Columpios añiles y un reflejo gris 

Enviado por alheli   Seguir

7 Septiembre 2020, 01:34

Estaba en el balancín, los cordones se desataban cada vez que volvía a bajar, se ensuciaban en la tierra seca como polen castaño en sus bordes. Su abrigo de suave amarillo se anaranjaba despidiendo al sol y la cadena dorada que grababa letras en su muñeca se removía y temblaba un nombre y el anochecer. Las patitas de un minino manchaban coquetas, el tibio lienzo bordado que le cubría blancamente el regazo. Se detuvo y el pin rosa en su cabello le araño.

Bailaban las cadenas, unidas entre par. Esclava de plata con lindos eslabones sellando la marca de bautismo. Con los pensamientos de la niña adormeciendose dentro... Pasan las suelas, hiriendo el suave lodo, el tosco caer de un pantalón y el sonido del viento sobre cabello corto.

Se le acerco y se juntaron en sombra, que como aguja temblaba junto con los pétalos blancos, indicando una dirección, no importaba la hora era una. Más ahora, con la bolita de maullidos estampando cabellos grises pequeños como pestañas entre sus brazos, veía. Seguían siendo una sombra, ser una silueta, ya sea violeta como un edificio o verde obscuro como el fondo de un jardín, los ojos del gatito detuvieron sus lagrimas, dos en ambos, como columpios azules sobre sus cabezas. La mano blanca que había sacado ese corazón de su envoltorio trasparente, los clips dorados saltaron azotando las notas sueltas sobre el folio suelo de madera, y como rosa se había adjuntado sobre su oreja.

Cuando se detenía, la música que escuchaban, como flecha los había ensartado juntos ¿era solo una herida? Los andamios se curvaban, haciendo temblar la acera y soltando una nota gris, y en el parque la cancha, en vez de ensombrecer al cielo, reflejaba los notas. No había lineas que abruptas partieran el juego en dos, no había rival para el júpiter de colores hexagonales. La portería encerraba el sonido en un celular, y aunque el gatito no llorara, ella sentía que las cuentas en la pulsera que había tejido se deslizaban perdiéndose. Sus audífonos estaban en la basura ya sus sentimientos no se balancearan más bajo su encanto añil.

100.00%

votos positivos

Votos totales: 1

Comparte:
Añade tus comentarios