida, un adiós, un abrazo, un beso en la mejilla. Allí estaba yo, parado en la esquina. Vi el taxi pasar, lo seguí con la mirada hasta que se perdió en la avenida. Después vendrían la noches solitarias, las sábanas tendidas sin encontrar a quien brindar abrigo. Las horas frías del amanecer sumaban al caluroso día que obligaba a refrescarse con las primeras gotas del agua que brotaba a través de la ducha. Solo así el cuerpo se renovaba del tedio y el hastío de la mala noche, de la madrugada en vela cuando el sueño me jugaba una mala pasada y castigaba mi pobre humanidad. Luchaba por dormir y solo los fantasmas de mi mente querían enloquecer mis pensamientos. Y amanecía ojeroso, cansado, somnoliento. Partía hacia la nada, solo la calle en mi deambular empezó a conocer la historia que apenas comenzaba. Después vino el castigo. El poco descanso aunado a la soledad obligada, las pocas palabras que decirle a alguien que te esperara en casa, el compartir una taza de café mañanero recién colado, hicieron mella en la personalidad que en días anteriores era fuerte, dura de carácter. Con el transcurrir del tiempo los recuerdos se van opacando en la densa niebla de la mente. Y solo queda reconocer que; ¡soy débil, y estoy relleno de flaquezas!

gbl
27/7/2017
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EL HISTORIADOR

Enviado por alex99  

7 Julio 2017, 23:54

Al señor X le recorrió un escalofrío al darse cuenta de que su tren tenía un retraso de cinco minutos. No se hubiera apesadumbrado tanto de no ir sólo, puesto que las penas se llevan mejor si se comparten. Pero la realidad es que estaba sólo en todo el tren, y que sería la única persona en el mundo con un retraso de cinco minutos. Cuándo a él le hiciera gracia un chiste, los demás ya lo habrían reído. Cuándo el supiera el resultado de un partido, la fiesta ya habría empezado cinco minutos antes. ¿Cómo se puede sentir alguien que vive permanentemente con cinco minutos de retraso?, ¿Cómo sería ser el último siempre?

No obstante, se puso a pensar, y llegó a la conclusión de que, si él tenía un retraso de cinco minutos, también podría haber alguien con un adelanto de cinco minutos o más. Profundizando un poco más en sus pensamientos, se emocionó al pensar que bien podría ser él, el adelantado. Sólo tenía que dar media vuelta sobre sí mismo, y mirar hacia atrás en vez de hacia adelante. Así que, en vez de mirar hacia el futuro, miraría hacia el pasado. ¡Hete aquí la solución!

Si se concentrase en los detalles del pasado o de su presente, podría ganarse bien la vida porque ninguna otra persona sería capaz de dar tantos detalles usando la memoria mientras él, para explicar lo mismo, usaba la observación. Así que, con un retraso de cinco minutos, el señor X se hizo historiador.

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Luna Llanera

Enviado por gabl  

27 Octubre 2017, 00:29


La luna enciende su luz refulgente en el cielo, con timidez de nueva estrella va asomando su blanca cara, como copos de nieve, por entre oscuras nubes, como cortinas nocturnas queriéndola opacar.
Selene se posesiona del cielo acompañada de la Osa mayor y otras estrellas y constelaciones. En instantes las montañas, las copas de los grandes árboles y los campos se iluminan por el blanco fulgor como halo misterioso que pareciera flotar entre la espesura del paraje poblado de pequeños árboles y matorrales.
Desde mi cabalgadura oteo el horizonte que se aproxima hacia mí debido al raudo galope del noble animal.
La noche que apenas comienza se muestra fría. Lo que hace brotar de la vegetación vapores que forman figuras que solo la imaginación le da formas caprichosas, que a algunos lugareños y visitantes les eriza la piel.
En estas tierras, los llaneros son expertos en inventar leyendas y muchas de ellas pasan de generación en generación y forman parte del folclore rural. En algunas ocasiones tratan de infundir miedo al cauto oyente.
Crecí entre historias o relatos que con el tiempo entre el paso de la pubertad a la madurez fui perdiendo el miedo a ellas. Pero confieso, que evito cabalgar cuando cae la noche y aún me encuentro en el solitario camino que dista desde la ciudad hasta mi pequeña hato ubicado en medio de tierras bajas que se unen con la elevación natural del terreno que forman el collado.
Siento un poco de temor cuando el viento se cuela en medio de la maleza y los pequeños árboles y emite un clásico sonido que me recuerda la leyenda del Silbón.
gbl
26/10/2017
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EL CONTRABANDISTA

Todos sabían que era indiscutiblemente un contrabandista. Era incluso célebre por ello. Pero nadie había logrado jamás descubrirlo y mucho menos demostrarlo. Con frecuencia, cruzaba de la India a Pakistán a lomos de su burro, y los guardias, aun sospechando que contrabandeaba, no lograban obtener ninguna prueba de ello.

Transcurrieron los años y el contrabandista, ya entrado en edad, se retiró a vivir apaciblemente a un pueblo de la India. Un día, uno de los guardias que acertó a pasar por allí se lo encontró y le dijo:
-Yo he dejado de ser guardia y tú de ser contrabandista. Quiero pedirte un favor. Dime ahora, amigo, qué contrabandeabas.

Y el hombre repuso:
-Burros.

Reflexión: Así el ser humano, en tanto no ha purificado su discernimiento, no logra ver la realidad.

Autor del cuento: Cuento tradicional de la India

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LA PARTIDA

Mandé traer mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes, así que fui yo mismo al establo, le puse la silla a mi caballo y lo monté. A lo lejos se oía el sonido de una trompeta, y le pregunté al mozo qué significaba. Él, ni sabía nada, ni escuchó nada. Ya a punto de salir, me dijo:
- ¿A dónde va el patrón?
- No lo sé - le dije -, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta.
- ¿Así que usted conoce su meta? - me preguntó -.
- Sí - repliqué -, ya te lo he dicho. Fuera de aquí. Esa es mi meta.

Autor del cuento: Franz Kafka

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MENOS ES MÁS

Una vez un joven estudiante de artes marciales viajó hasta el país de un insigne maestro. Una vez allí, pidió audiencia para hablar con él.

- Maestro, vengo a ser su alumno, quiero ser el mejor luchador del mundo. ¿Cuánto tiempo necesitaré?.
- Diez años - contestó el maestro.
- De acuerdo maestro, pero ¿y si practico el doble de horas que el resto de sus alumnos?
- Veinte años.
- ¿Veinte años, maestro?. ¿Y si practico sin descanso, noche y día?
- Entonces treinta años.

Aturdido, el joven estudiante preguntó al maestro:
- Y dígame, ¿cómo es que cada vez que le digo de trabajar más duro me dice que tardaré más?
- Muy sencillo - replicó el maestro -. Porque cuando tienes un ojo ocupado en mirar hacia tu objetivo, sólo te queda otro ojo para saber cómo llegar a él.

Autor del cuento: Cuento tradicional

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