Mi Historia 

Enviado por g_astorga   Seguir

4 Julio 2019, 13:32

PRÓLOGO
A lo largo de mi vida, la mayor parte de ella lo que más he recibido ha sido odio, maldad y arrogancia, muy pocas veces he recibido ese cariño que tanto queremos desde pequeños. Soy una persona que, a base de dolor, ha aprendido a mirar a las personas a través de los ojos, sin dejarse llevar por su aspecto y apariencias; y sinceramente me he llevado demasiadas decepciones, esta forma de ver a las personas te hace tener en cuenta todo lo bueno de ellas, pero también lo malo. Por eso mismo soy tan frio y cerrado en ocasiones, yo siempre he sido una persona muy cariñosa pero esa parte de mi está dormida y congelada en mi interior, muchas veces intento volver a despertar esa parte de mí, pero de nada sirve si falta esa llama que derrita el hielo.

Mi Historia
Hubo un tiempo, en mi infancia, en que buscaba el cariño de la gente como el que busca migajas de pan en el suelo para sobrevivir, estaba desesperado; no sabía qué hacer con todo ese sentimiento de soledad, de maltrato y de desprecio que sentía, con el tiempo aprendí que el único que podía hacerme feliz era yo mismo, a pesar de todo lo malo que me rodeaba sabía que tenía ese brillo y esa energía para salir de esa situación; al final lo conseguí, pero sabía que faltaban partes de mí, me volví frio y solitario, empecé a coger el gusto a estar solo, habiendo estado media vida de esa manera a pesar de no haberlo querido; también aprendí a ser fuerte y luchar por lo que uno quiere, por reflejar esas ganas de vivir y ser libre, cosa que nunca había podido sentir, quien se imagina a un niño que no es libre, que no puede jugar con sus amigos; que en vez de ello se pasa los días en su habitación por miedo a que le hicieran más daño. Esta falta de cariño ha hecho que me conozca a mí mismo desde pequeño, es algo a lo que todos tenemos miedo ya que, cuando lo hacemos, se traspasa esa línea entre infancia y adolescencia; para mí esa línea se quedó atrás con tan solo 8 años. Lo único que me hacía sentir más vivo era mi hermano, mi tía, un MP2 del cual no me despegaba, una bici y mis únicos dos amigos, Curro y Franco, del cual hace años que no se nada. Para entonces fue cuando empecé a descubrirme; con mi tía siempre iba a la playa, donde me dejaba su pequeña cámara de fotos y hacíamos fotos hasta que se iba la luz del sol; el sol... Cuanta vida me daba, poco a poco me fue gustando más ver esos atardeceres dorados y rosados desde la playa, sabía que llevaba algo en mi interior que me dejaba atontado mirando el sol hasta que me picaban y lloraban los ojos. En cuanto a ese MP2 que tenía, aún no existía el MP3, solo tenía capacidad para 20 canciones, las cuales escuchaba en bucle constantemente, algunas hacían que se me erizase la piel y me pusiese a llorar como cual niño feliz, como si en ese momento pudiese sentir paz y tranquilidad, otras hacían que me diesen ganas de salir de casa sin importar lo que había ahí fuera, pero también habían otras que me hacían recordar esa soledad y esa falta de cariño, lloraba y le pegaba a la almohada sin saber motivo alguno de por qué tenía que estar así. Gracias a la música, la cual escucho día a día, aprendí a sacar mis propias reflexiones y pensar sobre el sentido de las cosas; me tumbaba en la cama y ponía todo en bucle, cerraba los ojos y al rato de empezar a escuchar, empezaba a nadar en un mar lleno de preguntas, de las cuales a algunas les encontraba respuestas y a otras muchas no; era feliz preguntándome todo aquello, me hacía abrir los ojos y pensar todo con mucha más templanza. Cuando no estaba en casa me dedicaba a coger la bici por mi plaza y a pasar tiempo con mis dos únicos amigos de verdad, aquellos que siempre estuvieron, más tarde hablaré de ellos. Cuando estaba con la bici sentía esa velocidad y esa fuerza emocional de pedalear, me relajaba bastante, era similar a cuando escuchaba música, me hacía pensar. Cuantas veces me caería saltando ese bordillo de en frente de mi portal... Y cuantas veces me volví a levantar para aprender a hacerlo, era especial para mí.
Cuando pasaba tiempo con Curro y Franco, nos dedicábamos a jugar al futbol en la plaza, o más bien a empeñar los balones siempre en el primer piso de cada bloque, pero bueno nunca vine a hablar de mis cualidades como futbolista... El grupo entre Curro y Franco era distinto, a veces estábamos los tres juntos pero la mayoría de las veces cada uno de ellos tenía su grupo de amigos, El grupo de amigos de Curro no me gustaba nada, él estaba en el mismo colegio que yo, ese era mi infierno, allí empezó todo. Los amigos de Curro estaban en ese mismo colegio, algunos eran gente con la que no tenía relación alguna, otros eran gente que no me hacía nada, pero la gran mayoría me humillaban y me trataban como cual perro abandonado; Curro era el único que me quería y me respetaba.
Cuando estaba con Franco siempre estábamos con los niños de la plaza, él era mi vecino; sinceramente, con ellos me lo pasaba mejor ya que no me trataban mal, había gente de todas las edades; lo que más me gustaba era cuando jugábamos al poli-ladrón, tenía un sitio secreto en el cual nunca me pillaban, era genial, hacía un poco de trampas a veces, pero eso nadie lo sabe.

Ese era mi pequeño mundo, viéndolo de esa manera todo parecía más bonito y pacífico, cada vez que salía del colegio salía sin ganas de vivir, desmotivado y sin fuerzas; pero haciendo todo aquello me volvía el niño más feliz del mundo. A veces me venía abajo y todo aquello se desmoronaba, había días en que me temblaban las piernas y me encontraba mal porque no quería ir al colegio, otro simplemente hacía como que lo estaba para poder evitar todo aquello, tenía miedo, la verdad. Nunca fui un buen estudiante, pero siempre he querido saberlo todo y aprender de cada cosa que viese, cuando descubrí internet fue mi gran fuente de conocimientos, cada cosa que veía quería saber cómo funcionaba o que hacía: la nevera, la bici, el ordenador, la televisión, la cual era de rayos catódicos aún; quería saberlo todo... Y me encantaba.

Conforme iban pasando los años me hacía más mayor, en mi situación nada había cambiado excepto yo; para entonces tenía entre 10 y 13 años. Aprendí a acostumbrarme a la soledad, el colegio ya no se me hacía tan duro, aprendí a no escuchar lo que me decían y poco a poco, combatir a mis agresores, aunque todo me viniese demasiado grande y me metiesen una paliza, mis padres nunca han sabido nada de mi situación, se intuían que me trataban mal, pero no hasta qué punto, nunca he llegado a decirle todo esto a nadie, ni mi mejor amigo, ni mis padres, ni nadie... Ni siquiera mi perro al cual le contaba todas mis tonterías como si me fuese a entender. Es algo que siempre ha sido mío.
Para esa edad fui desarrollando mis cualidades, me encantaba coger la bici, montaba en ella casi todos los días. Por fin obtuve mi primer MP3, el cual le quité a mi hermano; no paraba de escuchar música, cada día descubría nuevas canciones en el ordenador y las iba guardando en el MP3, Siempre se me dio muy bien la informática, era algo que me gustaba mucho también; en cuanto a la música, escucha a de todo y siempre lo he hecho, para entonces no existía el reggaetón de ahora el cual en muchas ocasiones es machista y despreciable, por lo tanto, para quien me conozca hoy día, escuchaba mucho reggaetón, cosa que ahora no puedo ni soportarlo.

Para esa fecha fue cuando más solo estuve, pero más feliz que antes, a pesar de que me diesen bajones como un castillo. Franco se fue a vivir a Argentina, por lo cual solo salía con Curro, nos encantaba tomar helados hasta reventar y dolernos la barriga, íbamos a jugar al futbol, en resumen, nos lo pasábamos muy bien. Pero no siempre estaba con él, el resto del tiempo lo pasaba solo; al principio no sabía qué hacer, ya que Franco se había ido; fui adquiriendo hábitos como la lectura, me encantaba ese libro el cual se llamaba "He jugado con lobos”, me ponía a aullar como uno de ellos. Muchas veces soñaba con perderme en la naturaleza, con llegar a un sitio lleno de árboles y plantas y no saber volver, tener que buscarme mi propia salida; con acariciar, cuidar o salvar a cualquier animal que viese, todo eso me encantaba, pero solo soñaba con ello... Por ahora.
Cada vez montaba mejor en bici, ya no me cansaba al darme los paseos que me daba, sentía la necesidad de irme cada vez más lejos pero aún era demasiado pequeño para hacerlo, eso no quita que en ocasiones me escapase y lo hiciese, me encantaba.
Ya me iba yo solo a ver el atardecer, era mi momento de paz, cuando estaba mal era lo que más me despejaba, aunque mis padres se creían que estaba con Curro ya que no me dejaban irme solo a ningún lado.

Un par de años más tarde, con 13-14 años fue cuando llegué a dar un gran paso para conocerme, esos grandes pilares de hábitos: la bicicleta, la música, el sol… supe unir todo aquello y formar mi propio castillo, a parte descubrí varios grandes hábitos, de los cuales hoy día, uno de ellos es mi gran sueño.
Empecé a escribir mis primeras canciones, bueno más bien palabras bonitas sin rima alguna. Obtuve mi primer móvil, con el cual lo único que quería de él era la cámara, me daban igual las redes sociales, conocí gente nueva, fui haciendo amistades, mis primeros amigos, de los cuales solo unos pocos siguen en mi vida, aprendí a ver las intenciones de cada persona, pero en especial el valor de sus palabras a través de la mirada y sus actos, este niño tuvo que aprender a desconfiar de los demás para que no le volviesen a utilizar, años atrás daba todo su amor y de nada le servía.
Entre esa edad y los 16 años, pasaron muchas cosas. Lo más importante de esa edad fue que aprendí a juntar poco a poco mis hábitos, me encantaba salir a correr con la música y al atardecer, pararme a hacer fotos con ese móvil que tenía, aunque tenía una cámara de 2Mpx para mí era mágico; no tengo palabras para describirlo, pero poder guardar ese momento del día que tanto me gustaba me parecía impresionante. Más adelante hacía lo mismo, pero con la bicicleta, me iba a donde nadie me pudiese encontrar, tenía mi sitio secreto, donde podía estar pensando todo el tiempo que quisiese sobre mis cosas. Ese sitio estaba y está rodeado de naturaleza, estaba escondido entre la desembocadura de un rio, era un mirador en una playa desierta, en el lado que no estaba la playa había un sendero, por el cual llegaba, que cruzaba todo el río, estaba rodeado de animales, árboles y plantas; a día de hoy sigo yendo allí.
Para esa edad conocí a una chica que era como mi novia, aunque no podíamos llamarlo así, ni siquiera nos besábamos, éramos los dos muy tímidos e inexpertos, ahora que lo pienso fueron muy graciosos esos momentos.
Para entonces tuve muchos problemas con mi familia, me iba muy mal en los estudios, y sabía que no me entendían, eso hizo que me agobiase más y me fuese cada vez peor; ellos, aunque sean mis padres, son muy distintos a mí, pero son mis padres.
También se juntaron las mentiras y decepciones de personas, los problemas dentro del instituto, a pesar de haberme acostumbrado a ello y luchar poco a poco porque me respetasen, con todos los problemas juntos me vine a bajo, y me hundí, llegué a tocar fondo como cuando era solo un crío, solo que ahí tenía mucha más carga encima. Ahí fue cuando me volví frio, empecé a desconfiar de mucha gente, hice amistades poco recomendables y quise salir de esa situación por la fuerza, me volví rebelde, todo ese dolor que tenía guardado desde pequeño se convirtió en maldad, y era mucho el que llevaba. Me escapaba de casa, otras veces me echaban, llegué a dormir en la playa en ocasiones.
Sabía que ese camino no me llevaría a ningún lugar, poco a poco fui madurando y viendo todo lo malo que debía expulsar de mi vida, o simplemente cambiarlo; esos años fueron una montaña rusa de subidas y bajones.
A los 17 tuve mi primera novia de verdad, era la primera vez en mi vida que sentía amor de verdad por parte de alguien; dejé de ser tímido y por fin pude sacar todo ese amor que llevaba dentro, estábamos enamorados y todo parecía perfecto, pero éramos completamente inexpertos, aunque no lo supiésemos, no sabríamos como llevarlo, hasta que pasó, estábamos demasiado enganchados, y nada acabó bien, fueron un par de meses en los que se me volvió a acumular todo, parece ser que los problemas no saben llamar a la puerta de tu casa y venir solos, fue una etapa muy dura, todos los problemas juntos. Incluido mi primer desamor, aún era un “crio”, era algo nuevo para mí y no sabía cómo llevarlo, volvía a tener miedo.
Pasó más de un año hasta que llegué a entender todo lo que me pasaba y terminé de solucionar mis problemas; me cambié se instituto, así no seguirían tratándome de esa manera, aun así seguía teniendo problemas con algunas personas pero ya no tenía importancia; también aprendí a convivir con mis padres, aunque esa bola de problemas en mi infancia se hizo demasiado grande y costó ocultarla, hoy día pienso si debería haberles contado todo desde un principio, pero no nos entendíamos, también pienso que si no fuese por todo aquello no sería ahora como soy, me quiero a mi mismo así. En cuanto a mi primer desamor, supe como canalizar ese dolor y lo escribí en canciones, las cuales fueron mis primeras con sentido rítmico, pero sobre todo lírico; aprendí a sacar todo ese sentimiento y se me notaba.
Tuve que aprender a desprenderme, quererme a mí mismo antes que a nadie más, a no dejarme llevar por las palabras, si no por actos, dejarme de ilusiones y abrir los ojos, a querer la vida únicamente con lo que salga de mis manos, así no volverían a utilizarme, aprendí a perdonar a mis agresores, a las mentiras de todo aquel que estaba en mi camino, todo eso hizo que aprendiese a valorar aquellas cosas que no vemos; por fin aprendí a perdonar de verdad, sin dejarme llevar por sentimientos, pero claramente aprendí a diferenciar más que nunca y saber en quien confiar.
A pesar de todo lo bueno que aprendí siempre hay algo malo, a causa de todo ese tiempo sin querer contacto con nadie, retrayéndome hacia mi interior; volví a ser tímido, me volví aún más tímido de lo que ya era de pequeño. Dejé de ser cariñoso, hoy día quiero volver a serlo y dejar esa timidez atrás de nuevo, pero siento que falta esa llama para volver a descongelar aquello que se quedó helado en su momento, siempre intento quitarme esta parte de mí, trato de reunir todo mi valor para hacerlo, pero inconscientemente digo y hago todo aquello que no quiero hacer o decir. Me he vuelto una persona difícil, me he pasado más de 3 años sin encontrar a una persona con la que me volviese a sentir cómodo, y ahora que la encuentro, siento que estoy perdiendo esta batalla contra ese yo tímido y asustadizo. Algún día podré volver a sacar esa esencia que tengo en mi interior desde pequeño, quizás todo eso que llevo dentro se haya quedado ahí por miedo, suena cobarde ¿Verdad? Son cosas que no sé cómo controlar, ahora soy feliz, pero desearía con toda mi alma poder volver a sacar esta parte de mí, y no por la felicidad de lo que pueda recibir, para mí la felicidad está en regalar, en ver sonreír a otras personas a causa de tus actos, en poder compartir momentos, sueños y metas con alguien, es cierto que me encanta hacer aquellas cosas que me gustan yo solo, pero me gustaría poder compartir esas experiencias con alguien.
Dejando a un lado esta parte tímida de mí, hoy día me encanta la naturaleza, ya ha dejado de ser un sueño aquello de perderse y no saber cómo volver, hoy día me encanta dejarme llevar, irme a lugares desconocidos y guiarme por mi instinto, al final siempre acabo sabiendo volver, y no solo físicamente, muchas veces me he perdido emocionalmente, como ya has podido comprobar, pero todo aquello ha hecho que pueda encontrarme a mí mismo y saber quién soy y cuáles son mis objetivos.
Aquello que tanto me gustaba de pequeño, el sol, la naturaleza, la fotografía, la música, la bicicleta… se ha convertido en mi día a día y sé que nunca voy a perder esa esencia a pesar de todo lo malo, porque todo esto es aquello que me ha hecho sobrevivir, y por fin, vivir.

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