47 Cuentos para reflexionar 

Dama de Negro

Enviado por gabl  

Relato.

"Dama de Negro"

Él no lloraba, solo ahogaba sus lágrimas enjugadas de dolor. Ese mismo dolor que le oprimía el pecho y no lo dejaba respirar. No dormía y sus ojos enrojecidos asomaban el sufrimiento que vivía.
Hubo un tiempo que escribía versos arrancados de la misma vida, heredados del diario transitar de los amoríos fugaces sin pasión y amor real.
Hoy está desolado como el desierto de arenas amarillas, sumido en recuerdos que amargan su existencia. La confusión mental no lo deja ordenar su pensamiento.
Despertó perdido en el tiempo. Bebió agua fresca a la vez que lavó su cara y mojó el cabello encanecido por el cambio causado por el amor perdido. Su único amor que se fue una mañana y se perdió en las horas de espera.
Trascurrieron varios años y una tarde que presagiaba lluvia, caminaba sin prisa cuesta arriba, por su frente como cascada en verano se deslizaban gotas de sudor que bañaban sus ojos obligándolo a cerrarlos y pasar su dedo índice por los párpados para secar el líquido que se acumulaba.
Lo trajo a la realidad una voz femenina que pronunció su nombre; ¡Armando!, ¿eres tú?
Giró su rostro buscando a la mujer. Ante él se plantó una dama vestida de negro adornaba su cuello un collar de finas perlas blancas. De sus labios destacaba el rojo intenso que resaltaba el rostro maquillado.
Él reconoció a esa mujer, y solo dijo, ¡no soy Armando!
“No puede ser, eres igual al Armando que creí reconocer”
-Lo siento Señora, tal vez me confundió.
-Y discúlpeme, debo llegar a mi casa.
“Déjame ayudarte con esas bolsas”
-No se preocupe, falta poco por andar.
¿Seguro que no eres Armando?
-No señora, está equivocada.
Retomó sus pasos al compás que le marcaba su corazón acelerado. Disimuladamente volvió la vista atrás y vio a la mujer, recostada en el auto, no lo perdía de vista.
Se alejó de ella. Y sus recuerdos retomaron su mente confundida. Pero esta vez rechazó envolverse en el amor que se fue una mañana perdiéndose en las horas de espera.

gbl
8/9/2016
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EL PASTOR Y EL JOVEN LOBO

Encontró un pastor un joven lobo y se lo llevó. Enseguida le enseñó como robar ovejas de los rebaños vecinos. Y el lobo, ya crecido y
demostrándose como un excelente alumno, dijo al pastor:
- Puesto que me has enseñado muy bien a robar, pon buena atención en tu vigilancia, o perderás parte de tu rebaño también.

Moraleja: Quien enseña a hacer el mal, tiene que cuidarse de sus propios discípulos.

Autor del

cuento

: Esopo

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EL ASNO QUE CARGABA UNA IMAGEN

Una vez le correspondió a un asno cargar una imagen de un dios por las calles de una ciudad para ser llevada a un templo. Y por donde él
pasaba, la multitud se postraba ante la imagen.
El asno, pensando que se postraban en respeto hacia él, se erguía orgullosamente, dándose aires y negándose a dar un paso más.
El conductor, viendo su decidida parada, lanzó su látigo sobre sus espaldas y le dijo:
- ¡Oh, cabeza hueca, todavía no ha llegado la hora en que los hombres adoren a los asnos!

Moraleja: Nunca tomes como tuyos los méritos ajenos.

Autor del

cuento

: Esopo

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Humildad

Enviado por gabl  

No puedes hacer valer tus razones sin haber analizado las mías. No siempre, por más inteligente que seas tendrás la última palabra.
Sé humilde, conoce tus propias limitaciones y debilidades, y solo de esta manera podrás actuar de acuerdo a ese conocimiento.
La vida es un búmeran, ella te devuelve lo bueno y lo malo que hayas dado. Te premia o te castiga por tus acciones. Aprende el arte de escuchar y serás escuchado. Aleja de ti la vanidad y el egoísmo, practica la bondad y brinda amor a tus semejantes. Nutre tu alma con la pureza que Dios te brinda en cada amanecer.

gbl
27/02/2018
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Cosas de la vida

Enviado por gabl  

!Como son las cosas de la vida!
Compruebas que los años te hacen reflexionar. Tanto que te envuelven en tristezas, melancolía, recuerdos, añoranzas.
Suspiras, lloras, ríes, dices frases incoherentes, no te entiendes a ti mismo.
Te atreves a preguntar;
¿Qué me pasa? te respondes; -debe ser la edad- los años, la soledad, el tedio.
!Al carajo!, estoy viejo y estoy solo.
Vives esperando el día del pago de la pensión, de la consulta con el cardiólogo, de las medicinas que no tienes. Viene a tu mente los nombres de los amigos que ya no ves, murieron, o sus hijos se los llevaron a otra ciudad.
Miras a tu alrededor, caminas erguido, pero apoyado en un bastón.
Buscas en los rostros, de los que andan en sentido contrario, a alguien del pasado, algún compañero de trabajo, de farras, de esos que conoces desde la niñez. No están. Piensas que estás en otra parte del mundo donde nadie sabe quién eres, de dónde vienes.
Solo rostros y personas desconocidas. Jóvenes, cuarentones, sexagenarios.
Tus recuerdos se pierden en cada paso, lento, solo, muy seguro por la senda de la vida que queda por recorrer.

gbl
05/0/2018
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LA OLLA DE BARRO

Era un lechero acaudalado y que contaba con varios trabajadores en su lechería. Llamó a uno de ellos, Ashok, y le entregó una olla llena de mantequilla para que la llevase a un cliente de un pueblo cercano. A cambio le prometió algunas rupias extras. Ashok, muy contento, colocó la olla sobre su cabeza y se puso en marcha, en tanto se decía para sí: “Voy a ganar dos rupias. ¡Qué bien! Con ellas compraré gallinas, éstas pronto se multiplicarán y llegaré a tener nada menos que diez mil. Luego las venderé y compraré cabras. Se reproducirán, venderé parte de ellas y compraré una granja. Como ganaré mucho dinero, también compraré telas y me haré comerciante. Será estupendo.

Me casaré, tendré una casa soberbia y, naturalmente, dispondré de excelente cocinero para que me prepare los platos más deliciosos, y si un día no me hace bien la comida, le daré una bofetada”. Al pensar en propinarle una bofetada al cocinero, Ashok, automáticamente, levantó la mano, provocando así la caída de la olla, que se hizo mil pedazos contra el suelo derramando su contenido. Desolado, volvió al pueblo y se enfrentó al patrón, que exclamó:
-¡Necio! ¡Me has hecho perder las ganancias de toda una semana!
Y Ashok replicó:
-¡Y yo he perdido mis ganancias de toda la vida!

Reflexión: El futuro es un espejismo. Éste es tu momento, tu instante. En lugar de fantasear con la mente, pon las condiciones para que la semilla pueda germinar.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional de la India

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UN YOGUI AL BORDE DEL CAMINO

Era un yogui errante que había obtenido un gran progreso interior.
Se sentó a la orilla de un camino y, de manera natural, entró en éxtasis.
Estaba en tan elevado estado de consciencia que se encontraba ausente de todo lo circundante. Poco después pasó por el lugar un ladrón y, al verlo, se dijo: “Este hombre, no me cabe duda, debe ser un ladrón que, tras haber pasado toda la noche robando, ahora se ha quedado dormido. Voy a irme a toda velocidad no vaya a ser que venga un policía a prenderle a él y también me coja a mí”. Y huyó corriendo. No mucho después, fue un borracho el que pasó por el lugar.

Iba dando tumbos y apenas podía tenerse en pie. Miró al hombre sentado al borde del camino y pensó: “Éste está realmente como una cuba. Ha bebido tanto que no puede ni moverse”.
Y, tambaleándose, se alejó. Por último, pasó un genuino buscador espiritual y, al contemplar al yogui, se sentó a su lado, se inclinó y besó sus pies.

Reflexión: Así como cada uno proyecta lo que lleva dentro, así el sabio reconoce al sabio.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional de la India

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LOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

Se hallaba el Buda en el bosque de Jeta cuando llegaron un buen número de ascetas de diferentes escuelas metafísicas y tendencias filosóficas.
Algunos sostenían que el mundo es eterno, y otros, que no lo es; unos que el mundo es finito, y otros, infinito; unos que el cuerpo y el alma son lo mismo, y otros, que son diferentes; unos, que el Buda tiene existencia tras la muerte, y otros, que no. Y así cada uno sostenía sus puntos de vista, entregándose a prolongadas polémicas. Todo ello fue oído por un grupo de monjes del Buda, que relataron luego el incidente al maestro y le pidieron aclaración. El Buda les pidió que se sentaran tranquilamente a su lado, y habló así:
-Monjes, esos disidentes son ciegos que no ven, que desconocen tanto la verdad como la no verdad, tanto lo real como lo no real. Ignorantes, polemizan y se enzarzan como me habéis relatado. Ahora os contaré un suceso de los tiempos antiguos. Había un maharajá que mandó reunir a todos los ciegos que había en Sabathi y pidió que los pusieran ante un elefante y que contasen, al ir tocando al elefante, qué les parecía. Unos dijeron, tras tocar la cabeza: “Un elefante se parece a un cacharro”; los que tocaron la oreja, aseguraron: “Se parece a un cesto de aventar”; los que tocaron el colmillo: “Es como una reja de arado”; los que palparon el cuerpo: “Es un granero”. Y así, cada uno convencido de lo que declaraba, comenzaron a querellarse entre ellos.

El Buda hizo una pausa y rompió el silencio para concluir:
-Monjes, así son esos ascetas disidentes: ciegos, desconocedores de la verdad, que, sin embargo, sostienen sus creencias.

Reflexión: La visión parcial entraña más desconocimiento que conocimiento.

Autor del

cuento

: Cuento tradicional de la India

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Reflexión de Vida

Enviado por gabl  

Las horas se vuelven frágiles cuando el pensamiento vaga entre desgastadas neuronas.

Cuando no hay coincidencias entre el ayer y el presente, cuando los recuerdos se evaporan como agua hirviendo, o se derriten como hielo expuesto a la intemperie.

Duelen los años vividos y forman parte de la historia de cada ser humano. No hay tiempo para enmendar errores, para revivir el ayer y que se convierta en el quehacer de hoy.

Tiempo pasado, irrecuperable. Pesa la conciencia, sobrevienen los remordimientos. No hay tiempo del perdón. Consiente o involuntariamente el daño causado no se puede resarcir.

Queda aprender de las experiencias propias o ajenas y tomar de ellas lo positivo. Aun así cuesta recobrar la confianza, elevar la autoestima y equilibrar los actos en la balanza de la vida.

gbl
20/11/2017
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ESTA PROFESORA YUCATECA ESTABA SIEMPRE GRITANDO...

Enviado por soloyo  

Esta profesora Yucateca estaba siempre gritando el nombre de un alumno que se llamaba Cristian.siempre decía ¡Me vas a volver loca,Cristian! ¡Contigo ya no hay caso! Cristian, eres un inútil. Un día, la madre de Cristian fue a la escuela para verificar cómo le estaba yendo a su hijo. La profesora le dijo que su hijo era un desastre, tenía las peores notas del año y que ella, en muchos años de enseñanza, nunca vio un niño así, tan Pendejo. La madre quedó tan asustada con esta sincera conversación que decidió retirar a su hijo Cristian de la escuela y se mudaron a Ciudad de otro país para que Cristian estudie en un centro especializado. Luego de 25 años, a esta misma profesora le fue diagnosticada una grave enfermedad del corazón. Todos los médicos consultados coincidieron que ella necesitaba una cirugía muy delicada y muy costosa que solo un famoso médico radicado en la Ciudad de Mexico podía hacer. La profesora, ya sin esperanzas, decidió vender todo lo que tenía y con los ahorros de toda su vida, emprende el viaje para intentar la costosa cirugía que, finalmente fue realizada por el genial médico, quien declaró que la cirugía fue un éxito absoluto. Cuando ella abrió los ojos, sintió que toda la fuerza volvía a su cuerpo y vio parado a su lado a un bello y joven médico que le sonreía. Ella quiso decir unas palabras de agradecimiento, pero no pudo hablar... Su rostro se puso azul, intentó levantar la mano y hasta quiso gritar pero no pudo hacerlo... y rápidamente... se murió ante el médico que intentaba entender qué es lo que había pasado. Entonces el médico mira a su lado y ve al pendejo de Cristian , que trabajaba en la limpieza del hospital, que desenchufó el respirador artificial para enchufar la aspiradora. ¿QUÉ PENSASTE? ¿QUE CRISTIAN SE HABÍA CONVERTIDO EN UN GRAN CIRUJANO CARDIOVASCULAR? Me parece que viste demasiadas novelas... ¡EL QUE ES PENDEJO , ES PENDEJO TODA LA VIDA!
Pero aún así, el mal que te hagan, en algún momento pagarás.

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