35 Cuentos cortos 

Los cuentos han sido desde siempre un género muy popular, nada menor, y no es extraño encontrar a grandes novelistas o ensayistas de ayer y de hoy habiendo escrito este tipo de relatos cortos. Las ventajas son evidentes: la construcción de los personajes y de las tramas es mucho menos elaborada, por lo que el esfuerzo es menos. Pero a cambio, uno puede plasmar una idea de forma bastante rápida, sin demasiados aspavientos, y el efecto de la misma acostumbra a ser mayor, pues al lector no le da tiempo de asimilar la historia cuando ya le llega el final, con el que a veces se puede dar un golpe que impacte mucho más que una novela.

El cuento tiene además una tradición oral muy importante, y se pueden encontrar textos que difícilmente se atribuyen a una sola persona; sino más bien a un pueblo entero. A veces esos cuentos se transformaban en música a través de una canción.

Desde nuestra web os queremos ofrecer algunos de esos cuentos que te provocan, ya sea una sonrisa o una mueca de sorpresa, pero algo, que te haga pensar o que te transporte a otro tiempo o momento. También puedes encontrar en el menú cuentos de otro tipo, más o menos cortos también, pero clasificados por categorías, así como fábulas.

¡Que no se te olvide puntuarlos y comentarlos!

Aun estando las calles vacias

Enviado por curydraco  



Aun cuando el destino es furtivo en la enmienda de mi camino no es posible dejar de mirar los pasajes de una vida errabunda que día a día caminan 409 minutos por las noches sin pensar en lo que pueda pasar, ya los sentidos solo esperan llegar al nido de las ilusiones, que relato tan inesperado puede llegar a sonar estas palabras que continúan sin darle forma a la vida pero si es de noche entonces mis pasos son grandes, ya que de tierra y firmeza sueñan en la realidad de descansar. Esta es solo una sencilla historia de mis pasos y yo por una noche donde la distorsión de mi caminar es conjunta con la de ver como en algún tiempo el momento se fue despacio y las hojas bailaron con el viento pero más aún es el gusto de ver que aun las calles estando en silencio se mueven solas; pues al fijarme que mis huellas marcadas desaparecían en la tierra era el sentir que perdía el pasado que tanto trabaje en la luz del sol, si de verdad desaparecían pero era también tan grato saber que solo había un camino y que como todo camino siempre hay gente desconocida que mira sin saber que mirar y solo el mundo les habla de las grietas que yacen del suelo y de cómo un niño jugando a castillos de aire grita que la madre nunca lo ha dejado ver sus ilusiones pues ya que de limones esta siempre el árbol que nunca se derrumba, y es aun que me sigue llamando a que le rasce las historias que el viento dejo, no es el fin de esta historia ya que la subida es más dolorosa cuando la soledad está a punto de terminar ya que el pequeño sentimiento alegre y la sabiduría inocente me esperan para darle alegría a mi fortuita vida de lobo solitario que ya no yace en el limbo de un cuaderno puesto que los actos son más letargos de odas elementales que la sonrisa de una corajuda ceremonia familiar.

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Cuatro años

Enviado por alheli  

Dos cadenas para cada luz. De la luz, su sombra. Son diferentes. Un oso, pequeño, con cuatro circulitos como huellas; se refugia abrazando el cono maderil. Farol de tela. Iglú que abriga dos luciérnagas. Hoy esperé por la tarde, y así como ayer de la tarde vino otra tarde. El nissan gris no estaba. Blancas y suaves azules las ligeras telas de cortina. Castaño ventilador sobre el fondo de lejano y abrigador verde.

El cachorro negro y blanco no salto hasta mí. Solo ladró, luego me miró, y luego calló. Me agrada, tenemos semejanza, viniendo a refugiarnos en la casa que no es nuestra. No puedo estar segura, por ello le sigo queriendo. Me pregunto quién habrá dividido el día y las horas. Cuando me levanto, el aliento cálido de mi colcha verde, me recuerda quien fui ayer. Y entonces me parece que cada noche es un siesta, un relevo de la luz. Y no otro día.

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TIEMPO

Imagina que hay un banco que cada día te regala 86400 euros que debes gastar en el día. ¿Qué harías con ese dinero?.

Todos tenemos ese banco, se llama tiempo. Cada mañana nos son regalados 86400 segundos que vamos a tener que invertir a lo largo del día, pues no se pueden acumular.

Así pues, ten en cuenta el presente, es lo único que tienes.

Para entender el valor del tiempo, imagina lo que supone un año para un estudiante que repite curso. ¿Y un mes?. ¿Qué es un mes para una madre que tiene un hijo prematuro?. Imagina lo que supone una semana para el redactor jefe del dominical de un periódico. ¿Y un día?. ¿Qué es un día entero para un cirujano que tiene que realizar ocho operaciones en un solo día?. Y una hora, pregunta lo que es una hora a dos enamorados que están a punto de reencontrarse. Un minuto, quizá no sea nada, a menos que pierdas un avión por tan solo un minuto. ¿Y un segundo?. ¿Qué es un segundo para aquél que esquiva un accidente en el último momento?.

El tiempo presente es el único que importa. El pasado ya no está, y el futuro no ha llegado. Aprovéchalo.

Autor del

cuento

: Anónimo

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Dos Almas

Enviado por gabl  

Dos almas.
Las aves en peregrinar vuelo presagiaban mal tiempo. Y tarde comprendí que la vida me jugaba una mala pasada al privarme de tu compañía, de tu presencia y de tu voz.
Y así pasaron los días, semanas y meses que la espera se hizo tan larga que mis ojos enrojecieron de tanto observar a lo lejos como el camino se unía al cielo.
Una mañana decidido a encontrarte ajusté mis botas, preparé mi estado anímico y emprendí la marcha con rumbo incierto siguiendo tus pasos que solo estaban reflejados en mi mente.
Caminé hasta agotar mi resistencia, perdí mis fuerzas a causa del cansancio. Me refugié bajo la sombra de un frondoso árbol que cobijó mi extenuado cuerpo.
No supe cuánto tiempo dormité recostado en el grueso tallo del árbol que me brindó su refugio protegiéndome del inclemente sol. Ingerí varios sorbos de agua buscando reanimar la pesadez que me azotaba.
Comprendí que la vida no te quita cosas o personas, tal vez te libere de ellas o las aleje para bien. Reanudé la caminata. Esta vez me sentí liviano, como si flotara en el aire.
A unos cuantos pasos de retornar al camino volví la vista atrás. Impresionado pude ver un cuerpo recostado al árbol.
¡Era yo!
Mi vida se había ido y dejó su cubierta donde moraba. Sentí compasión y dolor por mí mismo.
No podía comprender el por qué me dejó y menos aun cuando se escapó. Solo me quedé dormido, y no desperté, me convertí en un ente espiritual.
De la nada apareciste tú, envuelta en un halo luminoso, como suspendida en el aire. Sonriendo me tendiste las manos. Y juntos emprendimos el viaje final hacia la eternidad.
gbl
04/03/2017
Derechos Reservados de Autor

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LOS CUATRO AMIGOS

Una noche de verano cuatro amigos acamparon en el bosque, encendieron un fuego y se pusieron a charlar sobre la vida.
- Este cielo estrellado me sobrecoge - comentó el primero de ellos -. Pensar que hay millones y millones de estrellas es alucinante. Por no hablar de los planetas que no vemos porque no emiten luz.
- Pues a mí - dijo el segundo - lo que me intriga de veras es pensar qué hay más allá de ese cielo. Me refiero al concepto de infinito. ¿Qué hay más allá del infinito?. ¿Y más allá de lo infinitamente pequeño?. Son cosas que mi pobre cerebro no alcanza a comprender.
- Hablando de maravillas - replicó el tercero -. Ayer estuve en la conferencia anual de cirugía y un colega planteó algunas perspectivas sobre el futuro. ¿Sabéis que dentro de unos pocos años será posible obtener con una impresora 3D un corazón humano, y cualquier otro órgano, así como huesos, músculos, tendones y lo que haga falta?. ¿No es increíble?
El cuarto amigo, que no había dicho nada hasta el momento, tomó la palabra:
- Pues para mí lo más misterioso de todo es que estemos aquí y ahora cuatro seres humanos reflexionando sobre todo esto.

Autor del

cuento

: Dani Alcalà

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