LA CIGARRA Y LA HORMIGA 

Un verano hace mucho tiempo se encontraba una cigarra tumbada al Sol disfrutando del calor y tomando un refrigerio. Mientras tanto, una hormiga que vivía por allí cerca no paraba de caminar de un lugar al otro. La cigarra, un tanto molesta, exclamó:
- ¿Por qué no dejas de trabajar, y así de paso no haces ruido?. Estamos de vacaciones.
La hormiga no dijo nada y continuó cargando con comida desde el bosque hasta su casa.

Pasaron los meses y llegó el invierno. La hormiga, bien abrigada en su hormiguero, oyó como tocaban a la puerta.
- ¿Quién es? - dijo al tiempo que se asomaba -. Hombre, amiga cigarra, ¿en qué puedo ayudarte?.
- Hola hormiga, compañera. Me preguntaba si podrías darme un poco de comida para pasar el invierno. No encuentro nada bajo la nieve.
La hormiga, que no podía creer lo que oía, contestó enojada:
- Lo siento, pero si en verano te hubieses provisto de comida como yo, ahora no estarías así.

Moraleja: No esperes que los demás solucionen tus problemas.

Autor de la fábula: Esopo

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